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De la Envidia a la Estima
Querétaro,
5 enero 2026 Muchas personas suelen asociar su valía personal con una supuesta superioridad respecto a los demás. Al hacer esta asociación, dichas personas corren el riesgo de evaluar su vida a través de las constantes comparaciones, y no en función de sus talentos y objetivos, abriendo así paso a una emoción negativa y destructiva: la envidia. Los guionistas de Inside Out (la original película de Disney, estrenada en 2024) dibujaron a Envidia pequeña y azul, pero con la cabeza y los ojos grandes porque no deja de observar y compararse con el mundo. Es más, dichos ojos siempre se posan en el pasto del vecino, que es notoriamente más verde. En cuanto a su cuerpo, Envidia es diminuta, lo que hace referencia a lo que realmente hay dentro de esos grandes ojos: la baja autoestima. Quien siempre envidia a los demás, básicamente no se estima a sí mismo. Si sentir esta emoción es a veces normal, también es cierto que, si no se contrarresta, y se la deja actuar en el día a día, puede dañar nuestra vida y nuestras relaciones. Las redes sociales fomentan y aumentan exponencialmente el riesgo de la envidia. Los mercados virtuales, que fomentan la conexión entre personas distantes, son utilizados a menudo por los usuarios como escaparates, y no siempre aumentando el intercambio y la comunión. A veces, más bien, alimentan la competitividad. Me gustaría ofrecer cuatro consejos a los que padecen el vicio de la envidia, para que se dediquen más a disfrutar su propia vida que a desgastarse por lo que, aparentemente, otros tienen de más valor. 1º Entrenarse en la gratitud Para dejar de reprochar a la vida que no nos haya dado lo que tiene el vecino, debemos empezar a dar gracias por las pequeñas y grandes alegrías que tenemos. Cuanto más aprendamos a agradecer estas cosas, más motivos encontraremos para seguir haciéndolo. Este paso requiere un verdadero entrenamiento, como quien empieza a correr un kilómetro y, poco a poco, se encuentra haciendo dos y luego tres. Quien empieza a dar gracias por tres aspectos positivos de su vida, se encontrará apreciando, en poco tiempo, hasta cinco o diez. Como dice el refrán, "si el apetito viene con el comer, la gratitud viene con el agradecer". 2º Cambiar de tema, si alguien critica a otro Si somos sinceros, hemos de reconocer que hablar mal de alguien provoca siempre cierta satisfacción. Al menos, en ese momento podemos sentirnos mejor que la persona a la que criticamos. Sin embargo, dicha alegría no es verdadera, sino un placer efímero. La alegría que perdura, en efecto, siempre tiene su base en una acción que edifica. Un ejercicio para superar la envidia puede ser, por tanto, hacer todo lo posible por mantenerse al margen de las conversaciones llenas de celos y superioridad. Si eso no es posible, mejor es salirse de la conversación. 3º Felicitar a las personas que tienen éxito Aunque requiera lucha interior, las personas debemos aprender a ver y reconocer lo bueno de los demás. Esto incluye alabar los talentos ajenos, o un logro bonito, o una acción buena, que la persona a nuestro lado pueda estar desarrollando. De hacer esto el envidioso, respecto de cualquier persona, no sólo no perderá nada, sino que saldrá ganando. ¿Qué ganará? La humildad propia y la estima ajena, que son las que hacen que las relaciones sean sólidas y bellas. 4º Aprender de la persona envidiada Como a todo mortal, al envidioso le faltarán cosas en su vida, y por eso se siente deprimido. Si lo que desea es quitarse la depresión, lo que necesita no es recomerse porque no posee esas cosas, sino tratar de conseguirlas. En concreto, lo que podría es preguntarse qué puede aprender de la persona que envidia. El secreto es precisamente este: pasar del rechazo a la admiración, de la admiración a la emulación y de la emulación a volver a ser uno mismo, esta vez más humilde y... luchando por esos sueños que hasta ahora tenía encerrados en un cajón. .
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