12 de Marzo

San Inocencio I papa

Consuelo Lozano
Mercabá, 12 marzo 2026

Semblanza

         Nació el 378 en Albano (Lazio), siendo elegido para suceder a Anastasio I (ca. 401) en la cátedra de Pedro, hasta su muerte en el 417. Anteriormente, había entablado gran amistad con San Juan Crisóstomo, y se había implicado personalmente en su defensa ante la emperatriz Eudoxia, y su mismo enemigo Teófilo de Alejandría. Así como también había luchado ferozmente contra el mismo Pelagio (monje herético de las Islas Británicas, que negaba el pecado original).

         Como papa, comenzó su pontificado Inocencio I haciendo que se reconociese su autoridad papal en Iliria, región montañosa de la región nororiental del Adriático (actual Bosnia y Dalmacia). Tras lo cual, el 407 expulsó de Roma a los perseguidores y detractores de San Juan Crisóstomo (a pesar de la oposición del emperador Arcadio). Aunque no pudo evitar el Saqueo de Roma de Alarico (del 24 agosto 410), a pesar de sus esfuerzos y negociaciones. El 417, y a petición de San Agustín, condenó la herejía pelagiana.

         Con respecto al gobierno que ejerció sobre Hispania, hay que mencionar la carta dirigida al obispo Exuperio de Tolosa, dándole normas para la reconciliación y admisión a la comunión a los que una vez bautizados se habían entregado, pertinazmente, a los placeres de la carne.

         De alguna manera, moderó aquí Inocencio I la disciplina del Concilio de Elvira (ca. 303) y Concilio de Arlés (ca. 314), propiciada por las iglesias africanas y en vigor hasta entonces (normas un tanto rigoristas, que negaban la admisión a la comunión de este tipo de pecadores incluso en el momento de la muerte, aunque se les concediera la posibilidad de la penitencia).

         Reconoce en su escrito que, hasta ese momento, "la ley era más dura", y que él no quiere adoptar la misma aspereza y dureza que el hereje Novaciano. De todos modos, no presume Inocencio I de innovaciones, ni se presenta como detentor de un liberalismo laxo; y justifica plenamente las normas anteriores, afirmando que esa praxis era la conveniente en aquel tiempo.

         El 405 interviene para restaurar la paz entre los obispos de Hispania, tras las resoluciones cristológicas anti-priscilianistas que había adoptado el Concilio I de Toledo (ca. 397). Y allí recomienda el reconocimiento de la autoridad y gobierno episcopal de los que fueron ordenados por los partidarios de Prisciliano, pero que continúan profesando la fe verdadera y aceptan la consubstancialidad del Hijo con el Padre, así como la unicidad de persona en Cristo.

         En el 416, y cuando quiere recordar a los obispos españoles la autoridad indiscutida del obispo de Roma y la obediencia que le deben desde España, escribe una carta en la que afirma que "en toda Italia, Galia, Hispania, Africa y Sicilia, sólo se han instituido iglesias por Pedro o por sus discípulos". Una carta que fue malinterpretada por quienes querían desautorizar la antiquísima tradición sobre la predicación del apóstol Santiago en España, y la conjetura sobre la visita del apóstol Pablo a Hispania.

         Finalmente, el 12 marzo 417 entregó su alma a Dios, cuando se empleaba a fondo en la restauración de los daños materiales provocados por los godos 7 años atrás, a lo largo de toda la ciudad de Roma. Su culto comenzó a celebrarse en el s. XIII (el 28 de julio), y su festividad pasó al 12 de marzo a inicios del s. XX.

 Act: 12/03/26     @santoral mercabá        E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A