3 de Octubre

Sábado XXVI Ordinario

Libros Históricos
Judit 13, 6-31

Oficio, I

         Cuando salieron todos, sin que quedara nadie en la alcoba, ni chico ni grande, Judit, de pie junto al lecho de Holofernes, oró interiormente diciendo: "Señor, Dios todopoderoso, mira benévolo lo que voy a hacer para exaltación de Jerusalén. Ha llegado el momento de ayudar a tu heredad y de cumplir mi plan, hiriendo al enemigo que se ha levantado contra nosotros".

         A continuación, Judit avanzó hacia la columna del lecho, que quedaba junto a la cabeza de Holofernes, descolgó el alfanje y, acercándose al lecho, agarró la melena de Holofernes y oró diciendo: "¡Dame fuerza ahora, Señor, Dios de Israel!". Dicho esto, Judit asestó dos golpes en el cuello de Holofernes con todas sus fuerzas, y le cortó la cabeza.

         Judit hizo rodar el cuerpo de Holofernes, lo tiró del lecho y arrancó el dosel de las columnas. Después salió, entregó a su ama de llaves la cabeza de Holofernes, y la ama la metió en la alforja de la comida. Salieron las dos juntas, atravesaron el campamento, rodearon el barranco, subieron la pendiente de Betulia y llegaron a las puertas de la ciudad.

         Judit gritó desde lejos a los centinelas: "¡Abrid la puerta, que nuestro Dios está con nosotros! Hoy ha demostrado su fuerza en Israel, y su poder contra el enemigo. ¡Acaba de pasar hoy!".

         Cuando los de la ciudad la oyeron, bajaron en seguida hacia la puerta, y convocaron a los concejales. Todos fueron corriendo, chicos y grandes, y a todos les parecía increíble que llegara Judit. Abrieron las puertas y las recibieron. A continuación hicieron una gran hoguera para poder ver, y se arremolinaron en torno a ella.

         Judit les dijo: "¡Alabad a Dios, alabadlo! Alabad a Dios, que no ha retirado su misericordia de la casa de Israel. Alabadlo, pues por mi mano ha dado muerte al enemigo esta misma noche". Y sacando la cabeza guardada en la alforja, la mostró, y dijo: "Esta es la cabeza de Holofernes, generalísimo del ejército asirio. Este es el dosel bajo el que dormía su borrachera. ¡El Señor lo hirió por mano de una mujer! Vive el Señor que me protegió en mi camino. Os juro que mi rostro sedujo a Holofernes para su ruina, pero no me hizo pecar. Mi honor está sin mancha".

         Todos se quedaron asombrados, y postrándose en adoración a Dios, dijeron a una voz: "Bendito eres, Dios nuestro, que has aniquilado hoy a los enemigos de tu pueblo".

         Ozías dijo a Judit: "Que el Altísimo te bendiga, hija, más que a todas las mujeres de la tierra. Bendito el Señor, creador de cielo y tierra, que enderezó tu golpe contra la cabeza del general enemigo. Los que recuerden esta hazaña de Dios jamás perderán la confianza que tú inspiras. Que el Señor te engrandezca siempre y te dé prosperidad, porque no dudaste en exponer tu vida, ante la humillación de nuestra raza, y vengaste nuestra ruina procediendo con rectitud en presencia de nuestro Dios". Todos aclamaron: "¡Así sea!".

 Act: 03/10/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A