16 de Diciembre
Santa Adelaida de Borgoña
Arzob.
de Madrid
Mercabá, 16 diciembre 2026
Semblanza
Nació el 928 en Dijon (Brogoña), hija de Rodolfo II de Borgoña y de la princesa Berta de Suabia, llegando a ejercer de emperatriz del Imperio Germano del 962 al 973.
Siendo todavía niña, Adelaida (lit. de noble familia, en alemán) asistió a la muerte de su padre cuando apenas tenía 6 años, y fue casada a los 15 con el rey Lotario II de Italia, con el objetivo de pacificar la situación entre Alemania e Italia. De este joven matrimonio salió su 1ª hija (Emma, casada con el rey Lotario I de Francia y a la postre reina consorte de Francia) y su 1º nieto (Luis V de Francia, último rey carolingio).
A los 18 años, y siendo todavía joven, asiste Adelaida a la muerte de su marido Lotario II de Italia (envenenado por el usurpador Berengario), en medio de las turbulencias políticas y militares de la época, las intrigas de la Corte y la confabulación de los envidiosos. Y las miradas se dirigen entonces hacia ella, en teoría nueva reina de Italia y con demasiado poder en las manos.
El usurpador Berengario (antiguo consejero de Lotario II) quita a Adelaida todos sus poderes y títulos, se corona él mismo Berengario II de Italia y encarcela a la que debía ser reina, al rechazar casarse con su hijo (y quedarse así él con sus dominios). El capellán de Adelaida se maravilla de que la reina legítima no se quejara ni protestara, de que tratara a sus carceleros con exquisita amabilidad y dulzura, y de que todas estas tropelías las aceptara como venidas de las manos de Dios. Pues los partidarios de Berengario II le robaron hasta sus vestidos de reina, y no sólo sus alhajas y joyas.
En dicha prisión pasó varios meses Adelaida dedicada a la oración, haciendo que los mismos carceleros exclamaran: "Cuánto heroísmo tiene esta reina. No grita, no se desespera, no insulta. Sólo reza y sonríe en medio de las lágrimas". Y mientras tanto, su capellán Martín consiguió un plano del castillo donde ésta estaba prisionera, abrió un túnel y, llegando hasta su celda, la sacó hacia el lago cercano donde la esperaba una barca, en la cual marcharon ambos hacia le libertad. Era el 20 agosto 951, y Adelaida tenía 21 años.
Llegaron ambos al Castillo de Canossa, y allí se refugiaron. Berengario II decidió entonces ir a atacar el castillo, pero Adelaida fue más astuta y envió unos embajadores a Otón I de Alemania para que le ayudara. Otón I llegó con su ejército a Canossa, derrotó e hizo prisionero a Berengario II (quedándose con su reino de Italia), y de paso se enamoró de la santa reina, a la que había liberado.
El padre Martín acepto el matrimonio de Adelaida con Otón I de Alemania, y envió a ambos Roma para que fuesen bendecidos por Juan XI. El papa aprovechó la oportunidad, y el 962 coronó a Otón I como emperador del Sacro Imperio Romano, y a Adelaida como emperatriz (en una coronación doble, algo excepcional en la historia). De dicho matrimonio le nacerá a Adelaida un hijo (Otón II de Alemania) y un nieto (Otón III de Alemania). Pero vayamos por partes.
Otón I reinó durante 11 años, tiempo que aprovechó Adelaida para socorrer a los pobres, edificar templos, fundar monasterios y ayudar a los misioneros.
Al morir Otón I el 973, le sucede en el trono Otón II, casado con una princesa de Constantinopla (Teófana Skleraina) que, nada más acceder al trono, exige alejar a Adelaida del palacio. A Otón II se le atraganta semejante infamia, pero no tiene más remedio que echar de casa a su santa madre. Hasta que San Mayolo (abad de Cluny) hace razonar al joven rey, y éste consigue para Adelaida un cargo imperial (inalcanzable para la nuera bizantina): el de su propia consejera.
Otón II muere en batalla el año 983, y la princesa bizantina se apodera del cetro de Alemania, decretando la expulsión de Adelaida. Ante lo cual, la santa reina madre replicó: "Sólo en la religión está mi consuelo, ante tantas pérdidas y desventuras". Y se esforzó por tratar con bondad y mansedumbre a todos los que la odiaban.
Providencialmente, una extraña enfermedad acabó con la nueva reina Teófana I Skleraina, y Adelaida quedó como reina regente ese mismo año 991, gobernando el Sacro Imperio Germano hasta que su nieto Otón III llegara a la mayoría de edad.
Fueron años en que Adelaida se ganó el cariño de toda Europa, cuyas gentes veían en ella a una mujer (madre y abuela, y hasta esposa y viuda de Alemania) bondadosa, que ignoraba el odio y que dirigía los destinos y territorios de Alemania con mucha compresión y cercanía. Ella protege y socorre a los necesitados, y sigue esmerándose infatigablemente en las tareas del gobierno. Y para ello reza, se mortifica, y expía los pecados de los demás. Magdeburgo fue buen ejemplo de ello.
Fundó varios monasterios y se involucró personalmente en la evangelización de las regiones todavía no católicas, así como se personó ella misma en aquellos lugares que estaban enfrentados. Su director espiritual pasó a ser San Odilón (nuevo abad de Cluny), el cual dejó escrito: "La vida de esta reina es una maravilla de gracia y de bondad". A lo que ella contestó: "Quien pide consejo a un sabio, llega con mayor facilidad al éxito".
Cuando su nieto Otón III accede al poder, el año 996, Adelaida está ya muy mayor. Y demuestra que todo lo que había hecho anteriormente (de gobierno y caridad) había sido sincero y para el pueblo, no para ella misma. Decide entonces retirarse a un monasterio, para pasar sus últimos días dedicada a la oración y a la meditación de las verdades eternas.
Murió el 16 diciembre 999 en la Abadía de Seltz (Alsacia), a escasos días de su ansiado año 1000 (en que ella creyó una inminente venida del Salvador). A la noticia de su muerte y funeral asistieron multitudes agradecidas de todas las partes de Alemania y Europa, reconociendo la estima que la santa reina había derrochado hacia ellas, con gran amor por su nación.
Act:
16/12/26
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