VICTORINO DE PETOVIO
Comentario del Apocalipsis
I
Comentario de Apocalipsis 1
Revelación de Jesucristo que Dios me dio, y manifestó a sus siervos las cosas que deben suceder pronto, y las manifestó. Bienaventurados los que leen y oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas que están escritas
1. El comienzo del libro promete bendición a quien "lee, oye y guarda", para que quien se esfuerce en leer pueda aprender a hacer obras y a guardar los preceptos.
Gracia y paz a vosotros, de Aquel que es, que era y que ha de venir
2. "Él es", porque permanece continuamente; "él era", porque con el Padre hizo todas las cosas, y en este tiempo ha tomado un principio de la Virgen; "él ha de venir", porque ciertamente vendrá a juicio.
Y de los siete espíritus que están delante de su trono
3. Con esta expresión se refiere el Revelador al espíritu séptuple en Isaías, compuesto de: espíritu de sabiduría y de inteligencia, el espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de piedad, y espíritu de temor del Señor.
Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos
4. Al tomar la condición humana, Jesucristo dio testimonio en el mundo. Habiendo padecido, nos libró del pecado por su sangre. Y habiendo vencido al infierno, fue el primero que resucitó de entre los muertos. Desde entonces, "la muerte ya no tendrá dominio sobre él" (Rm 6,9). Por su propio reinado, el reino del mundo queda destruido.
Nos hizo un reino y sacerdotes para Dios, su Padre
5. Es decir, una Iglesia de todos los creyentes, como también dice el apóstol Pedro: "Una nación santa y un sacerdocio real" (1Pe 2,9).
He aquí que vendrá entre las nubes, y todo ojo le verá
6. Aquel que al principio vino escondido en la humanidad (que había asumido), pero más adelante (después de poco tiempo) vendrá para el juicio manifestado, en majestad y gloria. Respecto a qué se verá, lo dice a continuación.
Me volví, y vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros de oro, a uno semejante al Hijo del hombre
7. Juan dice que era "semejante a" después de su victoria sobre la muerte, cuando ascendió a los cielos, después de la unión en su cuerpo del poder que recibió del Padre con el espíritu de su gloria.
Como si el Hijo del hombre anduviera en medio de los candeleros de oro
8. Juan dice que esto sucedió "en medio de las iglesias", como está dicho en Salomón: "Andaré por medio de las sendas de los justos" (Prov 8,20), cuya antigüedad es inmortalidad y la fuente de la majestad.
Vestido con una vestidura que llegaba hasta los tobillos
9. La "vestidura larga" (es decir, la vestidura sacerdotal) alude muy claramente a que la carne de Cristo no fue corrompida por la muerte, y tiene el sacerdocio por medio del sufrimiento.
Estaba ceñido por el pecho con un cinto de oro
10. Sus pechos son los dos testamentos, y el "cinto de oro" es el coro de los santos, como oro refinado en el fuego. Por otra parte, el cinto de oro "ceñido alrededor del pecho" indica la conciencia iluminada y la aprehensión pura y espiritual que se da a las iglesias.
Su cabeza y sus cabellos eran blancos como lana blanca, y como nieve.
11. En la cabeza se muestra la blancura, pero "la cabeza de Cristo es Dios" (1Cor 11,3). En los "cabellos blancos" está la multitud de abades como lana, con respecto a las simples ovejas; como nieve, con respecto a la innumerable multitud de candidatos enseñados desde el cielo.
Sus ojos eran como llama de fuego
12. Los preceptos de Dios son los que dan luz a los creyentes, pero arden a los incrédulos.
En su rostro había un resplandor como el sol
13. Lo que Juan llama resplandor era la apariencia con la que hablaba a los hombres cara a cara. Pero la gloria del sol es menor que la gloria del Señor. Sin duda, a causa de su salida y puesta y de su resurrección, nació, padeció y resucitó. Por eso la Escritura dio esta semejanza, comparando su rostro con la gloria del sol.
Sus pies eran como bronce amarillento, como si se quemaran en un horno
14. Juan llama a los apóstoles "sus pies", quienes, forjados por el sufrimiento, predicaron su palabra en todo el mundo. Es decir, que con razón llamó pies a aquellos por cuyo medio se difundió la predicación. Por eso también el profeta anticipó esto, diciendo: "Adoraremos en el lugar donde estuvieron sus pies". Porque donde ellos estuvieron primero y confirmaron a la Iglesia (es decir, en Judea), todos los santos se reunirán y adorarán a su Señor.
De su boca salía una espada aguda de dos filos
15. Por la "espada de dos filos", que "salía de su boca", se muestra que es él mismo quien ahora ha declarado la palabra del evangelio, y anteriormente por medio de Moisés anunció el conocimiento de la ley a todo el mundo. Pero como a partir de la misma palabra, tanto del Nuevo Testamento como del Antiguo Testamento, él se afirmará a todo el género humano. Por eso se habla de él como "de dos filos", porque la espada arma al soldado, la espada mata al enemigo, la espada castiga al desertor. Y para mostrar a los apóstoles que estaba anunciando juicio, dice: "No he venido a traer paz, sino espada" (Mt 10,34). Y después de terminar sus parábolas, les dijo: "¿Habéis entendido todas estas cosas?". Ellos dijeron: "Sí". Y él añadió: "Por eso todo escriba instruido en el reino de Dios es como un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas" (Mt 13,51-52). Lo nuevo, por ser las palabras evangélicas de los apóstoles. Lo antiguo, por ser los preceptos de la ley y de los profetas. Y dio testimonio de que todo esto "salía de su boca". Además, también dice Jesús a Pedro: "Ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo; y al abrirle la boca, hallarás un estáter (dos denarios); y lo darás por mí y por ti" (Mt 17,27). Así mismo, David dice por el Espíritu: "Una vez habló Dios, dos veces he oído lo mismo, porque una vez Dios determinó desde el principio lo que ha de ser hasta el fin". Finalmente, como él mismo es el Juez designado por el Padre, a causa de su asunción de humanidad, queriendo mostrar que los hombres serán juzgados por la palabra que él había declarado, dice: "¿Pensáis que yo os juzgaré en el último día? No, sino que la palabra, dice él, que yo os he hablado, ella os juzgará en el último día" (Jn 12,48). Y Pablo, hablando del Anticristo a los tesalonicenses, dice: "A quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca" (2Ts 2,8). E Isaías dice: "Con el aliento de sus labios matará al impío" (Is 11,4). Ésta, pues, es la "espada de dos filos que sale de su boca".
Su voz era como la voz de muchas aguas
16. Por "muchas aguas" se entiende muchos pueblos, o el don del bautismo que él envió por medio de los apóstoles, diciendo: "Id, haced discípulos a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mt 28,19).
