17 de Mayo

Ascensión del Señor

San Pablo
Carta a los Efesios 4, 1-24

Oficio, I

         Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables. Sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor y esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

         Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

         A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo, y por eso dice la Escritura: "Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres". El subió supone que había bajado a lo profundo de la tierra, y el que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenar el universo.

         Cristo ha constituido a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelizadores y a otros pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos. Lo ha hecho en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo. Lo ha hecho hasta que todos lleguemos a la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios. Es decir, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

         No seamos ya niños sacudidos por las olas, ni seamos llevados al retortero por todo viento de doctrina (en la trampa de los hombres, que con astucia conduce al error). Más bien, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza.

         Cristo es la cabeza, del cual todo el cuerpo, bien ajustado, unido a través del complejo de junturas que lo nutren, y actuando a la medida de cada parte, se procura el propio crecimiento, para construcción de sí mismo en el amor.

         Esto es lo que digo y aseguro: que no andéis ya como los gentiles, que andan en la vaciedad de sus criterios, con el pensamiento a oscuras y ajenos a la vida de Dios. Esto se debe a la inconsciencia que domina entre ellos y a la obstinación de su corazón.

         Perdida toda sensibilidad, los gentiles se han entregado insaciablemente al vicio y a toda clase de inmoralidad. Vosotros, en cambio, no es eso lo que habéis aprendido a Cristo, si es que es él a quien habéis oído y en él fuisteis adoctrinados.

         Esta es la voluntad de Cristo Jesús: que abandonemos el anterior modo de vivir y el hombre viejo corrompido por los deseos seductores, para renovarnos en la mente y en el espíritu y vestirnos de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios. Esta es la verdad en Cristo Jesús: la justicia y santidad verdaderas.

 Act: 17/05/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A