24 de Septiembre

Jueves XXV Ordinario

San Gregorio de Nisa
Homilías de la Ascensión, PG, XLVI, 690

Oficio, II

         ¡Qué agradable compañero es el profeta David, en todos los caminos de la vida humana! ¡Qué apropiado para todas las edades espirituales! ¡Qué cómodo resulta para cualquier grado o condición de las almas que avanzan por los caminos del espíritu!

         En efecto, David juega con los muchachos, se asocia a los hombres maduros en el combate, instruye a la juventud, sostiene a los ancianos. Y no sólo eso, sino que se pone al servicio de todos, como arma de los soldados, entrenador de púgiles, palestra de luchadores, corona de los vencedores, animador en los banquetes y funerales, consuelo de los que lloran.

         En uno de sus salmos, David quiere que seas oveja llevada a pastar por Dios, y que goces de la abundancia de sus bienes, teniendo a disposición hierba, pienso y agua refrescante. Este pastor modelo se te ofrece como alimento, tienda, camino y guía, y oportunamente distribuye su gracia en cualquier necesidad.

         Hermano, David te enseña que lo primero que debes hacer es convertirte en oveja del buen Pastor, conducido a los pastos y a las fuentes de la divina doctrina (mediante una buena catequesis de iniciación), para que seas sepultado por el bautismo con él en la muerte, sin que una muerte semejante tenga por qué darte miedo.

         Esta muerte, en realidad, no es la verdadera muerte, sino su sombra y su imagen, pues "aunque camine en las sombras de la muerte, nada temo" a lo malo que pudiera ocurrirme, porque "tú vas conmigo". Además, el cayado del espíritu consuela, pues es el Espíritu consolador.

         A continuación, ofrece David un místico banquete, aderezado en oposición a la mesa de los demonios, ya que mediante la idolatría los demonios atormentaron la vida de los hombres y a los demonios se opone la mesa de Dios.

         A este propósito, David unge la cabeza con el óleo del espíritu, añadiendo el vino que alegra el corazón. Con ello, David infunde en el alma la sobria embriaguez, aparta la mente de las cosas caducas e inestables, conduce el cuerpo a las realidades eternas. Realmente, el que está bajo los efectos de una tal embriaguez, permuta esta breve vida por la inmortalidad, y "habita en la casa del Señor por años sin término".

         Después de habernos obsequiado David en uno de los salmos tan espléndidamente, en otro que le sigue inmediatamente levanta el ánimo a placeres todavía mayores y más perfectos, cuyo significado os voy a explicar, si os parece, en pocas palabras.

         "Del Señor es la tierra y cuanto la llena". Oh David, ¿qué tiene de extraño que nuestro Dios haya aparecido en la tierra, y haya vivido entre los hombres? Esto mismo, nos dice David: que fue él quien creó y fundó la tierra. Por tanto, nada tiene de insólito ni de absurdo que el Señor venga a tu propia casa.

         En efecto, Dios no ha plantado su tienda en tierra extraña, sino en la que él mismo fabricó y dio consistencia. Lo hizo el que fundó la tierra sobre los mares, e hizo que estuviera afianzada sobre las corrientes fluviales. Alguno preguntará: ¿Y cuál fue la razón de su venida? Ésta misma, oh hombre, y no otra: la de conducirte sobre el monte, liberado de la vorágine del pecado y triunfalmente sentado sobre la carroza del reino. Es decir, sobre el cortejo de las virtudes.

         En efecto, no te es lícito subir al monte santo si no te haces acompañar por el cortejo de las virtudes, de manos inocentes, la exención de toda culpa, la limpieza de corazón, apartando tu alma de toda vanidad y del engaño doloso a tu prójimo.

         La bendición será el premio de tal ascensión. Al que así ascienda, Dios le abrirá los tesoros de su misericordia. "Éste es el grupo que busca al Señor", ascendiendo a lo alto por la escala de la virtud. Éste es el "grupo que viene a tu presencia, Dios de Jacob".

 Act: 24/09/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A