Small is Beautiful


Necesidad de lo pequeño, para no volvernos máquinas y perder la humanidad

Querétaro, 29 diciembre 2025
Gabriel Zaid, periodista de Observador

         En 1973 se publicó un elogio de lo pequeño que se vendió a lo grande (más de 1 millón de ejemplares) y sigue vendiéndose: Small is Beautiful (lit. Lo Pequeño es Hermoso), de Ernst Friedrich Schumacher, un economista con sentido común y profunda originalidad. Frente a una cultura del progreso, fascinada por el gigantismo, el libro resultó contra-cultural, y propuso un progreso accesible a todos.

         En aquellos años del jipismo, Schumacher era todo lo contrario de un jipi. Hijo de un economista alemán, Ernst estudió en las mejores universidades de Inglaterra, e incluso llamó la atención de Keynes (que lo invitó a su seminario en Cambridge).

         Con el tiempo, Schumacher se convirtió en el principal economista del National Coal Board británico, de 1950 a 1970. En sus tiempos libres, viajó a numerosos países subdesarrollados para captar la forma de financiar la transferencia de tecnología avanzada, y de ellos sacó una conclusión: que "la tecnología ha de ser la apropiada a las circunstancias, y no al revés". También fundó un pequeño grupo de ingenieros para desarrollar lo que no existía: el Intermediate Technology Development Group.

         Como resultado de todas estas experiencias, o causante de ellas, Schumacher no publicó un Buscando lo Grande o Cómo Crecer Más, sino Small is Beautiful.

         Dicho libro económico no buscó el crecimiento a través de más grandeza, sino a través de un modelo de desarrollo muy peculiar: el desarrollo desde abajo, la renovación de técnicas autóctonas, el auto-empleo o la agricultura orgánica.

         Cuando uno investiga el término "appropriate technology", lo primero que encuentra es 1 millón de reseñas en Google, 200 libros en Amazon y 80 videos tutoriales en YouTube, con miles de recetas inútiles sobre tecnología apropiada. Frente a todas ellas, Ernst Schumacher apostó por arreglar las estufas estropeadas, o mejorar los viejos hornos.

         Como medidas rompedoras, Schumacher animó a implementar las bicicletas de carga (bicicletas estacionarias para mover bombas de agua, molinos de granos o de nixtamal) o la pequeña maquinaria a pedales (lavadoras, máquinas de coser, tejedoras...), autónomas respecto al motor o electricidad. Definitivamente, el gigantismo no es la única vía de progreso. Afortunadamente, lo pequeño es hermoso.

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 Act: 29/12/25         @noticias del mundo              E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A