13 de Octubre

Martes XXVIII Ordinario

Libros Sapienciales
Eclesiástico 14,22-15,10

Oficio, I

         Dichoso el hombre que piensa en la sabiduría y pretende la prudencia, el que presta atención a sus caminos y se fija en sus sendas. Dichoso quien sale tras ella a espiarla y acecha junto a su portal, mira por sus ventanas y escucha a su puerta, acampa junto a su casa y clava sus estacas junto a su pared, pone su tienda junto a ella y se acomoda como un buen vecino, pone nido en su ramaje y mora entre su fronda, se protege del bochorno a su sombra y habita en su morada.

         El que teme al Señor obrará así, y observando la ley alcanzará la sabiduría. Ella le saldrá al encuentro como una madre, y lo recibirá como la esposa de la juventud. Lo alimentará con pan de sensatez, y le dará a beber agua de prudencia. Apoyado en ella, el hombre no vacilará, y confiado en ella no fracasará. Ella lo ensalzará sobre sus compañeros, para que abra la boca en la asamblea. Junto a ella, él alcanzará gozo y alegría, y ella le dará un nombre perdurable.

         No alcanzan esta sabiduría los hombres falsos. Tampoco la verán los arrogantes, y los embusteros no se acordarán de ella. Ella se queda lejos de los cínicos, y su alabanza desdice en su propia boca al malvado. La sabiduría es algo que otorga Dios. La boca del sabio la pronuncia, y el que la posee la enseña.

 Act: 13/10/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A