13 de Mayo

Apariciones de Fátima

Consuelo Lozano
Mercabá, 13 mayo 2022

           Desde el 13 de mayo de 1917 la Virgen María se apareció por 6 veces en Fátima (Portugal) a 3 pastorcitos: Lucía, Francisco y Jacinta. En su hermoso libro Memorias de Lucía, una de las videntes (Lucía) nos cuenta todos los detalles de esas apariciones.

           En la 1ª aparición, del 13 mayo 1917, se produjo el siguiente diálogo:

—¿De dónde es su merced?

—Mi patria es el cielo.

—¿Y qué desea de nosotros?

—Vengo a pediros que vengáis el 13 de cada mes a esta hora (mediodía). En octubre os diré quién soy y qué es lo que quiero.

—¿Y nosotros también iremos al cielo?

—Lucía y Jacinta sí.

—¿Y Francisco?

           Los ojos de la aparición se vuelven hacia el jovencito y lo miran con expresión de bondad y de maternal reproche, mientras va diciendo:

—Él también irá al cielo, pero antes tendrá que rezar muchos rosarios.

           Y la Santísima Virgen continuó diciéndoles:

—¿Queréis ofreceros al Señor, y aceptar los sufrimientos que Dios permita que os lleguen, ofreciéndolo todo en desagravio por las ofensas que se hacen a nuestro Señor?

—Sí, Señora, queremos y aceptamos.

           Con un gesto de amable alegría, y al ver su generosidad, la Virgen continua diciéndoles:

—Tendréis ocasión de padecer y sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecerá y asistirá.

           En la 2ª aparición, del 13 junio 1917, la Santísima Virgen le dice a los 3 niños:

—Es necesario que recéis el Rosario y aprendáis a leer.

           Lucía le pide la curación de un enfermo, y la Virgen le contesta:

—Que se convierta, y el año entrante recuperará la salud.

           Lucía le suplica:

—Señora, ¿quiere llevarnos a los tres al cielo?

—Sí, a Jacinta y a Francisco los llevaré muy pronto. Pero tú debes quedarte aquí abajo, porque Jesús quiere valerse de ti para hacerme amar y conocer. Él desea propagar por el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.

—¿Y voy a quedarme solita en este mundo?

—¡No hijita! ¿Sufres mucho? Pero no te desanimes, que yo no te abandonaré. Mi corazón inmaculado será tu refugio y yo seré el camino que te conduzca a Dios.

           En la 3ª aparición, del 13 julio 1917, ya hay presentes 4.000 personas, y nuestra Señora le dice a los videntes:

—Es necesario rezar el rosario para que se termine la guerra. Con la oración a la Virgen se puede obtener la paz. Cuando sufráis algo, decid: Oh Jesús, es por tu amor y por la conversión de los pecadores.

           La Virgen abrió sus manos y un haz de luz penetró en la tierra. Y "apareció un enorme horno lleno de fuego, y en él muchísimas personas semejantes a brasas encendidas, que levantadas hacia lo alto por las llamas volvían a caer gritando entre lamentos de dolor". Lucía dio un grito de susto, y los niños levantaron los ojos hacia la Virgen como pidiendo socorro. Ella les dijo:

—¿Habéis visto el infierno? Allí es donde van a caer tantos pecadores. Para salvarlos, el Señor quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado. Si se reza y se hace penitencia, muchas almas se salvarán y vendrá la paz. Pero si no se reza y no se deja de pecar tanto, vendrá otra guerra peor que las anteriores, y el castigo del mundo por sus pecados será la guerra, la escasez de alimentos y la persecución a la Santa Iglesia y al Santo Padre. Vengo a pedir la consagración del mundo a mi Corazón, y la comunión de los primeros sábados, en desagravio y reparación por tantos pecados. Si se acepta lo que yo pido, Rusia se convertirá y vendrá la paz. Pero si no una propaganda impía difundirá por el mundo sus errores y habrá guerras y persecuciones. Muchos buenos perecerán, y carias naciones quedarán aniquiladas. Pero al fin mi Inmaculado Corazón triunfará.

           Y añadió la Señora:

—Cuando recéis el Rosario, después de cada misterio decid: "Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia".

