6 de Marzo
San Olegario de Barcelona
Arzob.
de Madrid
Mercabá, 6 marzo 2026
Semblanza
Nació en 1060 en Barcelona, hijo de Olaguer (valido de Ramón Berenguer I, conde de Barcelona) y Guilia (descendiente de la nobleza goda), en tiempos del papa Nicolás II y emperador Enrique IV de Alemania, en tiempo en que se condena a Berengario por sus herejías eucarísticas y en que Godofredo de Buillón conquista Jerusalén, constituyéndose en defensor del Santo Sepulcro.
A sus 10 años de edad, fue enviado el pequeño Olegario por sus padres a la Catedral de Barcelona, donde aprendió todos los saberes y poco después ingresó en el gremio de los canónigos, hasta su ordenación sacerdotal bajo el obispo Beltrán. Hasta que poco después conoce el Monasterio de San Adrián, descubre que allí podía agradar más a Dios que en las prebendas catedralicias, y cambia la catedral por el monasterio, empezando a llevar una vida monacal.
Del Monasterio de San Adrián (del que llegó a ser prior) pasó al Monasterio de San Rufo (del que llegó a ser abad), hasta que en 1115 aparece su nombramiento para la diócesis de Barcelona, al que él se niega rotundamente (al considerar sus pocos méritos, para tan gran dignidad) y del que logra escapar (huyendo en la noche hacia Francia).
Atrapado Olegario en Perpignan, e impuesta por el el card. Bosón la mitra sobre su cabeza, y el báculo entre sus manos, cumplió Olegario su nueva misión de obispo y con creces. Reconstruyó numerosos monasterios e iglesias, fundó otros nuevos (como la Colegiata Santa María de Tarrasa), predicó de ordinario a sus feligreses (cosa poco usual en su época), se preocupó sobremanera de los pobres (dándoles en limosna los dineros que él recibía) y mantuvo a su diócesis en total sintonía con el papa (Pascual II).
Muerto Pascual II y elegido Gelasio II, va Olegario a Roma para besar los pies de Pedro, y prestar el juramento como acto protocolario de su tiempo. A su vuelta, encuentra que Tarragona ha sido reconquistada a los moros, y recuperada su condición de sede metropolitana (en su tiempo, primada de España). Olegario es entonces animado por el clero tarraconense a convertirse en su pastor, y así es nombrado Olegario arzobispo de Tarragona, el 21 marzo 1118 (junto a la condición de legado papal para toda España).
Como Tarragona todavía se mantenía en ruinas (las dejadas por los moros), Olegario tiene que seguir viviendo todavía en Barcelona, mientras se empeña en la reconstrucción de la ciudad. Tras 8 años de financiación y obras, logra reedificar Olegario Tarragona, levantar su muralla y llevar a ella todo tipo de gente aguerrida, capaz de defenderla en caso de ataque.
Por su condición de metropolitano, y legado ad latere papa, participó Olegario en diversos concilios provinciales e internacionales (como el Concilio II de Letrán, en el que coincide con San Bernardo), implicándose personalmente en la anatematización del antipapa Anacleto. Así como lleva personalmente los asuntos de Ramón Berenguer IV de Barcelona, e interviene en Zaragoza en la reconciliación entre Ramiro II de Aragón y Alfonso VII de Castilla.
A su regreso de Tierra Santa, restituyó a diversas parroquias los bienes que algunos se habían injustamente apropiado (aprovechando su ausencia), reparó y bendijo las iglesias desacralizadas por los moros, e impulsó las obras de reparación de la Catedral de Tarragona (que no pudo ver terminar). Siempre con celo apostólico, don de gobierno temporal, gran fraternidad con sus hermanos sacerdotes y mucho amor a sus feligreses.
Hasta que un 6 marzo 1136 se encuentra Olegario en Barcelona, y la muerte le viene a visitar, entregando él su alma a Dios. Su cuerpo fue enterrado en la catedral condal (hoy, todavía incorrupto), y su canonización tuvo lugar a la antigua usanza (en 1675, por veneración popular y consentimiento papal).
Act:
06/03/26
@santoral
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A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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