Tenía en su diestra siete estrellas
17. Juan dijo que tenía en su diestra "siete estrellas", porque el Padre le había dado en su poder el Espíritu Santo de siete poderes. Como exclamó Pedro a los judíos: "Estando a la diestra de Dios exaltado, ha derramado este Espíritu recibido del Padre, que vosotros veis y oís" (Hch 2,33). Además, Juan también había anticipado esto, al decir a sus discípulos: "Dios da el Espíritu sin medida", y: "El Padre ama al Hijo, y ha puesto todas las cosas en sus manos". Las "siete estrellas" son las 7 iglesias, que él nombra en sus discursos por su nombre, y las llama a aquellas a quienes escribió epístolas. No es que ellas mismas sean las únicas, ni siquiera las principales iglesias; sino que lo que dice a una, lo dice a todas. Porque no son en ningún sentido diferentes, como para que por eso alguien las prefiera al gran número de pequeñas iglesias similares. En todo el mundo, Pablo enseñó que todas sus iglesias estaban organizadas en 7 iglesias, y que la Iglesia Católica es una. En primer lugar, de hecho, para que él mismo también pudiera mantener el tipo de siete iglesias, no excedió ese número. Pero escribió a los romanos, a los corintios, a los gálatas, a los efesios, a los tesalonicenses, a los filipenses, a los colosenses; después escribió a personas individuales, para no exceder el número de 7 iglesias. Y abreviando en un breve espacio su anuncio, dice así a Timoteo: "Para que sepas cómo debes conducirte en la Iglesia del Dios viviente" (1Tm 3,15). Leemos también que este número típico es anunciado por el Espíritu Santo por boca de Isaías: "De siete mujeres que se echaron de un solo hombre" (Is 4,1). Un solo hombre es Cristo, no nacido de semilla. Pero las "siete mujeres" son 7 iglesias que reciben su pan y están vestidas con sus ropas, y piden que se les quite el oprobio, y que sólo se les invoque su nombre. El pan es el Espíritu Santo, que alimenta para la vida eterna, prometida a ellas (es decir, por la fe). Y sus vestiduras con las que desean revestirse son la gloria de la inmortalidad, de la que habla el apóstol Pablo (1Cor 15,53). Además, piden que "se les quite el oprobio" (es decir, que sean limpiados de sus pecados); porque el oprobio es el pecado original que se quita en el bautismo, y comienzan a ser llamados cristianos, que es: "Sea invocado sobre nosotros tu nombre". Por tanto, en estas 7 iglesias, de una Iglesia Católica hay creyentes, porque es una en siete por la calidad de la fe y la elección. Ya sea escribiendo a los que trabajan en el mundo, y viven de la frugalidad de sus trabajos, y son pacientes, y cuando ven a ciertos hombres en la Iglesia derrochadores y perniciosos, los escuchan, para que no haya disensión, sin embargo, los amonesta por amor, para que en lo que respecta a su fe sea deficiente, se arrepientan; o a los que habitan en lugares crueles entre perseguidores, que continúen fieles; o a los que, bajo el pretexto de la misericordia, cometen pecados ilícitos en la Iglesia y los hacen manifiestos como hechos por otros; o a los que están a gusto en la Iglesia; o a los que son negligentes y cristianos sólo de nombre; o a los que son instruidos mansamente, para que perseveren valientemente en la fe; o a los que estudian las Escrituras y se esfuerzan por conocer los misterios de su anuncio, y no están dispuestos a hacer la obra de Dios que es misericordia y amor: a todos insta a la penitencia, a todos declara el juicio.
II
Comentario de Apocalipsis 2
Conozco tus obras, tu trabajo y tu paciencia
1. Esto viene a decir: Sé que sufres y trabajas, veo que eres paciente, y que no puedes soportar a los que son malos, y que dicen ser judíos y no lo son, y los has hallado mentirosos, y tienes paciencia por amor a mi nombre. Así pues, no pienses que me estoy alejando de ti por mucho tiempo, pues todo lo que te he dicho tiende a la alabanza, y esa no es una alabanza pequeña, y conviene que tales hombres, y tal clase, y tales personas elegidas, sean amonestados por todos los medios, para que no sean defraudados de tales privilegios que les ha concedido Dios. Estas pocas cosas dijo el ángel que tenía contra ellos.
Habéis dejado vuestro primer amor. Acordaos de dónde habéis caído
2. Quien cae, cae de lo alto, y por eso dijo el ángel "de dónde", porque hasta el último momento hay que practicar las obras de amor, al ser éste el mandamiento principal. Finalmente, si no se hacía esto, amenazó con "quitar el candelero de su lugar", o dispersar a la congregación.
Esto también lo tienes, que odias las obras de los nicolaítas
3. Esto viene a decir: Como tú mismo odias a los que sostienen las doctrinas de los nicolaítas, esperas alabanza. Además, odiar las obras de los nicolaítas, que él mismo también odiaba, esto tiende a alabar. Pero las obras de los nicolaítas eran en ese tiempo hombres falsos y molestos, que, como ministros bajo el nombre de Nicolás, habían hecho para sí mismos una herejía en el sentido de que lo que había sido ofrecido a los ídolos podía ser exorcizado y comido, y que quien hubiera cometido fornicación podría recibir paz en el octavo día. Por eso ensalza a aquellos a quienes está escribiendo; y a estos hombres, siendo tales y tan grandes, les prometió el árbol de la vida, que está en el paraíso de su Dios.
Conozco vuestra tribulación y vuestra pobreza, y eso que sois ricos
4. El Revelador sabe que con tales hombres hay riquezas escondidas junto a él, y que niegan la blasfemia de los judíos. Estos últimos, los judíos, dicen ser judíos y no lo son, sino que son la sinagoga de Satanás, ya que están reunidos por el Anticristo.
Sed fieles hasta la muerte, y el que venza no sufrirá daño de la segunda muerte
5. El Revelador les dice esto para que, si siguen siendo fieles hasta la muerte, no sean castigados en el infierno.
6. El tercer orden de los santos muestra a hombres fuertes en la fe, que no temen la persecución. No obstante, como incluso entre ellos hay algunos que se inclinan a asociaciones ilícitas, dice lo siguiente.
Allí tenéis a algunos que sostienen la doctrina de Balaam
7. Balaam enseñó el caso de Balac que debía poner tropiezo ante los hijos de Israel, comiendo y cometiendo fornicación. Así, el Revelador dice: "Allí tenéis a los que sostienen la doctrina de los nicolaítas, pero yo pelearé contra ellos con la espada de mi boca", a forma de decir: Diré lo que mandaré, y os diré lo que debéis hacer. En efecto, Balaam, con su doctrina, enseñó a Balac a poner tropiezo ante los ojos de los hijos de Israel, comiendo lo sacrificado a los ídolos, y cometiendo fornicación, cosa que se sabe que sucedió en el pasado. También se sabe que Balac dio este consejo al rey de los moabitas, y ellos fueron tropiezo para el pueblo de Dios. De ahí que diga el Revelador "tenéis entre vosotros a los que sostienen tal doctrina", a forma de decir: Tenéis a aquellos que, bajo el pretexto de la misericordia, quieren corromper a otros.
Al que venciere le daré el maná escondido y le daré una piedrecita blanca
8. El "maná escondido" es la inmortalidad, la "piedrecita blanca" es la adopción como hijo de Dios, y el "nombre nuevo" escrito en la piedrecita es el cristianismo.
9. La cuarta clase de santos indica a aquellos fieles que trabajan diariamente y realizan obras mayores. Entre ellos, también muestra que hay hombres de fácil disposición para conceder una paz ilícita y escuchar nuevas formas de profetizar. Por eso, el Revelador reprende y amonesta a quienes esto no les agrada, porque conocen la maldad que se les opone. Por estos males se propone traer sobre la cabeza de los fieles dolores y peligros. Sobre ellos, dice a continuación lo siguiente.
No os impondré ninguna otra carga
10. Es decir, a forma de decir: No os he dado leyes, observancias y deberes adicionales, para que no os cargue más.
Lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga; y al que venciere, yo le daré autoridad sobre todos los pueblos
11. Es decir, a forma de decir: A él pondré por juez entre los demás santos.
Le daré la estrella de la mañana
12. Es decir, la primera resurrección. Prometió la "estrella de la mañana", que es la que ahuyenta la noche y anuncia la luz (es decir, el comienzo del día).
III
Comentario de Apocalipsis 3
1. La quinta clase de santos incluye a los hombres que son descuidados y que llevan a cabo en el mundo otras actividades que las que deberían. Son cristianos sólo de nombre, y por eso el Revelador les exhorta a que, por cualquier medio, se aparten de la negligencia y se salven. A este efecto dice, a continuación, lo siguiente.
