Lujuria y Lascivia


Lujuria y lascivia, los dos pasos de un proceso de decadencia total

Querétaro, 19 enero 2026
Martha Morales, periodista de Observador

         La lujuria es un deseo descontrolado, especialmente de índole sexual, que busca la gratificación personal. Por su parte, la lascivia es la manifestación externa y descarada de este deseo a través de comportamientos, palabras y actitudes indecentes, que denotan una falta de respeto a los demás. Como toda adicción, ambas acaban degradando al lujurioso y lascivo.

         El instinto es el impulso involuntario que provoca una acción, a nivel material o intelectual. El instinto material, por ejemplo, es el que me lleva a buscar el sustento, y el instinto social a buscar compañía, por poner otro ejemplo.

         Los instintos están en el cuerpo, en el alma, en la mente, en las emociones y en el espíritu. En el cuerpo, los sentidos y las emociones me impulsan o me detienen inmediatamente. La mente, en cambio, aporta opciones, planea, imagina y resuelve. El espíritu elige cómo o con quién sí y con quién no.

         A nivel general, el consentimiento y decisión final acaba provocando un efecto en el estado de ánimo. Si no respeté el proceso completo (material e intelectual), a corto plazo tendré asco, miedo y culpa. Si hubo respeto a la conciencia, gozaré de alegría y paz.

         La sociedad actual no cesa de vendernos una mentira repetitiva: que "el sexo es placer y el placer es felicidad". Y esta es la idea que se nos vende: que "todo vale, mientras me dé placer". En la industria de la pornografía, por ejemplo, hay actos teatrales que provocan los pensamientos obsesivos, y eso lleva a la perversión, y la perversión a la enfermedad.

         Reducir la felicidad al placer lleva a olvidar que estamos hechos para la felicidad (el fin), y no para el placer (uno de tantos medios, todos ellos defectuosos). Cuando en la actividad sexual no se ponen restricciones, a largo plazo se produce impotencia (varones) o frigidez (mujeres), aparte de perversión, adicción y enfermedades venéreas.

         El acto sexual en pareja debe ser algo movido por el amor, la intimidad y el consentimiento. 

         La primera necesidad del hombre es ser amado y amar, y cada vez que se tiene una relación sexual se sabe que puede venir un bebé. Si se toman anticonceptivos, a la larga surgirán consecuencias emocionales a nivel personal, se enfriará el amor en la pareja y se estará caminando en dirección contraria a la felicidad, por no hablar de las secuelas y heridas psicológicas, y físicas, sobre todo en la mujer.

         En definitiva, el perfil del lujurioso es egoísta, que vive sólo para sí, que se va pervirtiendo paulatinamente y que acaba convirtiéndose en un ser depravado, con vicios reprobables que todo el mundo ve en su cara. Cuando la gente lo capta, le da de lado y se alejan de él.

         Con todo, el lujurioso prefiere llevar su doble vida adelante, obsesionado por el acto sexual con mujeres. Si tiene cónyuge, la mujer puede darse por perdida, porque acabará viviendo sola y él obsesionado en sus maquinaciones sucias y pervertidas, sin que pueda saciarse. Por encontrar un momento de placer, el lujurioso es capaz de arruinarse, o arruinar su familia, o hacer el ridículo en la sociedad.

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 Act: 19/01/26         @noticias del mundo              E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A