19 de Febrero
Jueves de Ceniza
San León Magno
Homilías sobre la Cuaresma, I, 1-2
Oficio, II
Siempre, hermanos, "la misericordia del Señor llena la tierra", y la misma creación natural es, para cada fiel, verdadero adoctrinamiento que lo lleva a la adoración de Dios. El cielo y la tierra, el mar y cuanto en ellos hay, manifiestan la bondad y omnipotencia de su autor. Es más, la admirable belleza de todos los elementos que le sirven está pidiendo a la criatura inteligente una acción de gracias.
Cuando se avecinan estos días, consagrados especialmente a los misterios de la redención de la humanidad, en los días que preceden a la fiesta pascual, se nos exige una más urgente preparación, y una purificación del espíritu.
Es propio de la festividad pascual que toda la Iglesia goce del perdón de los pecados. Y no sólo aquellos que nacen en el sagrado bautismo, sino también aquellos que, desde hace tiempo, se cuentan ya en el número de los hijos adoptivos.
Si bien los hombres renacen a la vida nueva principalmente por el bautismo, y como a todos nos es necesario renovarnos cada día de las manchas de nuestra condición pecadora, y no hay nadie que no tenga que ser cada vez mejor en la escala de la perfección, debemos esforzarnos para que nadie se encuentre bajo el efecto de los viejos vicios en los días de la redención.
En estos días, pues, hay que poner especial solicitud y devoción en cumplir aquellas cosas que los cristianos deben realizar en todo tiempo. Así pues, viviremos en santos ayunos durante esta cuaresma de institución apostólica, y no sólo por el uso menguado de los alimentos sino sobre todo ayunando de nuestros vicios.
No hay cosa más útil que unir los ayunos santos y razonables con la limosna. Ésta, bajo la única denominación de misericordia, contiene muchas y laudables acciones de piedad, incluso para los que viven en situaciones de infortunio.
El amor, que debemos tanto a Dios como a los hombres, nunca se ve tan impedido que no pueda querer lo que es bueno. De acuerdo con lo que cantaron los ángeles ("gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor"), el amor se compadece caritativamente de quienes sufren cualquier calamidad. Este amor es bienaventurado, y no sólo en virtud de su benevolencia sino por el bien de la paz.
Las realizaciones del amor pueden ser muy diversas. En razón de esta misma diversidad, todos los buenos cristianos pueden ejercitarse en ellas, y no sólo los ricos y pudientes sino incluso los pobres. De este modo, quienes son desiguales, por su capacidad de hacer limosna, son semejantes en el amor y afecto con que la hacen.
Act:
19/02/26
@tiempo
de cuaresma
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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