Velad y fortaleced las otras cosas que estaban a punto de morir, porque no he hallado vuestras obras perfectas delante de Dios
2. En efecto, no basta que un árbol viva y dé fruto, como no basta ser llamado cristiano y confesar a Cristo, sino que hay que tenerlo a él presente en todas nuestras obras (es decir, cumplir todos sus preceptos).
3. La sexta clase de santos es la de los hombres que han optado por el mejor modo de vida. Se expone aquí el hábito de estos santos, que es la humildad. También se dice que son inexpertos en las Escrituras, y que sostienen la fe inquebrantablemente, y que no se desmayan en absoluto por ninguna casualidad, ni se apartan de la fe por ningún temor. A ellos les dice lo siguiente.
He puesto delante de ti una puerta abierta, porque has guardado mi palabra con paciencia
4. La "puerta abierta" es algo con poca fuerza, y es la prueba que Dios ha puesto a esta clase de santos, para que sepan que su gloria es de tal manera, que no les permite caer en la tentación.
El que venciere será convertido en columna en el templo de Dios
5. Así como una columna es un adorno del edificio, así también el que persevere alcanzará nobleza en la Iglesia.
6. La séptima clase de santos son hombres ricos, colocados en posiciones sociales de dignidad pero sin pretensiones de grandeza. De ellos, se dice que discurren las Escrituras en privado, cuando terminan sus trabajos, mientras que los fieles están fuera. También se dice que nadie los entiende, y que ellos se jactan de saberlo todo, y que están dotados de excesiva confianza en la erudición. A ellos se les dice lo siguiente.
No sois ni fríos ni calientes
7. Es decir, ni incrédulos ni creyentes, porque tratan de ser todas las cosas para todos los hombres. Así, como lo que no es frío ni caliente, sino tibio, da náuseas, dice lo siguiente.
Os vomitaré de mi boca
8. Aunque la náusea es odiosa, y no hace daño a nadie, sí hace daño a uno mismo. Pues bien, lo mismo sucede con los hombres de esta clase. La frase "os vomitaré de mi boca" significa ser expulsados, para que tengan tiempo de arrepentimiento.
Os aconsejo que de mí compréis oro refinado en fuego
9. Es decir, viniendo a aconsejar: De cualquier manera que podáis, sufrid tribulaciones y pasiones, por el nombre del Señor.
Unge tus ojos con colirio
10. Es decir, viniendo a decir: Lo que de buena gana sabes de la Escritura, esfuérzate en ponerlo por obra. Para que estos hombres vuelvan de una gran destrucción a un gran arrepentimiento, y no solo sean útiles para sí mismos, sino que también puedan ser de utilidad para muchos, el Revelador les prometió una recompensa no pequeña: sentarse en el trono del juicio.
IV
Comentario de Apocalipsis 4
Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo
1. El nuevo pacto se anuncia como una "puerta abierta en el cielo".
La primera voz que oí fue como una trompeta que hablaba conmigo, diciendo: "Sube acá"
2. Puesto que se muestra que la puerta está abierta, es manifiesto que anteriormente había estado cerrada para los hombres, y que quedó suficientemente y completamente abierta cuando Cristo ascendió con su cuerpo al Padre del cielo. La primera voz que había oído, cuando dice que "habló con él", condena sin contradicción a los que dicen que uno habló en los profetas, otro en el evangelio. ¿Por qué? Porque él mismo, el que viene, es el mismo que habló en los profetas. Por ejemplo, Juan fue profeta de la circuncisión, y todo del Antiguo Testamento fue edificado con su palabra, y en nada se opuso Juan al Nuevo Testamento.
La misma voz que yo había oído, que me decía "sube acá", es el Espíritu, a quien poco antes confesó haber visto andando como el Hijo del hombre en medio de los candeleros de oro
3. Aquí recoge Juan lo que había sido predicho en semejanzas por la ley, y asocia a Jesucristo todos los profetas anteriores, y abre así las Escrituras. Como nuestro Señor invitó a todos los creyentes al cielo, inmediatamente derramó el Espíritu Santo sobre ellos, para que los llevara al cielo.
Inmediatamente estuve en el Espíritu
4. El Espíritu Santo abre la mente de los fieles, y les manifiesta lo que también les fue predicho a los padres.
Vi un trono establecido en el cielo
5. ¿Qué es todo "trono establecido", sino un trono de juicio y de rey?
El que estaba sentado en el trono era semejante a una piedra de jaspe y de sardina
6. Sobre el trono dice Juan que vio la semejanza de una "piedra de jaspe y de sardina". El jaspe es del color del agua, y la sardina del fuego. Estos dos son manifestados, por tanto, para ser colocados como juicios sobre el tribunal de Dios, hasta la consumación del mundo. De estos juicios, uno ya se ha completado (en el diluvio de agua), y el otro se completará (por el fuego).
Había un arco iris alrededor del trono
7. El "arco iris alrededor del trono" quiere decir que el trono tiene sus mismos colores. El arco iris se llama arco por lo que el Señor le dijo a Noé y a sus hijos: que no temieran más ningún diluvio en la generación de Dios, sino el fuego. Por eso dijo Dios "pondré mi arco en las nubes", para que ya no temáis más al agua (el primer juicio), sino al fuego (el juicio final).
Delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal
8. El "mar de vidrio" es el don del bautismo, que el Rey derrama por medio de su Hijo en el tiempo del arrepentimiento, antes de ejecutar el juicio final. Por tanto, está delante del trono (es decir, del juicio). Cuando se dice que el mar de vidrio es "semejante al cristal", se muestra que está lleno de agua pura, tranquila, no agitada por el viento, no fluyendo como por una pendiente, sino dada para ser inamovible (como la casa de Dios).
