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Ansiedad y Estrés
Querétaro,
17 agosto 2026 La ansiedad y el estrés se han convertido en dos de los males más frecuentes de la vida moderna, afectando el cuerpo, la mente y la conducta de millones de personas. A nivel general, todos los procesos de activación ansiosa o estresante tienen como objetivo fundamental preparar el organismo para la acción. La ansiedad es una emoción de alarma que se experimenta como inquietud, desasosiego, temor o preocupación a perder el control. Se vertebra en cinco planos (fisiológico, psíquico, de conducta, cognitivo y asertivo) y viene a ser causada por un proceso de adaptación al bombardeo del ambiente (de los estímulos externos e internos). El estrés, por su parte, se da en personas que sufren preocupaciones muy intensas sobre temas capitales para ellos. En ese sentido, viene a ser la respuesta del organismo a la tensión excesiva y permanente que va más allá de las propias fuerzas. El estrés se manifiesta en el cuerpo, en la inteligencia y en la conducta, y puede llevar al borde del agotamiento. Arrastra un cansancio crónico, pero se sigue diciendo para sí mismo que no hay tregua para el trabajo. El estrés puede ir aparejado al insomnio, sequedad de boca y temblores, y puede provocar infarto al miocardio, úlcera de estómago, colitis, dolores de cabeza, crisis conyugales y falta de comunicación. A nivel interior, la ansiedad y el estrés afectan y mucho a la vida afectiva, pudiendo desembocar en un olvido permanente de los momentos gratificantes (de la propia biografía) y continuos juicios de valor (soy inútil, odioso, imposible...), extrayendo reglas generales de hechos aislados y casi siempre parciales. A otros niveles, lo que suele haber debajo de las fobias es ansiedad (a los animales, a las personas, a espacios cerrados, a la sangre...), y el estrés puede llevar a la pérdida de la felicidad, y a adentrarse en la tristeza. Como decía la psicóloga mexicana Llamas, "la ansiedad es el exceso de futuro, el estrés es el exceso de presente y la depresión es el exceso de pasado". ¿Qué quiere esto decir? Que tanto la ansiedad como el estrés están llamando a la puerta de la depresión. ¿Qué puede ayudar? El deporte, las respiraciones profundas y hasta la oración. .
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