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Suicidio Juvenil
Querétaro,
6 julio 2026 El suicidio de los jóvenes es un fenómeno complejo y tiene causas múltiples, tales como la angustia y desorientación, la adquisición de enfermedades patológicas (como la depresión) o problemas adquiridos (como las drogas). Hay adolescentes que se quitan la vida porque desconocen su identidad, piensan que no son deseados, palpan soledad, han fallado en las calificaciones escolares o se sienten presionados por alguna circunstancia que les sobrepasa. Los suicidios de adolescentes van en aumento, y cada día en el mundo unas 2.000 personas se quitan la vida, según constató un congreso titulado "Suicido, ¿opción, locura o misterio?". Dicho evento, celebrado en Roma, también subrayó el aumento de suicidios entre adolescentes, y su focalización en países con nivel de vida más elevado (como Alemania, Dinamarca, Finlandia, Austria y Suiza). Los jóvenes de hoy han sido acostumbrados al estado del bienestar, y esto los deja expuestos a no saber resistir el dolor y la frustración. Esta fragilidad explica su dificultad para afrontar los disgustos, sus continuos conflictos, su vacío interior, la falta de ideales y sus proyectos carentes de sentido. Otros elementos a considerar, subyacentes al suicidio juvenil, estarían en las formas actuales de diversión, que en algunos casos se acerca a la delincuencia. Entre estos elementos estarían los deportes de alto riesgo y la música rock, que muchas veces los incita a jugarse (en el 1º caso) o quitarse (en el 2º caso) la vida. El doctor Pangrazzi observa que las personas que tratan de suicidarse experimentan el contraste entre la belleza y la tranquilidad exterior (de amor a la vida, a la naturaleza...) y su mundo interior (lacerado por profundos conflictos). De hecho, la muerte causada por las carreras de coches también puede considerarse una forma de suicidio, y clarificador ejemplo de este fenómeno. Los expertos constatan, además, que la primavera es la estación en la que más suicidios se verifican. La inclinación a la muerte es lo contrario a lo que es y vive el ser humano, cuya clave vital es crecer. No obstante, la raíz de este árbol de la vida está en saber quién soy (criatura querida por Dios) y de dónde vengo (de un acto creador de Dios). Por ello, dar la espalda al Creador desorienta la vida, y descuidar el alma hace perder la raíz, el tallo y las hojas. .
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