Alrededor del trono había cuatro seres vivientes. El primer ser viviente era semejante a un león, el segundo semejante a un becerro, el tercero tenía cara de hombre, el cuarto semejante a un águila en vuelo; tenían seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no tenían descanso, diciendo: "Santo, santo, santo, Señor todopoderoso". Y los veinticuatro ancianos, postrándose delante del trono, adoraron a Dios
9. Los "cuatro seres vivientes" son los 4 evangelios. Por su parte, los "veinticuatro ancianos" son los 24 libros de los profetas y de la ley, que dan testimonio del juicio. Además, también son los 24 padres (los 12 apóstoles y los 12 patriarcas). Sobre que los "seres vivientes" son diferentes en apariencia, doy la explicación. El ser viviente semejante a un león designa a Marcos, en quien se oye la voz del león rugiendo en el desierto. En la figura de un hombre, Mateo se esfuerza por declararnos la genealogía de María, de quien Cristo tomó carne. Por eso, al enumerar desde Abraham hasta David, y de allí hasta José, habló de él como si se tratara de un hombre. Lucas, al narrar el sacerdocio de Zacarías mientras ofrece un sacrificio por el pueblo, y el ángel que se le aparece con respecto al sacerdocio, y la víctima en la misma descripción tenía la semejanza de un becerro. Juan el evangelista, como un águila que se apresura con las alas levantadas a mayores alturas, argumenta sobre la Palabra de Dios. Marcos, como evangelista, comienza diciendo "el comienzo del evangelio de Jesucristo". Como está escrito en el profeta Isaías, "la voz de uno que clama en el desierto" (Is 40,3) tiene la efigie de un león. Y Mateo, "el libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham" (Mt 1,1). Lucas, por su parte, dijo: "Había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías, y su mujer era de las hijas de Aarón" (Lc 1,5). Esta es la semejanza de un becerro. Juan, cuando comienza, dice: "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios", presentando la semejanza de un águila en vuelo. Además, no sólo los evangelistas expresan sus 4 semejanzas en sus respectivos comienzos de los evangelios, pero también la palabra misma de Dios Padre omnipotente, que es su Hijo nuestro Señor Jesucristo, lleva la misma semejanza en el tiempo de su advenimiento. Cuando nos predica, es, por así decirlo, un "cachorro de león". Y cuando por la salvación del hombre "se hizo hombre" para vencer a la muerte y liberar a todos los hombres, y se ofreció como víctima al Padre en nuestro lugar, fue llamado "becerro sacrificado". Y porque venció a la muerte y ascendió a los cielos, extendiendo sus alas y protegiendo a su pueblo, fue llamado "águila voladora". Por lo tanto, estos anuncios, aunque son 4, son uno, porque salieron de una sola boca. Así como el río en el paraíso, aunque es uno, se dividió en 4 brazos. Además, el hecho de que para el anuncio del Nuevo Testamento aquellos seres vivientes tuvieran "ojos por dentro y por fuera", muestra la providencia espiritual que mira los secretos del corazón y contempla las cosas que vienen después, que están dentro y fuera. Estos son los testimonios de los libros del Antiguo Testamento. Por lo tanto, los 24 libros son tantos como los 24 ancianos sentados en los tronos. Pero, así como un animal no puede volar si no tiene alas, también el anuncio del Nuevo Testamento no obtiene fe si no tiene los testimonios anunciados de antemano del Antiguo Testamento, por los cuales se eleva de la tierra y vuela. Porque en todos los casos, lo que se ha dicho antes y se descubre después que ha sucedido, eso engendra una fe indudable. Además, si las criaturas vivientes no tienen alas, no tienen de dónde sacar su vida. Y si lo que los profetas predijeron no se hubiera consumado en Cristo, su predicación sería vana, y también todo lo que la Iglesia Católica sostiene, y lo que se predijo antes y se cumplió después. Y vuela, porque el animal viviente es razonablemente elevado de la tierra. Pero para los herejes que no se valen del testimonio profético, para ellos también hay criaturas vivientes presentes; pero no vuelan, porque son de la tierra. Para los judíos que no reciben el anuncio del Nuevo Testamento hay alas presentes; pero no vuelan (es decir, traen una vana profecía a los hombres, no ajustando los hechos a sus palabras). Los libros del Antiguo Testamento que se reciben son 24 libros, los cuales encontraréis en los Epítomes de Teodoro. Además, como he dicho, los 24 ancianos (12 patriarcas y 12 apóstoles), han de juzgar a su pueblo. En su momento, los apóstoles preguntaron: "Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos, y te hemos seguido: ¿qué tendremos?". A lo que nuestro Señor respondió: "Cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel" (Mt 19,27-28). Pero también de los padres que han de juzgar, dice el patriarca Jacob, también Dan mismo "juzgará a su pueblo entre sus hermanos", como una de las tribus en Israel (Gn 49,16).
Del trono salían relámpagos, voces, truenos y siete antorchas de fuego encendidas
10. Los relámpagos, las voces y los truenos que salían del trono de Dios, y las 7 antorchas de fuego encendidas, significan anuncios, promesas de adopción y amenazas. Los relámpagos significan la venida del Señor, las voces son los anuncios del Nuevo Testamento, los truenos son las palabras son del cielo, las "antorchas de fuego" significan los dones del Espíritu Santo, que se encienden por medio del madero de la pasión. Cuando se estaban realizando estas cosas, dice que todos los ancianos "se postraron y adoraron al Señor", mientras que los seres vivientes (es decir, las acciones registradas en los evangelios y la enseñanza del Señor) "le dieron gloria y honor". Como habían cumplido la palabra que les había sido previamente predicha, dignamente y con razón exultaron, sintiendo que habían administrado los misterios y la palabra del Señor. Finalmente, porque había venido Aquel que había de quitar la muerte, y el único digno de tomar la corona de la inmortalidad, todos, para gloria de su más excelente obra, "obtuvieron sus coronas".
Echaron sus coronas bajo sus pies
11. Las coronas son las victorias, que los elegidos recibieron a causa de la victoria de Cristo. Cuando estaba a punto de sufrir, nuestro Señor llegó a Jerusalén, y el pueblo salió a recibirlo, y algunos cubrieron el camino con ramas de palma cortadas, y otros arrojaron sus vestidos. Sin duda, estos dos grupos de personas representaban dos pueblos: el de los patriarcas y de los profetas. Es decir, el de los grandes hombres contra el pecado y el de los grandes hombre de Dios. La palma y la corona significan una misma cosa, y no se dan sino al vencedor.
V
Comentario de Apocalipsis 5
Vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos
1. Este libro representa el Antiguo Testamento, que fue entregado en manos de nuestro Señor Jesucristo, quien recibió del Padre el juicio.
Vi a un ángel lleno de poder que pregonaba a gran voz: "¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?". Y nadie fue hallado digno, ni en la tierra ni debajo de la tierra, de abrir el libro. No se halló nadie digno de hacer esto, ni entre los ángeles del cielo, ni entre los hombres de la tierra, ni entre las almas de los santos en reposo, sino un Cordero en pie, como inmolado, con siete cuernos
2. Para empezar, "abrir el libro" es vencer a la muerte. Lo que entonces no había sido anunciado, y lo que la ley había previsto para él con sus diversas ofrendas y sacrificios, era necesario que él mismo lo cumpliera. Como él mismo era el testador, que había vencido a la muerte, era justo que él mismo fuera designado heredero del Señor, para que poseyera la sustancia del hombre moribundo (es decir, los miembros humanos).
He aquí que el león de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido
3. Leemos en el Génesis que este "león de la tribu de Judá ha vencido", cuando el patriarca Jacob dice: "Judá, tus hermanos te alabarán. Te has acostado y te has dormido, y te has levantado de nuevo como león, y como cachorro de león" (Gn 49,8-9). Como se ve, se le llama león por vencer a la muerte, y se dice que por sufrir por los hombres fue "llevado como cordero al matadero". ¿Quién? Éste mismo: quien venció a la muerte y se anticipó al deber del verdugo. Por tanto, éste vuelve a abrir y sellar el testamento, que él mismo ya había sellado anteriormente. El legislador Moisés, insinuando que convenía que él fuera sellado y oculto, incluso hasta el advenimiento de su pasión, veló su rostro, y así mostró al pueblo que las palabras de su anuncio estaban veladas hasta el advenimiento de su tiempo (Ex 24,7-8). Es necesario observar que el Hijo del hombre sea anunciado con exactitud, y que todas las cosas se combinen en él. No es suficiente que se hable de esa ley, sino que se la nombre como testamento. ¿Y por qué? Porque ninguna ley se llama testamento, ni ninguna otra cosa se llama testamento, sino lo que hacen las personas que están a punto de morir. Todo lo que está dentro del testamento está sellado, hasta el día de la muerte del testador. Por lo tanto, es razonable que sólo esté sellado por el Cordero inmolado, quien (como un león) ha roto la muerte en pedazos, y ha cumplido lo que había sido predicho, y ha librado al hombre (es decir, la carne) de la muerte, y ha recibido como posesión la sustancia de la persona moribunda (es decir, de los miembros humanos). Así como por un solo cuerpo todos los hombres habían caído bajo la obligación de su muerte, así por un solo cuerpo todos los creyentes debían nacer de nuevo a la vida y resucitar. Por lo tanto, es razonable que su rostro fuese abierto y descubierto a Moisés, y por eso a este libro se le llama apocalipsis o revelación. Ahora, este libro está abierto, y ahora se perciben las víctimas ofrecidas, y ahora se fabrica el crisma sacerdotal, y los testimonios son abiertamente entendidos.
