16 de Agosto
Domingo XX Ordinario
Libros
Sapienciales
Eclesiastés 1, 1-18
Oficio, I
¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol? Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre está quieta. Sale el sol, se pone el sol, jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir. Camina al sur, gira al norte, gira y camina el viento. Todos los ríos caminan al mar, y el mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan, desde allí vuelven a caminar.
Todas las cosas cansan, y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver, ni se hartan los oídos de oír. Lo que pasó, eso pasará; lo que sucedió, eso sucederá; nada hay nuevo bajo el sol. Alguno dirá: "Mira, esto es nuevo". No obstante, eso ya sucedió en otros tiempos, mucho antes que él. Nadie se acuerda de los antiguos, y lo mismo pasará con los que vengan, que no se acordarán de nosotros.
Yo, Qohelet, fui rey de Israel en Jerusalén. Me dediqué a investigar y a explorar con método todo lo que se hace bajo el cielo. Una triste tarea ha dado Dios a los hombres, para que se atareen con ella. Examiné todas las acciones que se hacen bajo el sol, y vi que todo es vanidad, caza de viento, torcedura imposible de enderezar, pérdida imposible de calcular.
Yo pensé para mí: "Aquí estoy yo, que he acumulado tanta sabiduría, más que mis predecesores en Jerusalén". Mi mente alcanzó sabiduría y mucho saber, y a fuerza de trabajo comprendí que la sabiduría y el saber son locura y necedad. También comprendí esto: que a más sabiduría, más pesadumbre, y aumentando el saber se aumenta el sufrir.
Act:
16/08/26
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A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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