4 de Noviembre

Miércoles XXXI Ordinario

Libros Sapienciales
Sabiduría 11,20-12,2.11-19

Oficio, I

         Señor, tú todo lo tenías predispuesto, con peso, número y medida. Desplegar todo tu poder está siempre a tu alcance, y el mundo entero es ante ti como grano de arena en la balanza. Con todo, tú te compadeces de todos, y cierras los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepientan. A todos perdonas, porque son tuyos y tú eres amigo de la vida.

         Tú amas a todos los seres, Señor, y no odias nada de lo que has hecho. Si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado. Además, ¿cómo subsistirían las cosas, si tú no lo hubieses querido? ¿Cómo conservarían su existencia, si tú no las hubieses llamado? Todo lleva tu soplo incorruptible.

         Tú corriges a los que caen, Señor, y les recuerdas su pecado. Tú les reprendes para que se conviertan y crean en ti. Si les indultas los delitos, ¿quién podrá decirte "¿qué has hecho?", o protestar contra tu fallo? Si decides exterminarlos de la tierra, ¿quién te denunciará, si tú los creaste, o se presentará como defensor de delincuentes?

         Fuera de ti, Señor, no hay Dios, ni nadie que cuide de todos. Ante nadie tienes tú que justificar tu sentencia, y no hay rey ni soberano que pueda desafiarte por haberlos castigado.

         Tú gobiernas el universo con justicia, Señor, y no condenas a quien no merece castigo. Tu poder es el principio de la justicia, y tu sabiduría universal te hace perdonar a todos. Tú demuestras tu fuerza a los que dudan, y reprimes la audacia de los que no te conocen. Tú juzgas con moderación y nos gobiernas con indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres.

         Obrando así, Señor, tú enseñas a tu pueblo que el justo debe ser humano, y a tus  hijos la dulce esperanza del arrepentimiento.

 Act: 04/11/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A