5 de Diciembre

San Sabas de Cesarea

Angel Amo
Mercabá, 5 diciembre 2023

           Nació el 439 en Cesarea (Capadocia), en el seno de una familia griega cuyo padre era general del ejército bizantino. Confiado por dicho motivo al cuidado de sus tíos, con 8 años decide escapar de la casa familiar e ingresar en un monasterio que había en la comarca, donde elabora canastos y los vende para llevar alimentos a los monjes más ancianos.

           Tras pasar 10 años en dicho monasterio, el año 457 decide ir a Jerusalén e ingresar en el monasterio que Pasarión había allí fundado, aunque éste tampoco satisfizo sus aspiraciones. Y al contrario que hacían otros monjes, que abandonaban sus conventos para evangelizar la gran ciudad, Sabas buscó todavía más la soledad, durante una permanencia en Alejandría en la que pidió y obtuvo permiso para retirarse a una gruta, con el compromiso de regresar todos los sábados y domingos a hacer vida común en el monasterio más cercano.

           Tras esos 5 años en las afueras de Alejandría, en los que tampoco encontró Sabas su lugar, decidió regresar a Jerusalén, pero no al monasterio de Pasarión sino al valle Cedrón, donde encontró una gruta solitaria, entrelazó como pudo una escalera de acceso, y allí se quedó a vivir durante 5 años.

           Por lo visto, esa escalera reveló su escondite a otros monjes deseosos, como él, de soledad. Y en poco tiempo, como en un gran panal, aquel lugar se llenó de ese tipo de grutas, inhóspitas para la pared rocosa, pero habitadas desde entonces por 150 solitarios habitantes.

           Así nació la Grande Laura, uno de los más originales monasterios de la antigüedad cristiana. Y Sabas, con mucha paciencia al mismo tiempo que autoridad, empezó a gobernar aquel creciente ejército de ermitaños, organizando la vida eremítica según lo había hecho, un siglo atrás, su gran referente San Pacomio.

           Conocido el caso de Grande Laura, el patriarca de Jerusalén aconsejó y logró que Sabas se ordenase sacerdote. Era el año 491, y así la comunidad de Grande Laura ya podía quedar sujeta a una jurisdicción religiosa, en este caso la diocesana del obispo de Jerusalén.

           La ordenación sacerdotal dotó a Sabas de una perspectiva apostólica, y permitió al santo fundar otros monasterios similares al de Grande Laura (dedicados al total aislamiento del mundo) y varios hospitales para pobres (a lo largo de toda Tierra Santa).

           Así como tomar parte en los objetivos apostólicos de la Iglesia universal, concretados en la defensa de la ortodoxia. De hecho, en su compromiso por defender la ortodoxia, llegó Sabas a reclutar en Emaús a todos sus monjes, y conformar un auténtico ejército (de monjes) para luchar activamente contra la herejía monofisita. Al final, dicha expedición se movilizó hacia Jerusalén, y allí impidió la toma de posesión de un obispo hereje, que había sido enviado a la ciudad por el emperador monofisita Anastasio.

           Ante el emperador de Constantinopla, Sabas puso en escena toda una representación de mímicas para demostrar (mediante la evidencia de las imágenes coreográficas) la triste condición del pueblo palestino, agobiado por los pesados impuestos imperiales, y por sus abusivos decretos contra los comerciantes.

           Cuando murió Sabas con 94 años, el 5 diciembre 532, toda la región de Israel quiso honrar sus restos, y una multitud acompañó sus funerales. En Roma fueron dedicados a su memoria, en el s. VII y por obra de los monjes griegos, un monasterio y una basílica en el monte Aventino, de la que hoy toma el nombre el barrio actual.

           En definitiva, fue San Sabas uno de los monjes más significativos del anacoretismo en Oriente Medio, llegando a albergar en sus cenobios a los distinguidos San Juan Damasceno, San Afrodisio, San Teófanes de Nicea, San Cosme de Majuma y San Teodoro de Edesa.