24 de Mayo
Domingo de Pentecostés
Anónimo del siglo VI
Homilías, VIII, 1-3
Oficio, II
"Comenzaron a hablar todos en lenguas". Así quiso dar a entender Dios la presencia del Espíritu Santo, haciendo que hablara en todas las lenguas quien le hubiese recibido. Debemos pensar, queridos, que éste es el Espíritu Santo por cuyo medio se difunde la caridad en nuestros corazones.
Así como entonces un solo hombre, habiendo recibido el Espíritu Santo, podía hablar en todas las lenguas, así también ahora es la unidad misma de la Iglesia, congregada por el Espíritu Santo, la que habla en todos los idiomas.
Alguno me dirá: Si has recibido el Espíritu Santo, ¿por qué no hablas en todos los idiomas? Pues bien, a ése le digo: Es cierto que hablo todos los idiomas, porque estoy en el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia y que los habla todos. En efecto, ¿qué otra cosa quiso dar a entender Dios por medio de la presencia del Espíritu Santo, si no que su Iglesia hablaría en todas las lenguas? Se ha cumplido, así, lo prometido, que "nadie echa vino nuevo en odres viejos" y que "a vino nuevo odres nuevos"".
Cuando los judíos los oían hablar en lenguas, dijeron: "Están bebidos". En efecto, ellos eran los odres viejos, y los cristianos los odres nuevos por la gracia de la santidad. De este modo, ebrios del nuevo vino del Espíritu Santo, los cristianos podían hablar fervientemente en todos los idiomas, y anunciar de antemano la propagación de la Iglesia por todos los pueblos y lenguas.
Celebrad este día, pues, como miembros que sois de la unidad del cuerpo de Cristo. No lo celebraréis en vano si sois lo que estáis celebrando: miembros de aquella Iglesia que el Señor, al llenarla del Espíritu Santo, reconoce como suya a medida que se va esparciendo por el mundo, y por la que es a su vez reconocido. Como Esposo, él no perdió a su esposa, ni nadie pudo substraerla de su mano.
A vosotros, que procedéis de todos los pueblos y que sois la Iglesia de Cristo, y miembros de Cristo, y cuerpo de Cristo, os dice el apóstol: "Sobrellevaos mutuamente con amor, y esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz".
Notad cómo en el mismo momento nos mandó que nos soportáramos unos a otros y nos amásemos, y puso de manifiesto el vínculo de la paz al referirse a la esperanza de la unidad. Esta es la casa de Dios levantada con piedras vivas, en la que se complace en habitar un Padre de familia como éste, cuyos ojos no debe jamás ofender la ruina de la división.
Act:
24/05/25
@tiempo
de pascua
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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