Veinticuatro ancianos y cuatro seres vivientes, con arpas y redomas, cantaban un cántico nuevo
4. La proclamación del Antiguo Testamento, asociada con el Nuevo Testamento, señala al pueblo cristiano cantando un cántico nuevo (es decir, haciendo pública su confesión). Es una cosa nueva que el Hijo de Dios se hiciera hombre. Es una cosa nueva ascender a los cielos con un cuerpo. Es una cosa nueva dar remisión de pecados a los hombres. Es una cosa nueva que los hombres sean sellados con el Espíritu Santo. Es una cosa nueva recibir el sacerdocio de la observancia sagrada y esperar un reino de promesa ilimitada. El arpa y la "cuerda estirada sobre su marco de madera" significan la carne de Cristo, unida con la madera de la pasión. La redoma significa la confesión y la raza del nuevo sacerdocio. Esto es motivo de alabanza de muchos ángeles, y salvación de muchos, y un testimonio de la creación universal, porque el Señor ha traído la liberación de los hombres y la destrucción de la muerte. La "apertura de los sellos", como hemos dicho, es la apertura del Antiguo Testamento, y la predicción de los predicadores de las cosas que han de venir en los últimos tiempos. Aunque la Escritura profética habla de sellos individuales, todos ellos son abiertos a la vez.
VI
Comentario de Apocalipsis
6
Cuando el Cordero abrió uno de los siete sellos, miré y oí a uno de los cuatro seres vivientes que decía: "Ven y mira". Y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba tenía un arco
1. Cuando se abrió el primer sello, Juan dice que vio un "caballo blanco" con un "jinete coronado que tenía un arco". En efecto, después que el Señor ascendió al cielo, y abrió todas las cosas, envió al Espíritu Santo (el "caballo blanco"), y sobre él a los predicadores ("los jinetes") lanzando la palabra divina (con "el arco") como flechas que llegan al corazón humano, para que los hombres pudieran vencer la incredulidad. La "corona en la cabeza" es prometida a los predicadores, por el Espíritu Santo. Los otros 3 caballos significan las guerras, hambrunas y pestilencias anunciadas por nuestro Señor en el evangelio. Los 4 seres vivientes son uno mismo, y dice: "Ven y mira". Ven se dice a quien es invitado a la fe, y ve se dice a quien no vio. Por lo tanto, el "caballo blanco" es el Espíritu Santo enviado al mundo, que va lanzando la palabra de Dios al mundo por medio de los predicadores. Como dice el Señor en el evangelio, "este evangelio será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones", y entonces vendrá el fin.
Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: "Ven y mira". Y salió otro caballo, que era bermejo, y al que lo montaba se le dio una gran espada
2. El "caballo bermejo" y el "jinete con una espada", que lo motaba, simbolizan las guerras que se avecinan, como leemos en el evangelio: "Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos en diferentes lugares". Esto es lo que llevarán a cabo el "caballo bermejo" y su "jinete con espada".
Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: "Ven y mira". Y he aquí un caballo negro, y el que lo montaba tenía una balanza en la mano
3. El "caballo negro" significa el hambre, pues el Señor dice: "Habrá hambrunas en diversos lugares". Pero la palabra se extiende especialmente a los tiempos del Anticristo, cuando habrá una gran hambruna y cuando todos serán perjudicados. La "balanza en la mano" es la balanza examinadora, en la que el jinete demostrará los méritos de cada individuo. Esto es lo que llevarán a cabo el "caballo negro" y su "jinete con una balanza".
No dañéis el vino ni el aceite
4. Es decir, no hagáis daño al hombre espiritual con vuestras aflicciones. Se trata de las palabras dirigidas al "caballo negro", que es el hambre.
Cuando abrió el cuarto sello, oí al cuarto ser viviente, que decía: "Ven y mira". Y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba se llamaba Muerte
5. El "caballo amarillo", y el "jinete que lo montaba", representan la muerte. Estas mismas cosas también había prometido el Señor entre las demás destrucciones venideras. En este caso, tanto el caballo como su jinete tienen nombre propio (la Muerte), porque van llamando a cada uno de los humanos, por su nombre.
El infierno lo seguía
6. ¿Por qué "lo seguía"? Por esto mismo: porque estaba esperando devorar a muchas almas injustas. Esto es lo que hará el "caballo pálido".
Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido asesinados
7. Dice Juan que vio, bajo el altar de Dios (es decir, bajo la tierra), las almas de los que habían sido asesinados. Tanto el cielo como la tierra son llamados "altar de Dios", como dice la ley a la hora de ordenar que, de forma simbólica, se hagan 2 altares: uno de oro (por dentro) y otro de bronce (por fuera). El "altar de oro" sería el símbolo del cielo, por el testimonio que nuestro Señor da de él, cuando dice: "Cuando lleves tu oración al altar, y te acuerdes allí mismo de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar". Ciertamente, las oraciones suben al cielo. Por eso se entiende que el cielo es el "altar de oro", al que los sumos sacerdotes solían entrar una vez al año (como figura de lo que debía hacer Cristo de una vez para siempre). El "altar de bronce" sería el símbolo de la tierra, bajo la cual está el hades (región apartada de los castigos y del fuego) y un lugar de reposo para los santos (donde los justos son vistos y oídos por los malvados, pero no pueden ser llevados a ellos). El que ve todas las cosas quiere que sepamos que estos santos (es decir, las "almas de los asesinados") están pidiendo venganza por la sangre (es decir, por su cuerpo) de los que moran en la tierra. En el último tiempo, la recompensa de los santos será perpetua, y vendrá la condenación de los malvados, pero por ahora hay que esperar. En esta espera, y para consuelo de su cuerpo, a cada santo se les dio una "vestidura blanca" (es decir, el don del Espíritu Santo).
Cuando abrió el sexto sello hubo un gran terremoto. El sol se volvió negro como tela de cilicio. La luna se volvió como sangre. Las estrellas cayeron sobre la tierra
8. En el sexto sello hubo un gran terremoto. Ésta es la última persecución. El sol se vuelve "como tela de cilicio", indicando con ello que el resplandor de la doctrina será oscurecido por los incrédulos. La "luna de sangre representa" a la Iglesia derramando su sangre por Cristo. La "caída de las estrellas" significa a los fieles que están angustiados por causa de Cristo.
Así como la higuera deja caer sus higos inoportunos
9. Cuando "la higuera es sacudida" (o la Iglesia es perseguida), pierde sus "higos inoportunos", o cristianos que se separan de la Iglesia por no ser verdaderos cristianos.
El cielo se retiró, como un pergamino que se enrolla
10. Es decir, para que el cielo no llegue a la tierra, y la Iglesia sea perseguida.
Todos los montes y las islas fueron removidos de sus lugares
11. Los montes y las islas "removidos de sus lugares" dan a entender que, en la última persecución, todos los hombres se verán involucrados en la persecución. Por su parte, los buenos también "serán removidos", pero en este caso procurando evitar la persecución.
