13 de Julio

Santa Teresa de los Andes

Rafael López
Mercabá, 13 julio 2024

         Nació en 1900 en Santiago (Chile) con el nombre de Juana, en el seno de una familia acomodada en que sus padres (Miguel Fernández y Lucía Solar) dotaron con una esmerada educación a sus 7 hijos, en los mejores colegios de la capital (en el caso de Juana, en el Colegio del Sagrado Corazón). En 1909 recibió la confirmación y un año después la 1ª comunión, recordando más tarde sobre estos años que "Jesús me hablaba después de comulgar, aunque mi devoción especial era la Virgen".

         Gran parte de su adolescencia la pasó gravemente enferma, y a los 15 años hace voto de virginidad. Ese mismo año conoce a las carmelitas de los Andes, y éstas le empezaron a robar el corazón.

         Tras darle muchas vueltas a la cabeza, finalmente decide abrazar la vida carmelitana, obteniendo los debidos permisos e ingresando el 7 mayo 1919 en el Carmelo de los Andes de Valparaíso (de la diócesis de San Felipe de Aconcagua). El 14 octubre 1919 viste el hábito carmelitano y comienza el noviciado, poniéndose el nombre de Teresa de Jesús y escribiendo cartas llenas de amor a Dios y a sus destinatarios.

         Ella vive sumergida en Dios ("su centro y su morada"), con deseos de ser "corredentora del mundo" por medio de su "oración, trabajo y alegre vida fraterna".

         A principios de marzo de 1920 presiente que pronto va a morir, y por eso escribe que "para una carmelita la muerte no tiene nada de espantable. Porque va a vivir a la vida verdadera, va a caer en brazos del que amó aquí en la tierra, y se va a sumergir eternamente en el amor".

         El 2 abril 1920 (Viernes Santo) cae gravemente enferma de tifus, y el 6 de este mismo mes hace su profesión religiosa. Pocos días después muere de difteria (el 12 abril 1920, a las 19.15 h), con apenas 19 años de edad y 11 meses de vida carmelita.

         El padre Cea, que la había conocido en unas misiones por Santiago, dijo a su muerte que "pronto hará Teresa obras grandes". Y no se equivocó. Desde entonces, cuantos se encomendaban a ella, y cuantos acudían a su sepulcro, obtenían gracias y favores por su intercesión. El 3 abril 1987, ante 1 millón de personas en pleno Santiago de Chile, Juan Pablo II la declaraba beata, y el 21 marzo 1993 la canonizaba en Roma.

         A pesar de su juventud y de su cortísima vida en el Carmelo, la espiritualidad de Teresa fue rica y transparente. Leyendo su precioso y abundante epistolario, y sobre todo su diario (escrito desde 1917 con el título Historia de la Vida de una de sus Hijas), pueden apreciarse los quilates de esta alma extraordinaria:

"Amó tiernamente a Jesús, pues él, desde ese primer abrazo eucarístico, ya no me soltó y me tomó para sí. Todos los días comulgaba y hablaba con Jesús largo rato".

"La mirada de mi crucifijo me sostiene. ¡Qué feliz soy! He sido cautivada en las redes del divino pescador. El 8 de diciembre me comprometí. Mi pensamiento no se ocupa sino de él. Jesús mío, he visto que sólo una cosa es necesaria: amarte y servirte con fidelidad, parecerme y asemejarme en todo a ti. En eso consistirá mi ambición".

         También amaba Teresa a María de un modo todo especial, pues como ella misma escribió:

"La Virgen me ayudó a limpiar mi corazón de toda imperfección. Mi devoción especial era la Virgen, y a ella se lo contaba todo. Sentía su voz dentro de mí misma, y por eso mi espejo ha de ser María. Puesto que soy su hija, debo parecerme a ella, y así me pareceré a Jesús".

         Su amor al Carmelo, a las almas y a sus seres queridos, son otras facetas de su espiritualidad. Su mensaje principal fue que estemos dispuestos a dejarlo todo por seguir a Jesús, que nuestros amores básicos sean Jesús y María, y que nuestra familia no sea obstáculo, sino medio para seguir a Jesús.

 Act: 13/07/24     @santoral mercabá        E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A