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El hombre, una maravilla
Querétaro,
2 marzo 2026 La mentalidad moderna piensa que el hombre es potencia, imperfección, plusvalía y resultado de su trabajo. De esto está lleno el siglo XX, que no analiza al hombre desde lo perfecto sino desde la miseria, a forma de quid pro quo y bajo un mismo prisma: Donde no hay, no se puede sacar. Por su parte, Juan Fer Sellés da un paso más y afirma que, en el hombre, "hay cosas peores y más problemáticas". Desde hace varios siglos, el hombre ha sido reducido al mero deseo de poder (Hobbes), conservación (Darwin), apropiación (Locke), instinto sexual (Freud), producción gregaria (Marx) o enfermedad crónica (Kierkegaard). Algunos simplistas reducen al hombre a ese único punto de vista, mientras que los más sincretistas combinan varios de ellos. Así, hoy se mezcla el marxismo con el psicoanálisis (aunque no peguen la pura necesidad con la loca espontaneidad), y otros pegan el estructuralismo con el psicoanálisis (o la cuadrícula con la espontaneidad). Hay quienes pegan el existencialismo (que no se aclara consigo mismo, como Dewey) con el evolucionismo, a éste con el cristianismo (Teilhard de Chardin), y hasta el determinismo con el individualismo, en otra serie de novedosas combinatorias. Los últimos años se han querido hacer compatibles a Aristóteles y Kant, y hasta meter por medio a Santo Tomás de Aquino. En esta situación actual, la gente está desazonada, y con eso se está problematizando el mundo. ¿Qué pasa en la sociedad? Yo creo esto: que no toca fondo, y cada vez va perdiendo más de vista el sentido de la vida, y quedándose sin margen de inspiración. Los clásicos estaban siempre abiertos a todo, buscaban el ser irrestrictamente, disfrutaban la belleza, alababan la bondad y se mantenían en la verdad más objetiva posible. ¿Va por ese derrotero nuestra sociedad? Yo creo que no, que está totalmente desnortada y que se está volviendo cínica ante los desencantos. Los telediarios están llenos de cínicos, los líderes mienten más que hablan, los pensadores no tienen ningún proyecto constructivo en mente. El hombre no es ninguna miseria, sino mucha riqueza junta y acumulada por cm2. Vayamos, pues, a lo nuclear, que es el acto de ser, y desde él desarrollemos cualquier teoría sobre la esencia humana presente. Presente significa para el filósofo Polo "hacerse cargo de lo que se ha ido", con la esperanza de volverlo a recobrar. Sí, el hombre tiene recuerdos, intimidad y capacidad de iniciativa. También tiene un origen muy concreto, y junto a ese origen muy concreto (u origen fundacional) una finalidad muy definida. El hombre es una joya de Dios, y no puede ver cómo esta sociedad (o unos cuantos ideólogos de turno) le apaga su brillo. Como joya de Dios, el hombre está lleno de piedras preciosas (el cuerpo) y de esmalte precioso (el alma), y hasta nace con su autónoma, personal, libre e inquebrantable conciencia. .
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