VII
Comentario de Apocalipsis 7
Vi también a otro ángel que subía del Oriente y que tenía el sello del Dios vivo
1. Habla aquí Juan del profeta Elías, que será el precursor de los tiempos del Anticristo, para la restauración y el establecimiento de las iglesias durante la gran e intolerable persecución. Leemos que estas cosas están predichas en la apertura del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, pues dice por Malaquías: "He aquí, yo os enviaré a Elías el Tisbita, para que vuelva los corazones de los padres a los hijos", según el tiempo de la vocación, para que vuelva a los judíos a la fe. Con ese fin muestra Elías que el número de los que creerán (de los judíos y de las naciones) es "una gran multitud que ningún hombre podría contar". Además, leemos en el evangelio que las oraciones de la Iglesia son enviadas desde el cielo por un ángel, y que son recibidas contra la ira, y que el reino del Anticristo es expulsado y extinguido por los santos ángeles. Por eso dijo Jesús "orad para que no entréis en tentación", porque "habrá una gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo". De hecho, "si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo" (Mc 13,18-20). Por eso enviará Cristo a estos 7 grandes arcángeles, para herir el reino del Anticristo, como está escrito: "Entonces el Hijo del hombre enviará a sus mensajeros, y juntarán a sus escogidos de los cuatro ángulos del viento, desde un extremo del cielo hasta el otro extremo" (Mc 13,27). En esto, ya el profeta había dicho: "Entonces habrá paz en nuestra tierra, cuando se levanten en ella siete pastores y ocho grupos de hombres; y cercarán a Asur (es decir, al Anticristo) en la trinchera de Nimrod" (es decir, en la nación del diablo)" (Miq 5,5-6). De manera similar, los guardianes de la casa serán conmovidos. En la Parábola de la Cizaña, cuando los obreros vinieron al amo y le dijeron "¿no sembramos buena semilla en tu campo?", y "¿de dónde, pues, sale la cizaña?", Jesús les respondió: "Un enemigo ha hecho esto". Le preguntaron: "Señor, ¿quieres que vayamos y los arranquemos?". Y él dijo: "No, sino dejad crecer juntos lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores que recojan la cizaña, hagan manojos con ella y los quemen en el fuego eterno; y que recojan el trigo en mis graneros" (Mt 13,27-30). El Apocalipsis muestra aquí, por tanto, que estos segadores, pastores, y obreros, son los ángeles. La trompeta es la palabra de Dios. Aunque lo mismo se repite en las redomas, no se dice "como si ocurriera dos veces", sino que lo decretado por el Señor sucede de una vez para siempre. No debemos prestar atención al orden de lo que se dice, porque con frecuencia el Espíritu Santo, cuando ha recorrido ya el fin de los últimos tiempos, vuelve de nuevo a los mismos tiempos, y completa lo que antes no había dicho (a forma de recorrer los tiempos, de un tiempo a otro). Tampoco debemos buscar un sólo significado en el Apocalipsis, sino que debemos seguir el significado de las cosas que se profetizan en cada caso. Por lo tanto, en las trompetas y las ampollas se significa lo siguiente: o la desolación de las plagas enviadas sobre la tierra, o la locura del mismo Anticristo, o la destrucción de los pueblos, o la diversidad de las plagas, o la esperanza en el reino de los santos, o la ruina de los estados, o la gran destrucción de Babilonia (es decir, el estado romano).
Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, vestidos de ropas blancas
2. Lo que implica la "gran multitud de cada tribu" es mostrar el número de los elegidos de entre todos los creyentes, que fueron purificados por el bautismo, en la sangre del Cordero, y "han blanqueado sus ropas" (es decir, han guardado la gracia que habían recibido).
VIII
Comentario de Apocalipsis
8
Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora
1. Con esto se significa el comienzo del descanso eterno. No obstante, se dice que es parcial ("por media hora"), porque, interrumpido el silencio, lo repite en orden. Si el silencio hubiera continuado, aquí habría terminado su narración el Apocalipsis.
Vi a un ángel que volaba por en medio del cielo
2. Por el "ángel que volaba por en medio del cielo" se significa que el Espíritu Santo dio testimonio en dos de los profetas, de que una gran ira de plagas era inminente. Si por algún medio, incluso en los últimos tiempos, alguien quisiera convertirse, todavía podría salvarse.
.......
IX
Comentario de Apocalipsis 9
Oí una voz de los cuatro cuernos del altar de oro que estaba en la presencia de Dios, que decía al sexto ángel que tenía la trompeta: "Desata a los cuatro ángeles"
1. Es decir, los cuatro ángulos de la tierra, que contienen los cuatro vientos.
Los cuales están atados en el gran río Éufrates
2. Por los "ángulos de la tierra", o los "cuatro vientos que cruzan el Éufrates", se entienden 4 naciones. A cada nación se le envía un ángel. A este respecto, dice la ley que "Dios los determinó según el número de los ángeles", hasta que se completara el número de los santos. Por tanto, el número de los elegidos no sobrepasará estos límites impuestos por Dios, pues cuando haya llegado ese número vendrá el final, con el Anticristo.
......
X
Comentario de Apocalipsis 10
Vi a otro ángel poderoso que descendía del cielo, envuelto en una nube. Tenía sobre su cabeza un arco iris, y su rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego. Tenía en la mano un libro abierto, y puso su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra
1. Este "ángel poderoso", que "descendió del cielo envuelto en una nube", es nuestro Señor, como he narrado ya de forma abundante con anterioridad. Además, lo llama ángel (es decir, mensajero) del Padre, a forma de mensajero del gran consejo. Dice también que "clamó a gran voz", para comunicar a los hombres las palabras del Dios omnipotente del cielo, y para dar testimonio de que, una vez concluida la penitencia, no habrá esperanza en lo sucesivo. El sol se dice con respecto a la resurrección, luego dicho rostro será el de Cristo resucitado. El "arco iris" señala el juicio de Dios, luego en la mente de Cristo estará el ejecutar los planes de Dios. El "libro abierto" señala la revelación de las obras futuras, que es el Apocalipsis que Cristo reveló a Juan. Los pies señalan a los apóstoles. Por tanto, el hecho de que tanto las cosas del mar, como las de la tierra, sean pisoteadas por él, significa que los apóstoles llegarán a todos los rincones del mundo, y todas las cosas serán puestas bajo los pies de Cristo.
Siete truenos emitieron sus voces
2. Los "siete truenos" que "emitieron sus voces" significan los 7 dones del Espíritu Santo, que por medio de los profetas anunciaron todas las cosas que habían de venir. Como se ve, cuando Juan estaba a punto de escribir las cosas que los truenos habían pronunciado (es decir, todo lo que había sido oscuro en los anuncios del Antiguo Testamento) se le prohíbe escribirlas, y se le encargó que las dejara selladas. ¿Por qué? Porque Juan es un apóstol, y no era conveniente que la gracia de la etapa posterior se diera en la primera. "El tiempo está cerca", dice Jesús. ¿Por qué? Porque los apóstoles, por poderes, señales, portentos y obras poderosas, han vencido la incredulidad. Después de ellos, ahora se da a las iglesias el consuelo de tener ya interpretadas las Escrituras proféticas. Como dice Pablo, a este respecto: "Cristo puso en la Iglesia, en primer lugar, a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en tercer lugar, a los maestros" (1Cor 12,28), y: "Que los profetas hablen, y los demás juzguen" (1Cor 14,29), y: "Toda mujer que ora con la cabeza descubierta, deshonra su cabeza" (1Cor 11,5). Cuando dice Pablo que de los profetas hablen, y que los demás juzguen, no se refiere a cosas inauditas y desconocidas, sino a las cosas ya anunciadas y conocidas. Por ello, lo que se ha de juzgar es esto: si la interpretación es o no consistente con los testimonios de la expresión profética. Está claro, pues, que para Juan, armado como estaba de virtud superior, no era necesario interpretar lo que veía, aunque el cuerpo de Cristo (que es la Iglesia, adornada con sus miembros) sí lo necesitara (como estoy haciendo yo ahora).
Tomé el libro de la mano del ángel y lo comí, y en mi boca era dulce como la miel
3. "Toma el libro y cómelo" viene a decir lo siguiente: Hazte una representación de lo que has visto, y grábalo en la memoria. Ser "dulce en la boca" es la recompensa de la predicación del que habla, y es muy agradable para los oyentes. No obstante, se vuelve muy amargo, tanto para los que la anuncian como para los que perseveran en sus mandamientos, a causa del sufrimiento que anuncia.
