Mundial de Fútbol


Todo preparado en el Estadio Azteca de México, para la inauguración del Mundial 2026

Querétaro, 1 junio 2026
Joaquín Peñalosa, periodista de Observador

         Medio mundo va a estar pendiente de un balón en las siguientes semanas, y el otro medio va a tener que conjugar los términos ver, fútbol, gol, portero... durante 39 días consecutivos, del 11 junio al 19 julio 2026.

         La competición deportiva es algo que nos viene de la Grecia Clásica, como competencia entre individuos de diferentes ciudades helénicas en su versión de Juegos Olímpicos (de Olimpia), Juegos Istmicos (de Corinto), Juegos Nemeos (de Nemea) y Juegos Píticos (de Delfos).

         En su versión más moderna, las coordenadas del deporte actual nos vino de la Inglaterra del s. XVIII, cuando aparecen ya las tres características del deporte moderno: la persecución del récord, el interés por la velocidad, la obsesión por medir el tiempo. Como colofón a dicho objetivo, y auténtica "victoria alada", Harrison inventaría el cronómetro en 1774.

         Si en el s. XVIII primó la carrera de caballos (que entusiasmó sobre todo por las apuestas), el s. XIX asistió al aumento del número de deportes, como el fútbol (ca. 1863), la natación (ca. 1869), el ciclismo (ca. 1878) o el esquí (ca. 1903).

         Con cada deporte, Inglaterra ofrecía nuevas características, como la perfección de la técnica, la inserción del deporte en la actividad económica o la inter-comunicación entre las diferentes clases sociales. En efecto, por muy extraño que pareciese un balón borraba las diferencias entre nobles y plebeyos.

         El Imperio Británico sembró a los cuatro vientos, sin más límites que los del orbe, las prácticas deportivas, hasta el punto de que hoy nos encontramos con una conciencia deportiva mundial, un hecho social de masas, una necesidad de estar informados, un estímulo imponderable para la salud físico-mental, una escuela de virtudes que es preciso ejercitar, un óptimo aprovechamiento del tiempo libre y un diálogo fraterno entre pueblos y culturas.

         El escritor alemán Diem definió certeramente el deporte con el "eslogan revolucionario de la libertad, igualdad y fraternidad". Libertad para escoger una especialidad deportiva, un método de entrenamiento y unos compañeros determinados. Igualdad porque todos (negros o amarillos, pobres o ricos, doctores o analfabetos) se sitúan en la misma línea de salida, en una perfecta democracia que envidiaría hasta Pericles. Fraternidad porque vincula libertades, funde sangres y geografías, acrecienta el patriotismo.

         El magnetismo del deporte llega a confundir, hoy en día, a jugadores con espectadores. En efecto, en este Mundial de México-USA-Canadá vamos a ver cómo 11 futbolistas son capaces de identificar, por sí solos, a 84 millones de conciudadanos, arropándolos bajos los himnos y colores de las banderas, al grito unísono de ¡perdimos, ganamos!, como un huracán de gargantas, tambores y clarinetes.

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 Act: 01/06/26         @noticias del mundo              E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A