Música o Silencio


La música, medio para la alegría y amistad, momento para elevar el espíritu

Querétaro, 21 septiembre 2026
Stephen Hough, periodista de Observador

         Las vibraciones sonoras han atravesado el aire desde aquel poderoso acorde primordial: el Big Bang. Sin embargo, la música implica algo más que la mera vibración, y requiere un orden, una selección y una apreciación.

         El primer intento de creación musical debió ser aleatorio, y poco después fue aprovechado por su utilidad: como aurullo de guerra. Gradualmente, el ritmo y la melodía que transportaban el belicoso mensaje habrían de perdurar al margen de las palabras. Fue el momento en que se descubrió el poder de seducción de la música, libre de toda función utilitaria. El aurullo de guerra se convirtió, así, en canto de guerra, alejado ya de las punzadas de tristeza.

         El problema de la música enlatada de nuestros días es que nos devuelve a esa concepción utilitaria de la música, como si se sustituyera la especificidad de una pintura por la banalidad de un papel tapiz, sometida al capricho de un decorador y no a la meticulosa elección de un curador.

         Un ruido desechable, que sirve para cubrir la incomodidad que nos produce el silencio, conlleva la suerte de una hojita de parra. Así como el incesante picoteo de golosinas nos quita el apetito por el plato principal, así el incesante tintineo de la música sintética embota el oído y nos vuelve insensibles a lo verdaderamente importante.

         ¿Hay demasiada música ya? Todo músico concibe la música como algo para disfrutar en todas las circunstancias, pero ¿es posible que ya haya demasiado de algo que, de suyo, es bueno? Dejando a un lado la ubicuidad de las grabaciones, y lo accesibles que pueden ser (gracias a los teléfonos que llevamos en los bolsillos), ¿qué sucede con esa música "de fondo", pasiva y decorativa, que se emplea para llenar un hueco?

         La música puede entretener al mismo tiempo que elevar, pero nunca anestesiar. La más grande canción de amor de Schubert (Lied) no fue una de las muchas que dedicó a otro ser humano, sino An die Musik, una canción de amor a la música misma. La música debe ser siempre algo especial, siempre algo escogido, siempre una elevación del espíritu.

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 Act: 21/09/26         @noticias del mundo              E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A