27 de Octubre
Martes XXX Ordinario
Gregorio
Palamas
Homilías, XXV
Oficio, II
Al decir el salmista que "Dios es admirable en sus santos", añadió: "Él es quien da fuerza y poder a su pueblo". En efecto, Dios da la fuerza y el poder a todo su pueblo, pero no es parcial con nadie y sólo es admirable en sus santos.
¿En qué se muestra admirable? En esto mismo: a la hora de distribuir, desde lo alto, las riquezas de su gracia, pues él es la fuente de la salvación y de la luz, de la que perennemente fluyen la misericordia y la clemencia.
Los santos gozan de la fuerza y de la gracia de Dios, y por eso se van haciendo cada vez más virtuosos, desechando toda torpeza e infamia y adhiriéndose firmemente a los mandatos divinos, con "los ojos fijos en el Señor".
Cristo no se limita a prestar desde el cielo el auxilio de su brazo a los que luchan invisiblemente, sino que dice: "Todo el que se ponga de mi parte ante los hombres, también yo me pondré de su parte ante mi Padre del cielo".
Cada santo se ha pronunciado por Cristo en esta vida temporal, ante los hombres mortales. Por eso Jesucristo se pronunciará a su favor en este mundo y en el mundo eterno. Entonces, en presencia de todos, y a la vista de todos, Cristo proclamará, glorificará y coronará a los que, hasta el final, hubieren confesado su fe en él.
Act:
27/10/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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