Me dijo: "Es necesario que profetices de nuevo a los pueblos, a las lenguas, a las naciones y a muchos reyes"
4. Esto lo dice porque Juan, cuando vio estas cosas, estaba en la isla de Patmos, condenado a trabajar en las minas por el césar Domiciano. Allí, pues, vio el Apocalipsis, y pensó que con eso moriría. Cuando pasaron los años, y habiendo sido asesinado Domiciano, Juan fue despedido Juan de las minas, y consiguió la libertad. Con ello, tuvo la posibilidad de predicar el Apocalipsis que había recibido de Dios. Esto es lo que significa "es necesario que profetices de nuevo a todas las naciones". ¿Y por qué es necesario? Por lo visto, porque se estaban levantando ya las multitudes del Anticristo, y se disponían a levantar al resto de multitudes. Por eso dice el Revelador al vidente que "caerán a espada de un lado y del otro".
XI
Comentario de Apocalipsis 11
Se me mostró una caña como una vara; y el ángel se puso en pie y dijo: "Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él". Se me mostró una caña como una vara
1. Éste es el Apocalipsis que Juan mostró a las iglesias, y que completó el evangelio que antes había escrito por causa de nuestra salvación. ¿Y por qué había escrito el evangelio? Porque los herejes Valentín, Cerinto, Ebión, y otros de la escuela de Satanás, se estaban dispersando por todo el mundo. Fue entonces cuando los obispos de todas las provincias vecinas acudieron a Juan y le obligaron a redactar su testimonio. En este sentido, la "medida del templo de Dios" es el mandato de confesar al Padre todopoderoso, y que su Hijo Cristo fue engendrado por el Padre antes del comienzo del mundo, y que se hizo hombre en alma y carne (venciendo con ambas el pecado y la muerte), y que al ser recibido con su cuerpo por el Padre celestial, derramó el Espíritu Santo (don y prenda de la inmortalidad), y que fue anunciado por los profetas, y descrito por la ley, y que fue la mano de Dios, y la Palabra del Padre, y y el fundador del mundo y el Señor de todo. Ésta es la medida de la fe, y nadie adora el altar santo sino el que confiesa esta fe.
El patio que está dentro del templo, déjalo fuera
2. El espacio que se llama patio es el altar vacío, dentro de los muros. Como estos patios (o cristianos vacíos) no eran necesarios, el ángel mandó que se expulsasen de la Iglesia.
Se le ha dado para que sea pisoteado por los gentiles
3. Es decir, ha sido dado a los hombres de este mundo, para que sea pisoteado por las naciones. A continuación, repite el ángel la destrucción y matanza del último tiempo, y dice lo siguiente.
Hollarán la ciudad santa durante cuarenta y dos meses, mas yo daré a mis dos testigos que pronostiquen mil doscientos sesenta días vestidos de cilicio.
4. Los "cuarenta y dos meses" equivalen a 3 años y 6 meses, e indica el tiempo de predicación de los testigos. Esto equivale a lo mismo que durará el reino del Anticristo (los "mil doscientos sesenta días", o 3 años y 6 meses).
Si alguien quiere hacerles daño, saldrá fuego de su boca y devorará a sus enemigos
5. El "fuego que sale de la boca" de esos profetas, contra los adversarios, habla del poder del mundo. Todas las aflicciones, por muchas que sean, serán enviadas por sus mensajeros. Muchos piensan que está Eliseo o Moisés con Elías, pero ambos murieron, mientras que nada se sabe de la muerte de Elías. Incluso la misma palabra que se le habló da testimonio de él, diciendo: "Antes de formarte en el vientre te conocí, y antes de que salieras de la matriz te santifiqué, y te di por profeta a las naciones". No obstante, Elías no fue profeta a las naciones, y por eso la palabra veraz de Dios hace necesario, como ha prometido exponer, que él sea profeta a las naciones.
Estos son los dos candeleros que están delante del Señor de la tierra
6. A este fin habla aquí el ángel de estos "dos candeleros" y de estos "dos olivos" (los acompañantes de Elías), y advierte que, si no se ha entendido hasta ahora cuanto se ha leído sobre ellos, se puede entender aquí. En Zacarías, en efecto, está escrito así: "Estos son los dos olivos y los dos candeleros que están en presencia del Señor de la tierra" (Zac 4,14). Según las Escrituras, se puede entender de ellos esto: que están en el paraíso. En otro sentido, o según el Apocalipsis, se puede entender de ellos esto: que hora están en presencia del "señor de la tierra" (es decir, en presencia del Anticristo), y que serán asesinados por el Anticristo.
La bestia que sube del abismo
7. Después de muchas plagas consumadas en el mundo, al final dice Juan que "una bestia subió del abismo". Que "subirá del abismo" está probado por muchos testimonios, pues "he aquí que Asur era un ciprés en el monte Líbano" (Ez 31). Asur, de raíces profundas, era un ciprés (es decir, la bestia) "alto y ramificado" (es decir, un pueblo numeroso) en el monte Líbano (es decir, en el reino de los reinos, o de los romanos). Además, cuando se dice que "era hermoso en sus retoños", se dice que era fuerte en sus ejércitos. De él se dice que "el agua lo alimentará" (es decir, a los muchos miles de hombres que le fueron sometidos) y que "el abismo lo aumentó" (es decir, lo fructificó). Sobre que dicha bestia estaba en el reino de los romanos, y que estaba entre los césares, el apóstol Pablo también da testimonio, pues dice a los tesalonicenses: "Al que al presente lo detiene, deténgalo, hasta que a su vez sea quitado de en medio. Entonces aparecerá el inicuo, cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con señales y prodigios mentirosos". Para que supieran que, el que había de venir, era el príncipe de los romanos, Pablo añadió: "Ya se esfuerza por el secreto del mal" (2Ts 2,10). Es decir, que el mal, que está a punto de hacer, se esfuerza por hacerlo en secreto. No obstante, este príncipe romano no es levantado por su propio poder, ni por el de su padre, sino por mandato de Dios, de lo cual Pablo dice en el mismo pasaje: "Por cuanto no recibieron el amor de Dios, él les enviará un espíritu de error, para que todos los que no se han dejado persuadir por la verdad sean persuadidos de sus mentiras" (2Ts 2,11). En este caso, Pablo emulaba al Isaías que dijo: "Mientras esperaban la luz, les sobrevinieron tinieblas" (Is 59,9). Por eso el Apocalipsis establece que estos profetas son muertos por el mismo, y al cuarto día resucitan, para que no haya nadie igual a Dios.
Sus cadáveres yacerán en las calles de la gran ciudad, que se llama Sodoma y Egipto
8. Como se ve, a Jerusalén la llama Sodoma y Egipto, porque se había convertido en un amontonamiento del pueblo perseguidor. Conviene aquí seguir diligentemente, y con el máximo cuidado, el anuncio profético, y entender lo que el Espíritu Santo anuncia y anticipa, y cómo, cuando ha llegado a los últimos tiempos, repite de nuevo los antiguos tiempos (a forma de moverse por el tiempo, y haciendo que, lo que se hace de una vez por todas, a veces se presente como si ya estuviera hecho). Conviene tener cuidado, por tanto, pues lo que se viene a decir está a veces hecho, y a veces está a punto de hacerse. De no tener este cuidado, se puede caer en una gran confusión. Por eso, insisto, la interpretación del Apocalipsis no debe entenderse en el orden de lectura, sino el orden del discurso.
