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Sueños de Trenes
Querétaro,
12 enero 2026 A finales de 2025 el gigante Netflix pisó el acelerador de los estrenos, y en muy poco tiempo nos permitió disfrutar de películas tan interesantes como Una casa de Dinamita, Frankenstein y la que aquí nos ocupa, Sueños de Trenes. El film está basado en la novela Sueños de Trenes de Denis Johnson, y sin duda nos ofreció un largometraje diferente a lo que estamos acostumbrados a ver. Dirige Sueños de Trenes un desconocido Clint Bentley, que llegó a las pantallas con las Vidas de Sing Sing, una película dura pero desbordante de humanidad. Como actor principal (interpretando a Robert) tenemos a Edgerton, metiéndose en la piel de un leñador de pocas palabras y a la vez delicado. Para completar el reparto le acompañan secundarios como Jones (interpretando a Gladys, la mujer de Robert) y los actores Macy y Condon. Sueños de Trenes es una película tranquila e intimista, que ofrece la vida sencilla de un leñador, con su trabajo, descansos y conversaciones. En torno a esa vida sencilla siempre está presente la naturaleza del bosque, una naturaleza inabarcable, hermosa y silenciosa. En ese sentido, hay que destacar la fantástica fotografía y el tratamiento de la luz y del color, ultra-reales, que ofrece la película. Se trata de una auténtica gozada para los sentidos, que contribuye a que el espectador se meta de lleno en la naturaleza. Por su parte, la cámara se pega mucho a los personajes, y eso también ayuda a que los sintamos como propios y cercanos. En más de una escena, la película recuerda al Árbol de la Vida de Terrence Malick, y su perfecta simbiosis entre el hombre y la naturaleza. En ese ritmo pausado se van entremezclando momentos delirantes, y recuerdos del pasado que nos acercan a la tragedia. A través del camino vital del leñador, que se va adaptando al paso del tiempo y a los avances técnicos, Robert encaja el sufrimiento que le llega. La naturaleza se regenera y crece silenciosa, al igual que la vida rutinaria de un leñador que no hace ruido pero está lleno de valor. En definitiva, Sueños de Trenes atrapa y envuelve al espectador. Sus diálogos, miradas y silencios están muy medidos, en medio de una fotografía espectacular y unos bosques de ensueño. La película no es para cualquiera, pero seguro que quien la vea se verá serenamente cautivado por su mensaje, y aprenderá a contemplar la belleza que le rodea. .
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