2 de octubre
Viernes XXVI Ordinario
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Históricos
Judit 12,1-13,6
Oficio, I
Holofernes ordenó que llevaran a Judit su vajilla de plata, y mandó que le sirvieran de su misma comida y de su mismo vino. Judit le dijo: "No los probaré, para no caer en pecado. Yo misma me he traído mis provisiones". Holofernes le preguntó: "Y si se te acaba lo que tienes, ¿de dónde sacamos una comida igual? Entre nosotros no hay nadie de tu raza". Judit le respondió: "Alteza, no acabaré lo que he traído antes de que el Señor haya realizado su plan por mi medio".
Los oficiales de Holofernes llevaron a Judit su tienda. Judit durmió hasta la medianoche, se levantó antes del relevo del amanecer y mandó este recado a Holofernes: "Señor, ordena que me permitan salir a orar". Holofernes ordenó a los guardias que la dejaran salir.
De esta manera, pasó Judit 3 días en el campamento. Después de lavarse, suplicaba al Dios de Israel que dirigiera su plan para exaltación de su pueblo. Después, una vez purificada, volvía a su tienda y allí se quedaba hasta que, a eso del atardecer, le llevaban la comida.
El cuarto día, Holofernes ofreció un banquete a su personal de servicio, sin invitar a ningún oficial, y dijo al eunuco Bagoas, que era su mayordomo: "Ve a ver si convences a esa hebrea que tienes a tu cargo, para que venga a comer y beber con nosotros. Sería una vergüenza no aprovechar la ocasión de acostarme con esa mujer. Si no me la gano, se va a reír de mí".
Bagoas salió de la presencia de Holofernes, entró donde Judit y le dijo: "Niña bonita, no tengas miedo de presentarse a mi señor como huésped de honor, para beber y alegrarte, pasando el día como una mujer asiria de las que viven en el palacio de Nabucodonosor". Judit respondió: "¿Quién soy yo para contradecir a mi señor? Haré en seguida lo que le agrade. Será para mí un recuerdo feliz, hasta el día de mi muerte".
Judit se levantó para arreglarse. Se vistió y se puso todas sus joyas de mujer. Su doncella entró al banquete delante de ella, y le extendió en el suelo, ante Holofernes, el vellón de lana que le había dado Bagoas para que se recostase allí a diario mientras comía. Judit entró y se sentó.
Al ver a Judit, Holofernes se turbó, y la pasión le agitó con un deseo violento de unirse a ella (desde la primera vez que la vio, esperaba la ocasión de seducirla), y le dijo: "Anda, bebe y alégrate con nosotros". Judit respondió: "Claro que beberé, señor. Hoy es el día más grande de toda mi vida". Y comió y bebió ante Holofernes, tomando de lo que le había preparado su doncella. Holofernes, entusiasmado con ella, bebió mucho vino, como no lo había bebido en toda su vida.
Cuando se hizo tarde, el personal de servicio se retiró. Bagoas cerró la tienda por fuera, después de hacer salir a los sirvientes. Todos fueron a acostarse, rendidos por lo mucho que habían bebido.
En la tienda quedaron sólo Judit y Holofernes, tumbado en el lecho, completamente borracho. Judit había ordenado a su doncella que se quedara fuera de la alcoba, y la esperase a la salida como otros días. Había dicho que saldría para hacer oración, y había hablado de ello con Bagoas.
Act:
02/10/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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