Fiarse o no Fiarse


Personas con principios, palabra y hechos, las necesarias para generar confianza

Querétaro, 16 febrero 2026
Antonio Maza, periodista de Observador

         "La confianza es la expectativa que surge de un comportamiento regular, honesto y cooperativo, basado en normas compartidas". En su libro Trust el investigador Fukuyama, ensayista de temas sociopolíticos, hace un interesante estudio sobre los diferentes grados de confianza entre los miembros de la sociedad, entre países similares.

         Por ejemplo, hace una comparación entre el norte y el sur de Italia, y la correlación con su éxito económico. En esa y otras muchas comparaciones, Fukuyama cree ver una gran relación entre el nivel de confianza y la prosperidad, hasta llegar a la conclusión de que la confianza social es un indicador importante del éxito, del reparto de riqueza y de la implicación en el bien común.

         Cuando vivimos en un ambiente de violencia, o cuando un gobierno se extralimita en sus acciones, hay motivos para la desconfianza. Un caso lo tenemos en la inversión privada, o en los crecimientos del PIB. Si el año pasado un país creció menos del 0.7% del PIB, para muchos no será una tragedia, pero sí para el resto. ¿Por qué? Porque el producto interior creció menos de lo que creció su población, y eso va a significar menos dinero por habitante.

         Respecto a las promesas de inversión privada, ¿se están cumpliendo? Y el nearshoring, esa gran oportunidad, ¿está ocurriendo? Casi toda la inversión supone retención de utilidades, y que por lo menos no esté habiendo fuga de capitales. Muy bien, pero sigue sin entrar dinero fresco, y algo está impidiendo la verdadera inversión. ¿Será la falta de confianza?

         Yo creo que sí, porque la confianza no el algo que se obtenga per se, ni a través de la mercadotecnia política. La confianza hay que ganársela, sobre todo con el cumplimiento de las promesas y el reconocimiento de los errores.

         Fukuyama sostiene que el fallo fundamental del análisis sociopolítico actual es el debilitamiento institucional, atribuido sobre todo a los errores de estado, las malas políticas públicas, los liderazgos incompetentes y las directrices legales deficientes.

         Las instituciones, en efecto, no operan en el vacío, sino en las personas, y eso genera confianza o desconfianza. Achacar los errores de gestión a los demás genera desconfianza, y no implicarse personalmente en la paz y armonía social también.

         Los seres humanos estamos llamados a vivir en confianza mutua, y a que los pasos dados vayan en esa dirección. Se habla mucho de la amistad social, como algo valiosísimo y fundamental, pero ¿funciona dicha armonía entre las instituciones políticas e inter-estatales?

         ¿Qué podemos hacer, a este respecto? En 1º lugar hemos de comenzar por lo personal, siendo nosotros mismos personas de fiar, desde los pequeños detalles hasta la última de nuestras obligaciones. En 2º lugar, entre dichas personas, que ya son de fiar, debería crearse un ambiente y estructura que luche por hacerse digna de confianza, en el seno de la sociedad. En 3º lugar, dicha plataforma debería lanzar el mensaje del "todos juntos, sin partido".

         De no crearse una sociedad digna de confianza, de la que no sea posible escapar, no esperemos que nuestros representantes (políticos, economistas...) sean dignos de confianza, ni que los estados generen confianza en sus ciudadanos.

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 Act: 16/02/26         @noticias del mundo              E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A