Llamados a anunciar el evangelio de Jesucristo

Penang,.29.agosto.2022
Arzob.
.Sebastian.Francis,.primado.de.Malasia

          Queridos fieles, en 1919 el papa Benedicto XV escribió la carta apostólica Maximum Illud para recordar la gran necesidad que había de proclamar el evangelio de Jesucristo hasta los confines de la tierra. Y el año 2019 el papa Francisco I dedicó el mes de octubre como mes misionero extraordinario (EMM), y los obispos de Malasia dedicamos todo ese año pasado como año misionero extraordinario. Más de 100 años después, el mandato misionero sigue siendo hoy igual de necesario que entonces, y si cabe más todavía.

          Pero ¿por qué es tan necesario? Por lo que hemos escuchado en el evangelio de hoy, en que los magos fueron desde el Oriente a buscar a Jesús, y porque ese es el mismo camino que todo bautizado debe hacer. En nuestras vidas, hacemos muchos viajes buscando la paz, la alegría o el descanso. Pues bien, hagamos otro viaje, esta vez para buscar a Jesús.

          Cuando los magos encontraron a Jesús, nos dice el evangelio que lo adoraron y adoraron, y regresaron a sus propias tierras para compartir la historia del Salvador que habían encontrado. Nosotros nos reunimos todos los domingos buscando encontrarnos con Jesús, y por eso venimos aquí a adorarlo.

          Pero para poder ir a anunciarlo por todas partes, es necesario permanecer antes en un proceso de aprendizaje, acerca de quién es Jesucristo y qué quiere hacer él en nuestras vidas. Hemos de aprender cómo es su paz, cómo afrontar las circunstancias, porqué su alegría se manifiesta en medio de los desafíos, qué supone sentirnos sanados de nuestras heridas. Hemos de ir respondiendo a las muchas preguntas que habremos de afrontar, y sobre todo a una pregunta clave: quién es él para mí. Porque dependiendo de esa respuesta, así será mi propósito.

          Como católicos, los bautizados somos la Iglesia de Cristo. Y como tal, tenemos el deber de responder a los mandatos de nuestro Señor Jesucristo. Sobre todo al que nos dijo antes de irse al cielo: "Id por todo el mundo, y proclamad el evangelio a todas las criaturas" (Mc 16, 15).

          Obedecer este mandato del Señor no es una opción más para la Iglesia, sino que en palabras del Concilio Vaticano II, en su decreto Ad Gentes, es "su tarea esencial", ya que la Iglesia es "misionera por naturaleza". Como recordaba Pablo VI en su exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, "evangelizar es la gracia y la vocación propia de la Iglesia, y su identidad más profunda. Pues ella existe para evangelizar".

          Si la Iglesia quiere permanecer fiel a sí misma, y proclamar eficazmente a Jesús crucificado y resucitado, y al Salvador vivo y misericordioso, entonces "debe caminar por el mismo camino que Cristo recorrió: un camino de sencillez y obediencia, de servicio y abnegación" (Ad Gentes). De este modo proclamará eficazmente ese modelo de humanidad redimida, de caridad fraterna, de sinceridad y de espíritu de paz, por el que todos los hombres aspiran. 

          En su Carta a los Filipenses San Pablo dice que cuando permitimos que Dios obre en nosotros, entonces seremos "irreprensibles e inocentes, e hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en la cual brillaremos como estrellas en el mundo" (Fil 2, 15). Brillemos y seamos como esa estrella que llevó a los magos a Jesús.

          Por lo demás, invito a todos durante este nuevo año a participar en las peregrinaciones que ha preparado la Parroquia de la Asunción de Penang, que irán recorriendo los lugares por los que hace siglos llegó la fe a Malasia, y desde Malasia se extendió a otros diferentes pueblos, no sólo de Malasia sino de toda la región. Veneraremos las reliquias de los santos y mártires que nos convirtieron a la fe, e hicieron posible que hoy tengamos esta diócesis de Penang. Así que ve y cuéntale al mundo que has encontrado y adorado al Salvador.

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  Act: 29/08/22         @primados de la iglesia            E D I T O R I A L    M E R C A B A     M U R C I A