19 de Noviembre

Miércoles XXXIII Ordinario

Libros Proféticos
Ezequiel 20, 27-44

Oficio, I

         Vuestros padres me ofendieron y traicionaron. Cuando yo los introduje en la tierra que con mano en alto había jurado darles, ellos, al ver un collado alto, o un árbol copudo, allí hacían sus sacrificios, y depositaban su irritante ofrenda, y ponían sus oblaciones de aroma que aplaca, y vertían sus libaciones. Yo les pregunté: "¿Qué hay en ese altozano que frecuentáis?". Y se quedó con el nombre de altozano hasta el día de hoy.

         Vosotros os contamináis igual que vuestros padres, fornicando con sus fetiches, ofreciendo a vuestros hijos y pasándolos por el fuego. Os seguís contaminando con vuestros ídolos, y ¿voy a dejarme consultar por vosotros, casa de Israel? Por mi vida juro que no me dejaré consultar.

         Vosotros pensáis: "Seremos como los demás pueblos, como las razas de otros países, sirviendo al leño y a la piedra". Pero jamás se realizarán vuestros planes.

         Por mi vida juro que, con mi mano poderosa, con brazo extendido, con cólera incontenible, reinaré sobre vosotros, y os sacaré de los países, y os reuniré de entre las naciones por las que andáis dispersos. Lo haré con mano poderosa, con brazo extendido, con cólera incontenible.

         Os llevaré al desierto de los pueblos, para pleitear allí con vosotros cara a cara. Igual que pleiteé con vuestros padres en el desierto de Egipto, así pleitearé con vosotros. Os haré pasar bajo el cayado, os haré entrar uno a uno por el aro de la alianza, y excluiré a los rebeldes que se sublevan contra mí. Os sacaré del país del destierro, pero no entraréis en la tierra de Israel hasta que sepáis que yo soy el Señor.

         En mi santo monte, en el más alto monte de Israel, ha de servirme la casa de Israel. Allí os aceptaré, allí os pediré vuestros tributos, vuestras primicias y vuestros dones sagrados. Como aroma que aplaca os aceptaré allí, cuando os saque de los países y os reúna de entre las naciones en las que estáis dispersos, y muestre en vosotros mi santidad a la vista de los paganos.

         Sabréis que yo soy el Señor cuando os lleve a la tierra de Israel, al país que con mano en alto juré dar a vuestros padres. Allí, cuando os acordéis de vuestra conducta, y de las malas obras con que os contaminasteis, sentiréis asco de vosotros mismos por las maldades que cometisteis. Sabréis que yo soy el Señor, cuando os trate como exige mi nombre, no según vuestra mala conducta y vuestras obras perversas, casa de Israel.

 Act: 19/11/25     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A