28 de Septiembre

Lunes XXVI Ordinario

Libros Históricos
Judit 5, 1-25

Oficio, I

         A Holofernes, generalísimo del ejército asirio, le llegó el siguiente aviso: "Los israelitas se están preparando para la guerra, han cerrado los puertos de montaña, han fortificado las cumbres de los montes, han llenado de obstáculos las llanuras".

         Holofernes convocó a todos los jefes moabitas, a los generales amonitas y a todos los gobernadores del litoral, y les habló así: "Cananeos, decidme qué gente es ésa de la montaña, qué ciudades tienen, con qué fuerzas cuentan, en qué basan su poder, qué rey les gobierna, quién manda su ejército y por qué no se han dignado venir a mi encuentro, a diferencia de lo que han hecho todos los pueblos de Occidente".

         Ajior, jefe de todos los amonitas, le respondió: "Alteza, esa gente desciende de los caldeos. Al principio estuvieron en Mesopotamia, por no querer seguir a los dioses de sus antepasados, que residían en Caldea. Abandonaron la religión de sus padres y adoraron al Dios del cielo, al que ellos reconocían por Dios; pero los caldeos los expulsaron de la presencia de sus dioses, y tuvieron que huir a Mesopotamia. Allí residieron mucho tiempo; pero su Dios les mandó salir de allí y marchar al país de Canaán, donde se establecieron, y abundaron en oro, plata y muchísimo ganado. Después bajaron a Egipto a causa de un hambre que se abatió sobre el país de Canaán, y allí estuvieron mientras encontraron alimento. Allí crecieron mucho, hasta ser un pueblo innumerable. El rey de Egipto la emprendió contra ellos y los explotó en el trabajo de las tejeras, humillándolos y esclavizándolos. Ellos gritaron a su Dios, y él castigó a todo el país de Egipto con plagas incurables; así, los egipcios los expulsaron de su presencia. Dios secó ante ellos el Mar Rojo y los condujo por el camino del Sinaí y de Cades Barnea. Expulsaron a todos los moradores de la estepa, se asentaron en el país amorreo y exterminaron por la fuerza a todos los de Jesbón. Luego pasaron el Jordán y tomaron posesión de toda la sierra, después de expulsar a los cananeos, fereceos, jebuseos, a los de Siquén y a todos los guirgaseos, y residieron allí mucho tiempo. Mientras no pecaron contra su Dios, prosperaron, porque estaba con ellos un Dios que odia la injusticia. Cuando se apartaron del camino que les había señalado, fueron destrozados con muchas guerras y deportados a un país extranjero. El templo de su Dios fue arrasado, y sus ciudades, conquistadas por el enemigo. Ahora se han convertido a su Dios, han vuelto de la dispersión, han ocupado Jerusalén (donde está su templo) y ha repoblado la montaña que había quedado desierta. Por todo ello, alteza, si esa gente se ha desviado pecando contra su Dios, comprobemos esa caída y subamos a luchar contra ellos. Pero si no han pecado, déjalos, no sea que su Dios y Señor los proteja y quedemos mal ante todo el mundo".

         Cuando Ajior acabó de hablar, todos los que estaban empezaron a protestar y se pudieron en pie en torno a la tienda. Los oficiales de Holofernes, los del litoral y los moabitas querían despedazarlo, y dijeron: "Los israelitas son un pueblo sin ejército ni fuerza, y no aguanta un combate duro. ¡Hala, vamos allá! Serán un bocado para tu ejército, general Holofernes".

 Act: 28/09/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A