23 de Agosto
Domingo XXI Ordinario
San Gregorio Magno
Regla Pastoral, II, 4
Oficio, II
El pastor debe saber guardar silencio con discreción y hablar cuando es útil, de tal modo que nunca diga lo que se debe callar ni deje de decir aquello que hay que manifestar. Así como el hablar indiscreto lleva al error, así el silencio imprudente deja en su error a quienes pudieran haber sido adoctrinados.
Con frecuencia acontece que hay algunos prelados poco prudentes, que no se atreven a hablar con libertad por miedo de perder la estima de sus súbditos. Con ello no cuidan a su grey con el interés de un verdadero pastor, sino a la manera de un mercenario. En estos casos, callar y disimular los defectos es lo mismo que huir cuando se acerca el lobo.
El Señor reprende a estos prelados, llamándoles por boca del profeta "perros mudos, incapaces de ladrar", y: "No acuden a la brecha, ni levantan cerco en torno a la casa de Israel para que resista en la batalla". "Acudir a la brecha" significa oponerse a los grandes de este mundo, hablando con entera libertad para defender a la grey. "Resistir en la batalla" es lo mismo que luchar contra los malos que acechan, por amor a la justicia. "Cercar a la casa de Israel" significa predicar la verdad, y ofrecer la espalda cuando se presenta el enemigo.
En la Escritura se da a veces el nombre de profeta verdadero a aquellos que, al recordar al pueblo cuán caducas son las cosas presentes, le anuncian ya las realidades futuras. En cambio, llama falso profeta a aquellos que predican cosas engañosas para esquivar tener que denunciar los pecados, halagando así a los culpables o enmudeciendo ante ellos.
La reprensión es la llave con que se abren semejantes postemas, y la que hace que se descubran muchas culpas incluso desapercibidas a primera vista. Por eso dice Pablo que el obispo debe ser "capaz de predicar una enseñanza sana y rebatir a los adversarios".
De manera semejante, afirma Malaquías que "los labios sacerdotales han de guardar el saber, y en su boca se busca la doctrina, porque es mensajero del Señor de los ejércitos". También dice el Señor por boca de Isaías: "Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta".
Quien quiera llegar al sacerdocio ha de prepararse para recibir el oficio de pregonero, para ir dando voces antes de la venida del riguroso juez que ya se acerca. Si el sacerdote no predica, ¿no será un pregonero mudo? El Espíritu Santo quiso asentarse sobre los pastores, ya desde el principio, en forma de lenguas. Con ello dio a entender que debían ser perfeccionados, sobre todo, en el ministerio de la predicación.
Act:
23/08/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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