8 de Junio

Lunes X Ordinario

San Pablo
Carta a los Filipenses 1, 12-26

Oficio, I

         Quiero que sepáis, hermanos, que esto que me ocurre más bien ha favorecido al avance del evangelio. Ante la entera residencia del gobernador, todos ven claro que estoy en la cárcel por Cristo, y la mayoría de los hermanos, alentados por mi prisión a confiar en el Señor, se atreven mucho más a hablar la palabra de Dios sin miedo.

         Es verdad que algunos anuncian a Cristo por envidia y antagonismo hacia mí; otros, en cambio, lo hacen con buena intención; éstos porque me quieren y saben que me han encargado de defender el evangelio; los otros proclaman a Cristo por rivalidad, jugando sucio, pensando en hacer más penoso mi encarcelamiento.

         ¿Qué más da? Al fin y al cabo, de la manera que sea, con segundas intenciones o con sinceridad, se anuncia a Cristo. Yo me alegro, y me seguiré alegrando, porque sé que esto será para mi bien, gracias a vuestras oraciones y al Espíritu de Jesucristo que me socorre. Lo espero con impaciencia, porque en ningún caso saldré derrotado. Al contrario, ahora, como siempre, Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte.

         Para mí, la vida es Cristo, y una ganancia el morir. No obstante, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en este dilema. Por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor. Por otro lado, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros.

         Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a vuestro lado, para que avancéis alegres en la fe, de modo que el orgullo que sentís por mí en Jesucristo rebose cuando me encuentre de nuevo entre vosotros.

 Act: 08/06/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A