20 de Noviembre

Jueves XXXIII Ordinario

Libros Proféticos
Ezequiel 24, 15-27

Oficio, I

         Me vino esta palabra del Señor: "Hijo de Adán, voy a arrebatarte repentinamente el encanto de tus ojos. No llores ni hagas duelo, ni derrames lágrimas, sino aflígete en silencio como un muerto, sin hacer duelo. Líate el turbante y cálzate las sandalias. No te emboces la cara, ni comas el pan del duelo".

         Por la mañana, yo hablaba a la gente. Por la tarde se murió mi mujer. A la mañana siguiente, hice lo que se me había mandado. Entonces me dijo la gente: "¿Quieres explicarnos qué nos anuncia lo que estás haciendo?".

         Así os dice el Señor: "Mirad, voy a profanar mi santuario, vuestro soberbio baluarte, el encanto de vuestros ojos, el tesoro de vuestras almas. Los hijos e hijas que dejasteis caerán a espada. No os embozaréis la cara ni comeréis el pan del duelo, sino que seguiréis con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies. No lloraréis ni haréis luto, sino que os consumiréis por vuestra culpa y os lamentaréis unos con otros. Ezequiel os servirá de señal. Haced lo mismo que él ha hecho. Cuando suceda, sabréis que yo soy el Señor".

         Tras lo cual, a mí me dijo: "Y tú, hijo de Adán, el día que yo les arrebate su baluarte, su espléndida alegría, el encanto de sus ojos, el ansia de sus almas, ese día se te presentará un evadido para comunicarte una noticia. Ese día se te abrirá la boca y podrás hablar, y no volverás a quedar mudo. Les servirás de señal y sabrán que yo soy el Señor".

 Act: 20/11/25     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A