17 de Octubre
Sábado XXVIII Ordinario
Libros Sapienciales
Eclesiástico 24,1-23
Oficio, I
La sabiduría se alaba a sí misma, se gloría en medio del pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus potestades. En medio de su pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación de los santos. Recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos, y será bendita entre los benditos.
Yo salí de la boca del Altísimo, como primogénita de todas las criaturas. Yo hice amanecer en el cielo una luz sin ocaso, y como niebla cubrí la tierra. Habité en el cielo con mi trono, sobre columnas de nubes. Yo sola rodeé el arco del cielo, y paseé por la hondura del abismo. Yo regí las olas del mar, y los continentes, y todos los pueblos y naciones. Yo subyugué con mi valor los corazones de poderosos y humildes, y por todas partes busqué una heredad donde habitar.
Desde el principio, antes de los siglos, el Creador del universo me creó, y no me abandonará jamás. Fue entonces cuando estableció mi morada, y me ordenó: "Habita en Jacob, sea Israel tu heredad". En su santa morada, y en su presencia, yo ofrecí culto, y en Sión me establecí. En la ciudad escogida él me hizo descansar, y en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces en un pueblo glorioso, porción y heredad del Señor, y resido en la congregación de los santos.
Crecí como cedro del Líbano y como ciprés del monte Hermón. Crecí como palmera de Engadí y como rosal de Jericó, como olivo en la pradera y como plátano junto al agua. Perfumé como cinamomo y espliego, y di aroma como mirra exquisita, como incienso y como ámbar y bálsamo. Lo hice como perfume de incienso en el santuario.
Como un terebinto, yo extendí mis ramas, y ofrecí un ramaje bello y frondoso. Como vid hermosa, yo retoñé, y mis flores y frutos son bellos y abundantes. Yo soy la madre del amor y del temor, del conocimiento y de la esperanza. En mí está toda gracia de camino y de verdad, en mí está toda esperanza de vida y de virtud.
Venid a mí, los que me amáis, y saciaos de mis frutos. Mi nombre es más dulce que la miel, mi herencia es mejor que los panales. El que me come tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed, el que me escucha no fracasará, el que me pone en práctica no pecará, el que me honra poseerá la vida eterna.
Todo esto está escrito en el libro de la alianza del Altísimo, en la ley que nos dio Moisés como herencia de Jacob y como promesa para Israel.
Act:
17/10/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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