3 de Abril
Viernes Santo
San Juan
Crisóstomo
Catequesis, III, 13-19
Oficio, II
¿Quieres saber el valor de la sangre de Cristo? Remontémonos a las figuras que la profetizaron y recorramos las antiguas Escrituras.
Dice Moisés: "Inmolad un cordero de un año, tomad su sangre y rociad las dos jambas y el dintel de la casa". ¿Qué dices, Moisés? ¿Que la sangre de un cordero irracional puede salvar a los hombres dotados de razón? Sin duda, me respondería Moisés, el cual continuaría diciendo: Y no porque se trate de sangre, sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del Señor.
Si hoy el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, cual puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos.
¿Deseas descubrir aún por otro medio el valor de esta sangre? Mira de dónde brotó y cuál es su fuente. Empezó a brotar de la misma cruz, y su fuente fue el costado del Señor.
Muerto ya el Señor, dice el evangelio, "uno de los soldados se acercó con la lanza y le traspasó el costado, y al punto salió agua y sangre". Salió agua, como símbolo del bautismo; salió sangre, como figura de la eucaristía. El soldado le traspasó el costado, abrió una brecha en el muro del templo santo, y yo encuentro el tesoro escondido y me alegro con la riqueza hallada. Esto fue lo que ocurrió con el cordero, cuando los judíos sacrificaron el cordero y yo recibí el fruto del sacrificio.
"Del costado salió sangre y agua". No quiero, amado oyente, que pases con indiferencia ante tan gran misterio, pues me falta explicarte aún otra interpretación. He dicho que esta agua y esta sangre eran símbolos del bautismo y de la eucaristía. Pues bien, con estos dos sacramentos se edifica la Iglesia, con el agua de la regeneración y con la renovación del Espíritu Santo, ambas brotadas del costado de Cristo. Del costado de Jesús se formó, pues, la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva.
Por esta misma razón afirma San Pablo que "somos miembros de su cuerpo, formados de sus huesos", aludiendo con ello al costado de Cristo. Del mismo modo que Dios hizo a la mujer del costado de Adán, de igual manera Jesucristo nos dio el agua y la sangre salida de su costado, para edificar la Iglesia. Y de la misma manera que entonces Dios tomó la costilla de Adán, mientras éste dormía, así también nos dio el agua y la sangre después que Cristo hubo muerto.
Mirad de qué manera Cristo se ha unido a su esposa, considerad con qué alimento la nutre. Con un mismo alimento hemos nacido y nos alimentamos. De la misma manera que la mujer se siente impulsada por su misma naturaleza a alimentar con su propia sangre y leche a aquel a quien ha dado a luz, así también Cristo alimenta siempre con su sangre a aquellos a quienes él mismo ha hecho renacer.
Act:
03/04/26
@semana
santa
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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