           La 4ª aparición no fue posible el 13 de agosto, porque en este día el alcalde tenía prisioneros a los 3 niños para tratar de hacerlos decir que ellos no habían visto a la Virgen. Aunque no lo logró. La aparición sucedió unos días después. Y en ella, la Santísima Virgen les dijo:

—Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores. Tenéis que recordar que muchas almas se condenan porque no hay quién rece y haga sacrificios por ellas.

           El papa Pío XII decía que esta frase era la que más le impresionaba del mensaje de Fátima, y exclamaba: "Misterio tremendo: que la salvación de muchas almas dependa de las oraciones y sacrificios que se hagan por los pecadores".

           Desde esta aparición los 3 niños se dedicaron a ofrecer todos los sacrificios posibles por la conversión de los pecadores, y a rezar con más fervor el Rosario.

           En la 5ª aparición, del 13 septiembre 1917, hay ya presentes unas 12.000 personas. Nuestra Señora les recomienda a los videntes que sigan rezando el Rosario y anuncia el fin de la guerra. Lucía le pide por varios enfermos, y la Virgen le responde que algunos sí curarán, pero que otros no porque Dios no se fía de ellos, y porque para la santificación de algunas personas es más conveniente la enfermedad que la buena salud. E invita a todos a presenciar un gran milagro para el próximo 13 de octubre.

           En la 6ª y última aparición, del 13 octubre 1917, hay ya presentes 70.000 personas, y en ella la Virgen dice a los 3 niños:

—Yo soy la Virgen del Rosario, y deseo que en este sitio me construyan un templo, y aquí se rece todos los días el santo Rosario.

           Lucía le dice los nombres de bastantes personas que quieren conseguir salud y otros favores muy importantes. Nuestra Señora le responde que algunos de esos favores serán concedidos, y otros serán reemplazados por favores mejores. Y añade:

—Pero es muy importante que se enmienden, y que pidan perdón por sus pecados.

           Y tomando un aire de tristeza, la Santísima Virgen dijo sus últimas palabras:

—Que los hombres no ofendan más a Dios, que ya está muy ofendido.

           Lucía afirma que de todas las frases oídas en Fátima, ésta fue la que más le impresionó.

           Antes de despedirse, la Santísima Virgen señaló con sus manos hacia el Sol, y entonces los 70.000 espectadores (entre ellos muchos ateos, y periodistas comunistas que habían ido para ridiculizar el acto) presenciaron un milagro conmovedor, un espectáculo maravilloso y nunca visto:

"La lluvia cesó instantáneamente (había llovido desde el amanecer y era mediodía), las nubes se alejaron y el Sol apareció como un inmenso globo de plata, que empezó a dar vueltas a gran velocidad, esparciendo hacia todas partes luces amarillas, rojas, verdes, azules y moradas, y coloreando de una manera hermosísima las lejanas nubes, los árboles, las rocas y los rostros de la muchedumbre que allí estaba presente. De pronto el Sol se detiene y empieza a girar hacia la izquierda despidiendo luces tan bellas que parece una explosión de juegos pirotécnicos, y a continuación la multitud ve algo que la llena de terror y espanto".

           Efectivamente, los 70.000 asistentes ven que el Sol se viene hacia abajo, como si fuera a caer encima de todos ellos y a carbonizarlos, y un grito inmenso de terror se desprende de todas las gargantas. "Perdón, Señor, perdón", fue lo dicho al unísono por los miles de espectadores. Este fenómeno natural se repitió 3 veces, y duró 10 minutos. No fue registrado por ningún observatorio astronómico, porque era un milagro absolutamente sobrenatural.

           Luego el Sol volvió a su sitio, y los miles de peregrinos, que tenían sus ropas totalmente empapadas por tanta lluvia, vieron que sus vestidos estaban instantáneamente secos. Aquel día se produjeron maravillosos milagros de sanaciones y conversiones, que los propios periodistas ateos y políticos comunistas tuvieron que certificar en todos los periódicos, al día siguiente.

           Nosotros queremos recordar y obedecer los mensajes de la Santísima Virgen en Fátima: "Rezad el Rosario. Haced oración y sacrificios por la conversión de los pecadores, y no ofendáis más a Dios, que ya esta muy ofendido".