10 de Agosto
Lorenzo de Roma
Lorenzo
Riber
Mercabá, 10 agosto 2026
Semblanza
Nació el 225 en Huesca (Hispania) y fue uno de los 7 diáconos regionarios de Roma, ciudad en la que fue martirizado el 258 bajo decreto de Valeriano, 4 días después del martirio de Sixto II y resto de jerarquía eclesiástica. Conocemos su diaconado y martirio en Roma gracias al Peristephanon de Aurelio Prudencio, al testimonio del papa Dámaso I y a la Ejemplar vida de San Lorenzo de San Ambrosio.
En efecto, fue Lorenzo el 1º o principal de los 7 diáconos de Roma, y el encargado de socorrer a los pobres y administrar las temporalidades eclesiásticas, en aquella coyuntura imperial. Entre esas tareas, y como "diácono del papa", custodiaba Lorenzo las propiedades de los vastos cementerios eclesiales, y organizaba la caja donde se custodiaban las cotizaciones de sus miembros.
No ignoraban los paganos que, con motivo de las leyes sobre asociaciones funerarias (Deorum Manium iura sancta Sunto), la Iglesia gozaba de considerables latifundios (debidos a la munificencia de los fieles) y que en cada ciudad funcionaba la caja eclesiástica, alimentada con voluntarias aportaciones periódicas (al estilo de una moderna sociedad de socorros mutuos). Y el estado romano imperial codiciaba esos fondos, quizás creyendo que eran más cuantiosos de lo que eran en realidad.
Aparte de eso, cundía en el populacho de Roma la siniestra (e ilegal) práctica de orgías nocturnas, como civitas omnium gnara et nihil reticens, que creía saberlo todo y todo lo parlaba. Y de esa práctica fueron acusados los cristianos, por parte de un emperador (Valeriano) que estaba empeñado en arrasar la jerarquía eclesiástica.
Así, el emperador acusó a la jerarquía eclesial de organizar esas orgías, introduciendo en ellas a los nuevos adeptos de su fe y "ofreciéndoles a beber sangre humana en primorosos vasos de oro, introduciéndolos en cenas mitológicas de Tiestes, iluminando sus festines nefandos con antorchas de cera y áureos candelabros". ¿No aparece en esto bien visible la deformación de una sinaxis eucarística?
Como decíamos, el 1º en caer bajo la espada de Roma fue Sixto II (que fue decapitado), y a continuación empezaron a caer el resto de presbíteros y diáconos. Respecto al caso de Lorenzo, el poeta Prudencio pone en boca del magistrado un curioso capítulo de cargos, que demuestra un gran conocimiento imperial de los asuntos eclesiales. Preguntado por la riqueza oculta de la Iglesia, Lorenzo no dudó en responder al magistrado:
—Es rica la Iglesia, no lo niego. Y nadie en el mundo es más rica que ella. El propio emperador no tiene tanta plata acuñada como la Iglesia tiene. Pero no rehúso entregarle los numismas con su efigie y la inscripción que traen. Déseme un plazo siquiera breve para reunir e inventariar caudal tan copioso y precioso, como es el que Cristo atesora.
El prefecto le concede a Lorenzo un plazo de 3 días, para que le entregue un informe con todas las posesiones de la Iglesia. Y Lorenzo empieza a recorrer la opulenta urbe, inventariando todas sus riquezas: 1.500 pobres y viudas menesterosas, a los que convocó a las puertas del tribunal que juzgaba el caso. Tras lo cual, volvió al tribunal y declaró al prefecto:
—Ven a la puerta y verás nuestro espacioso atrio, lleno de vasos áureos.
Al ver que el prefecto salía al exterior del tribunal, aquella hueste de desharrapados elevó un horrísono alarido, ante los ojos atónitos del funcionario romano. Mezcladas con esa muchedumbre aullante estaban también las suaves vírgenes consagradas, las viudas castas y toda la mejor porción de la Iglesia. Tras lo cual, Lorenzo declaró al prefecto:
—Éste es el joyel de más precio con que se atavía la Iglesia, ésta es la dote que la Iglesia ofrece a Cristo, éste es su más lindo tocado, éste es su gran tesoro, ésta es la rica cuenta de sus pobres.
Según sigue narrando Prudencio, al sentirse el prefecto burlado y mofado, atajó en seco el sarcasmo de Lorenzo, y pasó a la más directa amenaza:
—Tengo entendido que la muerte para el mártir es apetitosa. Pues bien, tú la tendrás. Y podrás saborearla con morosa delectación. Te mulliré un blando tálamo de ascuas. Ya me traerás nuevas de Vulcano.
Lorenzo sube al lecho de carbones encendidos, que para él fue blando como de ramas y de flores. Y con toda la fuerza de su pulmón se puso a exclamar, por boca de Prudencio.
—Oh romano. ¿Quieres que te revele cuál fue la causa de tus laboriosos triunfos? Ha sido Dios, que quiere la fraternidad de todos los pueblos; que todos encorven su frente bajo una ley única; que todos se tornen, romanos. Roma y la paz son una misma cosa: Pax et Roma tenent. El fundador de Roma no es Rómulo. Es Cristo el fundador de estas murallas. He aquí que todo el humano linaje mora en el dominio de Remo. Concede, oh Cristo, a tus romanos que sea cristiana esa ciudad por la cual tú sembraste en todas las otras una misma creencia. Que no sea impía la cabeza cuando los miembros abandonan la superstición; que Rómulo se torne fiel y el mismo Numa sea creyente. Todavía el error de Troya ofusca la Curia de los Catones. Purifícala, oh Cristo, de esa mancilla; envía un nuevo mensaje por tu ángel Gabriel para que la ceguera de Julo reconozca al Dios verdadero. Aquí los cristianos tenemos ya prendas firmísimas, en los 2 príncipes de los apóstoles, evangelizador el uno de las gentes, el otro que ocupa la cátedra suprema y empuña las llaves del reino de los cielos. Oxe, afuera ya, Júpiter adúltero; deja ya libre a Roma. Pablo te echa de aquí y Pedro de aquí te destrona!.
Y en este punto, la mente del mártir moribundo, en vuelo acérrimo, se hunde en una consoladora lontananza:
—Veo a un Príncipe futuro que vendrá a su tiempo justo y cerrará los templos desiertos. Él obstruirá las puertas de marfil, él condenará los nefastos umbrales, y sus goznes de bronce ya no chirriarán, pues limpios de sangre sucia se erguirán, no adorados ya ni suplicados los bellos mármoles que ahora reciben culto idolátrico.
Este fue el fin de su canto y de su vida. Tras lo cual, levantó el corazón y los ojos al cielo tan alto y tan lejano como pudo, mirando hacia la ciudad de Dios. De esa ciudad (la Roma celestial) en la que Lorenzo empezaba a ser munícipe adscrito, y no ya de la Roma terrenal: Illic inenarrabili adiectus urbi municeps quem Roma coelestis sibi legit perennem consulem.
Act:
10/08/26
@santoral
mercabá
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
![]()