8 de Noviembre

Domingo XXXII Ordinario

Vaticano II
Gaudium et Spes, 78

Oficio, II

         La paz no consiste en una mera ausencia de guerra, ni se reduce a asegurar el equilibrio de las distintas fuerzas contrarias, ni nace del dominio despótico, sino que se define como "obra de la justicia". La paz es el fruto de aquel orden que el Creador quiso establecer en la sociedad humana, y en el que el hombre debe irse perfeccionándose sin cesar, aspirando a implantar en el mundo una justicia cada vez más plena.

         El bien común del género humano depende de la ley eterna, pero en sus exigencias concretas está sometido a las continuas transformaciones ocasionadas por la evolución de los tiempos. De igual manera, la paz no es nunca algo adquirido de una vez para siempre, sino algo que hay que ir construyendo y edificando cada día.

         Como la voluntad humana es frágil y está herida por el pecado, el mantenimiento de la paz requiere que cada uno se esfuerce constantemente por dominar sus pasiones, y exige de la autoridad legítima una constante vigilancia. En concreto, la paz no es garantizable si no está garantizado el bien de las personas, o si los hombres no saben comunicarse entre sí espontáneamente, con confianza y compartiendo las riquezas de su espíritu y talento.

         El respeto a la dignidad de los hombres y pueblos, y el solícito ejercicio de la fraternidad, son absolutamente imprescindible para construir la verdadera paz. Por ello, puede decirse que la paz es fruto del amor, que supera los limites de lo que exige la simple justicia.

         La paz nace del amor al prójimo, y es la imagen y el efecto de la paz de Cristo y de Dios Padre. En efecto, el mismo Hijo encarnado, príncipe de la paz, ha reconciliado por su cruz a todos los hombres con Dios, reconstruyendo la unidad de todos en un solo pueblo y en un solo cuerpo. Así ha dado muerte en su propia carne al odio y, tras resucitar, ha derramado su Espíritu de amor en el corazón de los hombres.

         Todos los cristianos quedan vivamente invitados a que, "realizando la verdad en el amor", se unan a aquellos hombres que, como auténticos constructores de la paz, se esfuerzan por instaurarla y rehacerla.

 Act: 08/11/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A