31 de Octubre
Sábado XXX Ordinario
San Atanasio de Alejandría
Homilías anti-Arrianas, II, 78-79
Oficio, II
En todos los seres humanos hay una imagen de la sabiduría eterna, y de ahí que ella misma, la Sabiduría, exclamara al contemplar sus criaturas: "El Señor me estableció al comienzo de sus obras". En efecto, el Señor considera toda la sabiduría que hay en su creación, y se manifiesta en nosotros como algo que pertenece a su propio ser.
Los hombres somos imagen del Creador porque él contempla en nosotros una imagen suya, y de ahí que él afirmara: "El que os recibe a vosotros me recibe a mí". Aunque él no forma parte de la creación, en las obras de sus manos hay una impronta de su ser, que es lo que llamamos "imagen de Dios".
La sabiduría divina, por tanto, ha quedado impresa en las obras creadas por Dios. Así lo ha querido él, para que sus criaturas puedan reconocerle en todo lo creado. Esto es lo que enseña Pablo, cuando dice: "Lo que puede conocerse de Dios, lo tenemos a la vista, pues sus perfecciones invisibles son visibles para la mente que penetra en sus obras". El Verbo de Dios fue el artífice y arquetipo de aquella sabiduría divina, y ésta sigue existiendo y está en nosotros.
Los que se nieguen a admitir esto, que me respondan a esta pregunta: ¿Existe o no existe sabiduría en todo lo creado? Los que admitan esto, que me respondan a esto: ¿Por qué arguye Pablo que, "en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría"? Y si no existe ninguna sabiduría en las criaturas, ¿cómo es que la Escritura alude a tan gran número de sabios? Lo explico a continuación.
Que exista la sabiduría en las cosas creadas queda patente por las palabras de Ben Sirá, que dice que "Dios la derramó sobre todas sus obras y vivientes, según su generosidad". No obstante esta efusión de sabiduría no se refiere a la Sabiduría en sí misma, que es el Verbo o Hijo unigénito de Dios. Por poner un ejemplo, la sabiduría que hay en el mundo no es, por tanto, creadora, como sí lo es la Sabiduría con mayúsculas.
Dice la Escritura que "el sabio es cauto y se aparta del mal, y con sabiduría se construye una casa", y también que "la sabiduría serena el rostro del hombre". El mismo autor increpa a los temerarios con estas palabras: "No preguntes por qué los tiempos pasados eran mejores que los de ahora, porque eso no lo pregunta un sabio".
Act:
31/10/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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