15 de Septiembre

Martes XXIV Ordinario

Libros Históricos
Ester 4,1-8;15,2-3; 4,9-17

Oficio, I

         Cuando el judío Mardoqueo supo lo que pasaba en Persia, se rasgó las vestiduras, se vistió un sayal, se echó ceniza y salió por toda Susa lanzando gritos de dolor. Llegó hasta la puerta del Palacio Real, que no podía franquear por ir vestido de sayal. De provincia en provincia, según se iba publicando el decreto real, todo era un gran duelo, ayuno, llanto y luto para los judíos, y muchos se acostaron sobre saco y ceniza.

         Las esclavas y los eunucos de la judía Ester fueron a decírselo, y la reina quedó consternada. Tras eso, mandó ropa a su tío Mardoqueo, para que se vistiera con ella y se quitara el sayal, pero Mardoqueo no la aceptó.

         Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos reales a su servicio, y le mandó ir a su tío Mardoqueo para informarse de lo que pasaba y por qué hacía aquello. Hatac fue a hablar con Mardoqueo, que estaba en la plaza, ante la puerta de palacio. Mardoqueo le contó en detalle el dinero que Amán había prometido ingresar en el tesoro real de Jerjes I, a cambio del exterminio de los judíos.

         También le dio una copia del decreto que había sido promulgado en Susa, ordenando el exterminio de los judíos, para que se lo enseñará a su sobrina Ester y le informara. Por último, le pidió que mandase a su sobrina, la reina Ester, presentarse al rey Jerjes, intercediendo en favor de los suyos. En concreto, le encareció que le dijese: "Acuérdate de cuando eras pequeña, y yo te daba de comer. El virrey Amán ha pedido nuestra muerte. Invoca al Señor, habla al rey en favor nuestro, líbranos de la muerte".

         El eunuco Hatac transmitió a la reina Ester la respuesta de Mardoqueo, y Ester le dio este recado para su tío Mardoqueo: "Los funcionarios reales y la gente de las provincias del Imperio saben que, por decreto real, cualquier hombre o mujer que se presente al rey en el patio interior, sin haber sido llamado, es reo de muerte, a no ser que el rey le perdone la vida. Pues bien, hace un mes que el rey no me ha llamado".

         Cuando Mardoqueo recibió la respuesta de Ester, ordenó que le contestaran: "No creas que por estar en palacio vas a ser tú la única que quede con vida entre todos los judíos. ¡Ni mucho menos! Si ahora te niegas a hablar, la liberación y la ayuda les vendrán a los judíos de otra parte, pero tú y tu familia pereceréis. Quizás has subido al trono para esta ocasión".

         Entonces Ester envió esta respuesta a Mardoqueo: "Reúne a todos los judíos que viven en Susa, y ayunad por mí. No comáis ni bebáis durante tres días con sus noches. Yo y mis esclavas haremos lo mismo y, al acabar, me presentaré ante el rey, incluso contra su orden. Si hay que morir, moriré". Mardoqueo se fue a cumplir las instrucciones de Ester.

 Act: 15/09/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A