5 de Noviembre

Jueves XXXI Ordinario

Libros Sapienciales
Sabiduría 13,1-10; 14,15-21; 15,1-6

Oficio, I

         Son vanos los hombres que ignoran a Dios y son incapaces de conocerlo a través de las cosas buenas que están a la vista, o de reconocerlo fijándose en sus obras. Por eso tienen por dioses al fuego, al viento, al aire, a las estrellas o al agua.

         Fascinados por la hermosura de estas cosas, muchos los creen dioses, sin percibir cuánto los aventaja su Señor, autor de la belleza. Se quedan asombrados por tal poder y actividad, pero no captan al Autor poderoso y activo que los hizo, ni perciben que su magnitud y belleza está impresa en sus criaturas, ni reflexionan quién les dio el ser.

         Estos hombres tal vez andan extraviados buscando a Dios, y posiblemente hasta lo quieren encontrar, pues no paran de dar vueltas a sus obras, explorando y quedando subyugados por todo lo bello que ven. Con todo, tales hombre no son perdonables, pues si son capaces de desvelar el principio del cosmos, ¿cómo no descubren a su Señor?

         Estos hombres son unos desgraciados, porque ponen su esperanza en seres inertes, llaman dioses a las obras humanas, dotan de oro y la plata a figuras animales, se arrodillan ante piedras inservibles. Se extraviaron por las malas artes que inventaron, enamorados del mal.

 Act: 05/11/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A