12 de Noviembre

Miércoles XXXII Ordinario

Libros Proféticos
Ezequiel 10,18-22; 11,14-25

Oficio, I

         En aquella visión, la gloria del Señor salió, levantándose del umbral del templo, y se colocó sobre los querubines. Vi a los querubines levantar las alas, remontarse del suelo sin separarse de las ruedas, y salir. Se detuvieron junto a la puerta oriental de la casa del Señor; mientras la gloria del Dios de Israel sobresalía por encima de ellos.

         Eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y me di cuenta de que eran querubines. Tenían cuatro rostros y cuatro alas cada uno, y una especie de brazos humanos debajo de las alas, y su fisonomía era la de los rostros que yo había contemplado a orillas del río Quebar. Caminaban de frente.

         Me vino esta palabra del Señor: "Hijo de Adán, los habitantes de Jerusalén dicen de tus hermanos, de los responsables de familia, y de la casa entera de Israel: Se han alejado del Señor, y a nosotros nos toca poseer la tierra".

         Esto dice el Señor, casa de Israel: "Cierto, os llevé a pueblos lejanos, os dispersé por los países, y fui para vosotros un santuario provisorio en los países adonde fuisteis.  Os reuniré de entre los pueblos, os recogeré de los países en los que estáis dispersos, y os daré la tierra de Israel. Entraréis y quitaréis de ella todos sus ídolos y abominaciones. Os daré un corazón íntegro, e infundiré en vosotros un espíritu nuevo. Os arrancaré el corazón de piedra y os daré un corazón de carne, para que sigáis mis leyes y pongáis por obra mis mandatos. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios. Si el corazón se os va tras los ídolos y abominaciones, os daré vuestro merecido".

         Los querubines levantaron las alas sin separarse de las ruedas. Mientras tanto, la gloria del Dios de Israel sobresalía por encima de ellos. La gloria del Señor se elevó sobre la ciudad y se detuvo en el monte, al oriente de la ciudad. Entonces, el espíritu me arrebató y me llevó en volandas al destierro de Babilonia, en éxtasis, y la visión desapareció. Yo les conté a los desterrados lo que el Señor me había revelado.

 Act: 12/11/25     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A