30 de Marzo

Lunes Santo

Libros Proféticos
Jeremías 11,18-12,13

Oficio, I

         El Señor me instruyó y comprendí, y me explicó lo que hacían cuando me dijo: "Tus hermanos y tu familia te son desleales, y también ellos te calumnian a la espalda. No te fíes de ellos, aunque te digan buenas palabras". Yo, como cordero manso llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban, cuando decían: "Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra vital, que su nombre no se pronuncie más".

         Yo le dije: "Señor de los ejércitos, tú juzgas rectamente, tú pruebas las entrañas y el corazón. Por eso yo veré mi venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa. Señor, tú me examinas y me conoces, y has probado mi actitud frente a ti. Apártalos como a ovejas de matanza, resérvalos para el día del sacrificio, haz que logre desquitarme de ellos".

         Así sentencia el Señor contra los vecinos de Anatot, que intentan matarme diciendo "no profetices en nombre del Señor, si no quieres morir a manos nuestras". Así dice el Señor de los ejércitos: "Yo les tomaré cuentas. Sus mozos morirán a espada, sus hijos e hijas morirán de hambre, y no quedará resto de ellos el día de las cuentas, cuando envíe la desgracia a los vecinos de Anatot".

         El Señor tiene razón cuando pleitea conmigo, pero ese día quise ponerle un caso: "¿Por qué prospera el camino de los impíos? ¿Por qué tienen paz los hombres desleales? ¿Por qué sus plantas echan raíces, y crecen y dan fruto? ¿Acaso no estás tú cerca de sus labios, pero lejos de su corazón? ¿No dicen ellos "no ve nuestros caminos"? Si corro con los infantes y me canso, ¿cómo competiré con los caballos? Si en la paz de la tierra me siento inseguro, ¿qué haré en la espesura del Jordán?".

         He abandonado mi casa y desechado mi heredad, he entregado al amor de mi alma en manos enemigas. Mi heredad se había vuelto contra mí, rugiendo como león feroz. Mi heredad se había vuelto un leopardo, y los buitres giraban sobre él diciendo: "¡Venid, fieras agrestes, acercaos a comer!".

         Entre tantos pastores destrozaron mi viña y pisotearon mi parcela, convirtiendo mi parcela escogida en desierto desolado. La dejaron desolada y yerma, ¡qué desolación! Todo el país está desolado, y ¡a nadie le importa! Por todas las dunas de la estepa llegan salteadores, la espada devora de punta a punta, ningún ser vivo queda en paz.

         ¿Hasta cuándo gemirá la tierra y se secará la hierba del campo? Por la maldad de sus habitantes desaparecen el ganado y los pájaros. Sembraron trigo y cosecharon cardos, ¡qué miseria de cosecha! Y todo por la ira ardiente del Señor.

 Act: 30/03/26     @semana santa         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A