27 de Enero

Santa Angela de Mérici

Consuelo Lozano
Mercabá, 27 enero 2023

           Nació en 1470 en Desenzano (Lombardía), junto al lago de Garda. Sus padres, más piadosos que ricos, la educaron cristianamente, y ambos murieron cuando Angela tenía 10 años (quien, junto con sus 2 hermanos, se mudaron a la casa de un tío suyo).

           Desde la muerte de sus padres, la pequeña Angela empezó a imitar en su casa las penitencias de los solitarios, y a leer todas las noches el Santoral. A los 13 años logró que la admitiesen a hacer la 1ª comunión, y algo después a tomar el hábito terciario de San Francisco, con la idea de llevar una juventud fuerte y espiritual.

           A la edad de 22 años regresó a su pueblo natal, y quedó muy sorprendida de la ignorancia de los niños, a quienes sus padres no podían o no querían enseñar ni siquiera los más elemental del catecismo. Así como quedó horrorizada por la paganización renacentista, que imperaba en todas sus formas (desde la violencia callejera hasta la pornografía sexual).

           Sintiéndose llamada a resolver este problema, decidió hablar con algunas amigas, quienes de inmediato decidieron seguir generosamente a Angela. Dichas mujeres, con Angela a la cabeza, empezaron a reunir a las niñas de la ciudad, y a educarlas sistemáticamente. Y pronto, la obra empezó a tener sus frutos, y Angela fue invitada a fundar una escuela en Brescia.

           Hacia el año 1533, Angela empezó a formar a varias jóvenes selectas de entre sus alumnas, en una especie de noviciado informal. 12 de esas jóvenes se fueron a vivir con ella (en una casa de las cercanías de la Iglesia de Santa Afra), y 2 años después, 20 jóvenes se consagraron al servicio de Dios, bajo el patrocinio de Santa Ursula (la patrona de las universidades medievales, y que así dio nombre a las ursulinas).

           El 25 noviembre 1535 fue la fecha de la fundación de la Orden de las Ursulinas, bajo el carisma de la enseñanza y la oración, ejecutando los trabajos que se les encomendaban y procurando llevar una vida de perfección.

           Después de eso, decidió Angela visitar los principales santuarios de Italia, asociándose poco después a una peregrinación que hacía el viaje a Tierra Santa. Rezó delante de los Santos Lugares, pero sin verlos, pues al pasar por la isla de Candia se había quedado ciega (recobrando la vista cuando ya estaba de vuelta). Al regresar de dicho viaje, es recibida en audiencia por el papa Clemente VII, quien paternalmente alaba su labor y emprendimiento.

           Al regresar de nuevo a Brescia, organizó definitivamente Angela su Asociación de la Enseñanza, y se empleó a fondo en la actividad externa para la que fue llamada por Dios: la educación de las niñas, sobre todo de las niñas pobres. En las primeras elecciones de su Orden, Angela fue nombrada superiora, y ejerció ese cargo durante los últimos 5 años de su vida.

           Dos líneas de orientación serían las que sustentarían su apostolado: la enseñanza de las niñas, y las misiones. Y, junto a esto, un ansia constante por responder a las necesidades del momento, para lo cual dejó previsto que la Regla se había de ir actualizando periódicamente, a modo de periódico.

           Desde el 25 noviembre 1535, Angela desplegó a sus ursulinas por todo el mundo, multiplicando su ideal en diversos Institutos y Congregaciones, e insistiendo en el campo de la formación femenina.

           A principios de enero de 1540, cayó enferma, y murió el 27 enero 1540 bajo sus últimas palabras: "Sí, Dios mío; yo te amo". En 1544, una bula de Pablo III confirmó la Compañía de Santa Ursula, y la reconoció como congregación. Fue canonizada en 1807. Fue Santa Angela de Merici la fundadora de las ursulinas, 1ª congregación femenina dedicada a la enseñanza.