24 de Octubre

Sábado XXIX Ordinario

Libros Sapienciales
Eclesiástico 51, 1-17

Oficio, I

         Te alabo, mi Dios y salvador; te doy gracias, Dios de mis padres; contaré tu fama, refugio de mi vida.

         Tú me salvaste de la muerte, detuviste mi cuerpo ante la fosa, libraste mis pies de las garras del abismo, me salvaste del látigo de la lengua calumniosa, me liberaste de los pervertidos en la mentira, estuviste conmigo frente a mis rivales.

         Tú me auxiliaste con tu gran misericordia. Me auxiliaste del lazo de los que acechaban mi traspié, del poder de los que me perseguían a muerte. Me salvaste del cerco apretado de las llamas, del incendio de un fuego que no ardía, del vientre de un océano sin agua, de las flechas de una lengua traidora.

         Cuando estaba ya para morir, y casi en lo profundo del abismo, y me volvía a todas partes y nadie me auxiliaba, y buscaba un protector y no lo había, recordé la compasión del Señor. Desde la tierra levanté la voz, y le grité desde las puertas del abismo diciendo: "Tú eres mi padre, tú eres mi fuerte salvador, y yo alabaré por siempre tu nombre". El Señor escuchó mi voz y me salvó del peligro. Por eso doy te doy gracias y bendigo tu nombre, oh Señor.

 Act: 24/10/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A