20 de Octubre

Martes XXIX Ordinario

Beato Guerrico de Igny
Homilías de Santos, I, 3.5-7

Oficio, II

         Nada hay más miserable, hermanos, que un pobre soberbio, pues antes lo atenaza la pobreza y después lo esclaviza la soberbia.

         Si el pobre es humilde, y se deja purificar por el crisol de la pobreza, será rico en su conciencia, y recibirá como consuelo la santa esperanza, y experimentará ya desde su pobreza que lleva dentro el reino de Dios, como primicia del Espíritu y prenda de herencia eterna.

         Hermanos míos, coged gusto a los bienes supremos, y arrojad por la ventana las cosas despreciables. Efectivamente, "no reina Dios por lo que uno come o bebe, sino por la justicia, la paz y la alegría que da el Espíritu Santo". Si no estamos convencidos de esto, ¿por qué confesamos que el reino de Dios está dentro de nosotros?

         ¡Oh preclara herencia de los pobres, oh dichosa posesión de quienes nada tienen! Ciertamente, el pobre ante Dios no sólo recibe de él cuanto necesita, sino que abunda en toda clase de gloria, y desborda en todo tipo de alegría, con una medida rebosante. Realmente, "tú traes riqueza, fortuna copiosa y bien ganada".

         Hermanos, si sois amigos de la pobreza, y os es grata la humildad de espíritu, la Verdad inmutable os asegura que poseeréis el reino de los cielos, y que "es vuestro" dicho Reino, y os guardará fielmente en depósito, a condición de que vosotros conservéis en vuestro pecho esta esperanza.

 Act: 20/10/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A