26 de Octubre
Lunes XXX Ordinario
Libros Sapienciales
Sabiduría 1,16-2,10-24
Oficio, I
Los impíos llaman a voces a la muerte, se consumen por ella, la creen su amiga, hacen pacto con ella y merecen ser de su partido. Razonando, se dijeron equivocadamente:
"Atropellemos al justo, y que sea nuestra fuerza la norma del derecho. Acechemos al justo, porque nos resulta incómodo y se opone a nuestras ideas. Él se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada. Declara que conoce a Dios, y se cree hijo del Señor. Verlo da grima, pues lleva una vida distinta de los demás, y su conducta es diferente. Nos considera malditos y se aparta de nuestras sendas, declara dichoso el fin de los justos y se gloría de tener por padre a Dios. Veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará. Lo someteremos a la afrenta y a la tortura, lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él".
Así discurren y se engañan los impíos, porque están cegados por la maldad. No conocen los secretos de Dios, no esperan el premio de la virtud, no valoran el galardón de una vida intachable. Dios creó al hombre para la inmortalidad, y lo hizo imagen de su propio ser. Hasta que la muerte entró en el mundo, por envidia del diablo, y los de su partido pasan por ella.
Act:
26/10/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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