Insidias Médicas


Trabajo médico, modélico en su perfecta ejecución, gravemente peligroso en caso contrario

Querétaro, 5 octubre 2026
Fernando Pascual, periodista de Observador

         Trabajar en el ámbito sanitario implica servir y ayudar a personas concretas en un tema que a todos nos afecta: la salud. Médicos y enfermeros dedican su mente, corazón y manos al servicio de quienes sufren y desean ser curados o aliviados en su dolor.

         En la vocación de los médicos y del personal sanitario existen, como en otros ámbitos parecidos, tres insidias que pueden llevar a acciones que van contra el bien del paciente y que desvirtúan lo propio de la medicina.

         Estas insidias fueron presentadas en el famoso libro titulado The Virtues in Medical Practice (traducido en español como Virtudes en la Práctica Médica), publicado en 1993 por dos autores estadounidenses, Edmund Pellegrino y David Thomasma.

         En un capítulo dedicado a la virtud del desprendimiento, los autores notaron el peligro de comportamientos que van contra el propio rol sanitario, e indicaron tres insidias comunes a esos comportamientos.

         La 1ª insidia consiste en la "utilización de la medicina para el beneficio propio del profesional". Esto sucede cuando el médico, o cualquier otro profesional de la medicina, no tiene otro interés que el propio (ya sea para escalar posiciones, conseguir fama, ser el primero en descubrir algo nuevo...), a costa del paciente.

         La 2ª insidia consiste en el "escape o huida de ciertos riesgos, requeridos para la seguridad y beneficio del paciente". Esto ocurre cuando un médico, por ejemplo, desperdicia su tiempo, o elude ponerse mascarillla, o no investiga los efectos secundarios del medicamento, o no es riguroso con los protocolos quirúrgicos a seguir.

         La 3ª insidia consiste en la "justificación del comportamiento erróneo", y ocurre cuando el personal sanitario no hace auto-crítica de su propio trabajo y descarga toda la responsabilidad en los demás (las guardias extras, la falta de medios, el colapso de urgencias...).

         Como explicaban Pellegrino y Thomasma, estas insidias se dan en otros ámbitos y profesiones, y muestran un hecho presente en la historia de la humanidad: un gran poder humano, casi siempre subestimado, que puede ser usado para bien o para mal, con graves consecuencias.

         Adoptar un camino recto o un camino equivocado depende, en el fondo, de las actitudes interiores, de las metas que uno desea alcanzar, de los medios que decide emplear.

         Si la perspectiva es egoísta, el ser humano puede convertir una profesión (tan bella como la médica) en un instrumento para sus propios intereses, incluso en detrimento de los demás (en este caso, de lo que merece recibir el enfermo).

         Si la noble tarea sanitaria se puede desvirtuar por las razones expuestas (aunque podrían señalarse otras), también se puede acendrar con las actitudes opuestas. Es decir, con la integridad personal, el oficio desinteresado, la empatía con aquel por quien se trabaja.

         El personal sanitario ha recibido una larga preparación, en conocimientos y habilidades, que le otorgan un gran poder: el de aliviar a otros seres humanos ante los sufrimientos y enfermedades que se le presentan a lo largo de la vida.

.

 Act: 05/10/26         @noticias del mundo              E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A