4 de Abril
Sábado Santo
Orígenes
Comentario de
Romanos, V, 10
Introducción
Cuando el apóstol dice que "por el bautismo fuimos incorporados a su muerte, quedando incorporados a él por una muerte semejante a la suya", quiere demostrarnos que estamos con Cristo muertos al pecado, habiendo muerto Cristo por nuestros pecados, según las Escrituras.
En virtud de su muerte, él concedió a los creyentes, como premio a su fe, la gracia de morir a su propio pecado. Es decir, a cuantos están seguros, por la fe, de haber muerto con él, de haber sido con él crucificados y sepultados, por cuya razón el pecado ya no puede actuar en ellos, como no puede actuar en los muertos. Por eso se dice que "han muerto al pecado".
En tenor de esto, afirma el apóstol: "Si morimos con él, viviremos con él". Mas no dice "hemos vivido" (como sí dice "hemos muerto") sino viviremos, para demostrar cómo la muerte actúa en el presente, y la vida en el futuro (esto es, cuando aparezca Cristo, que es nuestra vida escondida en Dios). De momento, la muerte está actuando en nosotros, como enseña el mismo Pablo.
Esa muerte actúa en nosotros en diferentes aspectos. En Cristo, al menos, se distinguen tres momentos. Uno fue el tiempo de la muerte propiamente dicha, cuando Jesús, "dando un fuerte grito, exhaló el espíritu". Otro fue el tiempo en que yació en el sepulcro sellado. Y otro cuando, buscado en la tumba, no fue hallado por haber ya resucitado.
A nadie le fue dado ver los primeros instantes de aquella gloriosa resurrección. Pues bien, a nosotros, que creemos en él, nos es dado experimentar este triple género de muerte.
Hemos de mostrar en nosotros la muerte de Cristo. En primer lugar, mediante la profesión de fe, pues "por la fe del corazón llegamos a la justicia, y por la profesión de los labios, a la salvación". En segundo lugar, con la mortificación de los miembros terrenales, puesto que "en toda ocasión llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús" (y éste es el significado de la frase "la muerte está actuando en nosotros"). En tercer lugar, cuando hayamos resucitado ya de entre los muertos, y andemos en una vida nueva.
Para explicarme con mayor precisión, podríamos decir que el primer momento de la muerte consiste en renunciar al mundo; el segundo, en renunciar a las pasiones de la carne; el tercero, en adquirir la luz de la sabiduría. Este tercer momento es el momento de la resurrección. Sin embargo, estos diversos aspectos, que se encuentran en cualquier creyente, y los diversos grados del progreso, sólo puede conocerlos y discernirlos aquel a quien le son patentes los secretos del corazón.
Cristo voluntariamente "se despojó de su rango", y "tomó la condición de esclavo", y soportó el dominio del tirano, hasta "someterse incluso a la muerte". Por su muerte destruyó al señor de la muerte (esto es, al diablo), y liberó a los esclavos de la muerte.
Cristo, en efecto, después de haber atado al Maligno, y habiéndolo vencido en su cruz, se dirigió a su misma casa (la casa de la muerte, el infierno), y allí arrambló con su ajuar (es decir, liberó las almas que tenía prisioneras). Así se cumplió lo que el mismo Cristo había dicho en el evangelio, con palabras misteriosas: "Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo vence y ata".
Así pues, primero lo ató en la cruz, y después entró en su casa (esto es, en el infierno), de donde subió a lo alto llevando cautivos a los que con él resucitaron y entraron en la ciudad santa, la Jerusalén del cielo. Por eso dice justamente el apóstol que "la muerte ya no tiene dominio sobre él".
Act:
04/04/26
@semana
santa
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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