20 de Septiembre
Domingo XXV Ordinario
San Máximo de Turín
Homilías, LXXIII, 1-4
Oficio, II
El buen cristiano debe alabar siempre a su Padre y Señor, y ha de procurar en todo su gloria, como dice el apóstol: "Cuando comáis o bebáis, o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios". Fijaos cómo ha de ser, según la mente del apóstol, el almuerzo de los cristianos.
"Cuando comáis o bebáis". En la comida ha de predominar el manjar de la fe sobre las viandas materiales, y ha de alimentar más la frecuente invocación del Señor que la variada y copiosa aportación de los manjares. Así, la religión saciará mejor al hambriento que el mismo alimento.
"Hacedlo todo para gloria de Dios". En todos nuestros actos hemos de tener a Cristo por cómplice y testigo. De hacerlo, aumentaremos las obras buenas, y nos avergonzaremos de las malas, y aumentará nuestra unión con él. En las cosas buenas, Cristo será nuestra ayuda, y en las malas nuestro conservador.
Al levantarnos por la mañana, debemos dar gracias al Salvador y, antes de toda acción profana, realizar algún acto de piedad. ¿No es verdad que, cuando todavía erais paganos, solíais escrutar diligentemente los signos, e indagar con gran cuidado qué señales eran favorables para vuestros negocios? Pues bien, también hemos de hacer lo mismo en los negocios del Señor, pues "en él vivimos, nos movemos y existimos".
Al atardecer de la jornada, debemos alabar al Señor con el salterio y cantar melodiosamente himnos a su gloria, a fin de consumar el combate de nuestras obras, y salir vencedores antes de ir al descanso. El sueño será así la palma debida a nuestras fatigas.
A esto nos impulsa la razón y los mismos ejemplos. ¿No vemos cómo las avecillas, cuando viene la aurora, se ponen a cantar en sus nidos, antes de salir a volar? ¿Y no hacen otro tanto al final de la jornada?
Act:
20/09/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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