Se abrió el templo de Dios, que está en el cielo, y se vio en su templo el arca del pacto del Señor
9. El "templo abierto" es una manifestación de nuestro Señor, porque el templo de Dios es el Hijo, como él mismo dice: "Destruiré este templo, y en tres días lo levantaré". Es más, cuando los judíos dijeron "cuarenta y seis años fue edificado este templo", el evangelista dice que "Jesús se refería al templo de su cuerpo". Allí aparecieron la predicación del evangelio, el perdón de los pecados y todos los dones que acompañaban a Jesús.
XII
Comentario de Apocalipsis 12
Se vio una gran señal en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto y sufría tormentos para dar a luz
1. La "mujer vestida del sol", con "la luna bajo sus pies", y una "corona de doce estrellas sobre su cabeza", y con "dolores de parto", es la antigua Iglesia de los padres, profetas, santos y apóstoles, que tuvo los gemidos y tormentos de su anhelo hasta que vio que Cristo, el fruto de su pueblo según la carne que le había sido prometida desde hacía mucho tiempo, había tomado carne de ese mismo pueblo. Además, estar "vestida del sol" insinúa la esperanza de la resurrección y la gloria de la promesa. La luna insinúa la temporalidad caduca de los cuerpos humanos, bajo la ley de la muerte (que nunca puede fallar). Con todo, la esperanza de los que duermen no se extingue del todo, como algunos piensan, sino que tienen en sus tinieblas una luz, porque la luna también tiene su luz. La "corona de doce estrellas" significa el coro de los padres judíos, de los cuales Cristo debía tomar carne.
Apareció otra señal en el cielo: un dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos
2. Cuando se dice que este dragón era "de color rojo" (es decir, de color púrpura), se está diciendo que obtuvo este color como resultado de su trabajo. En efecto, él desde el principio fue un asesino, y oprimió a todo el género humano, y no sólo bajo la ley de la muerte sino también por las diversas formas de destrucción y males fatales. Sus "siete cabezas" eran los 7 reyes de los romanos, de los cuales también es él el Anticristo. Los 10 reyes de los últimos tiempos son los mismos que éstos, más otros 3 reyes nuevos, como explicaré más detalladamente.
Su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojaba sobre la tierra
3. Que la cola del dragón "arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo", puede entenderse de dos maneras. Algunos piensan que puede ser capaz de seducir a la tercera parte de los hombres que creen. Otros piensan que se refiere al número de ángeles que le estaban sujetos, ya que cuando era todavía príncipe de la luz, y antes de ser expulsado de su estado, sedujo a la tercera parte de ellos.
El dragón se paró frente a la mujer que estaba comenzando a dar a luz, para devorar a su hijo cuando ya hubiera dado a luz
4. El dragón rojo que "se paró" y "quiso devorar a su hijo", cuando ella lo hubiera dado a luz, es el diablo (es decir, el ángel traidor), que en ese momento pensó que la muerte sería la misma para todos los hombres, y también para ese varón. No obstante, este varón (Jesucristo) no había nacido de semen, ni debía nada a la muerte, por lo que no pudo ser devorado por el dragón (es decir, no pudo ser retenido en la muerte), y al tercer día resucitó. Es más, ya antes de que padeciera, el diablo se acercó para tentar a Jesús como hombre, hasta que se dio cuenta de lo que era y se apartó de él hasta el momento.
Dio a luz un hijo, para regir a todas las naciones con vara de hierro
5. La "vara de hierro" es la espada de la persecución.
Los hombres se retiraban de sus moradas
6. Es decir, los buenos se alejaron, huyendo de la persecución.
Su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono
7. También leemos en Hechos de los Apóstoles que "fue arrebatado hasta el trono de Dios", así como hablando con los discípulos "fue arrebatado hasta el cielo".
La mujer huyó al desierto, y se le dieron dos grandes alas de águila
8. La ayuda de las "grandes alas de águila" (es decir, el don de los profetas), fue dada a la Iglesia Católica. En los últimos tiempos, 144.000 hombres creerán en la predicación de Elías. Además, aquí se dice que el resto del pueblo se encontraría "con vida" en la venida del Señor. Entonces, como dice el Señor en el evangelio, "los que estén en Judea, que huyan a las montañas" (Lc 21,21). Es decir, que todos los que se reúnan en Judea vayan al lugar que tengan preparado, y que se mantengan allí durante 3 años y 6 meses, lejos de la presencia del diablo.
Las dos grandes alas son los dos profetas
9. Es decir, Elías y el profeta que estará con él (Eliseo).
La serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que la arrastrase con el río
10. Con el agua que la serpiente "arrojó de su boca", Jesús representa al pueblo marino (el Imperio Romano) que, por orden suya, perseguiría a la Iglesia.
La tierra ayudó a la mujer, y abrió su boca, y tragó el río que el dragón había echado de su boca
11. El hecho de que la tierra haya "abierto su boca", y haya "tragado las aguas", indica la venganza que la naturaleza se toma del hombre, por sus excesos. Por tanto, así como Juan indica que esta mujer está dando a luz, también muestra que, cuando ha dado a luz, esa mujer huye, y eso que ambas cosas no sucedieron a la vez. Sabemos que Cristo nació, pero lo que no sabemos es si la mujer huyó de la presencia de la serpiente, o si esto ha sucedido ya o todavía no ha sucedido.
Hubo una batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón y sus ángeles. Éstos no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y el gran dragón, el que fuera la serpiente antigua, fue arrojado a la tierra
12. Este pasaje habla del comienzo del Anticristo. No obstante, antes es necesario que Elías profetice, y deben haber tiempos de paz. Después, cuando se cumplan los 3 años y 6 meses de la predicación de Elías, el Anticristo será despertado del infierno, y con él sus ángeles apóstatas, para una nueva batalla (no ya en el cielo, como la primera, sino en la tierra). El apóstol Pablo dice: "A menos que primero venga la apostasía, y aparezca el hombre de pecado, el hijo de perdición, y el adversario que se exaltó a sí mismo contra todo lo que se llama Dios, es objeto de culto" (2Ts 2,3-4).
XIII
Comentario de Apocalipsis 13
Vi una bestia que subía del mar, como un leopardo. Sus pies eran como los de un oso, y su boca como boca de león. Su número es el nombre de un hombre, y su número es seiscientos setenta y seis
1. La 1ª bestia representa el reino temporal del Anticristo, o pueblo mezclado con gran variedad de naciones. Se trata de una 1ª bestia fuerte y sumamente inmunda, cuyos pies deben entenderse como sus guías. Su boca está armada con un mandato, y su lengua no procederá a otra cosa que al derramamiento de sangre. Como se ha calculado a partir de los caracteres griegos, el número 666 tiene el término τειταν, que los gentiles llaman TITÁN. Esto se calcula en griego así: τ = 300, ε = 5, ι = 10, τ = 300, α = 1, ν = 50, que tomados en conjunto se convierten en 666. Si este número y su nombre se quiere traducir al latín, se entiende por la antífrasis DIC LUX, cuyas letras se cuentan de esta manera: D = 500, I = 1, C = 100, L = 50, V = 5, X = 10. El cómputo de las letras latinas da de manera similar, el número 666, lo mismo que en griego da τειταν. Es decir, que lo que en latín se llama Dic Lux, por su antífrasis nosotros entendemos al Anticristo. En efecto, aunque éste está separado de la luz supernal, y se ve privado ya de luz, sin embargo es capaz de transformarse en un "ángel de luz", atreviéndose a llamarse luz. Además, encontré en un códice griego la explicación del αντεμος, cuyas letras, al contarlas, dan el número 666 (pues α = 1, ν = 50, τ = 300, ε = 5, μ = 40, ο = 70, ς = 200). Además, otro nombre griego que se le dio es el término γενσήρικος, cuyas letras también suman 666 (pues γ t= 3, ε = 5, ν = 50, σ = 200, η = 8, ρ = 100, ι = 10, κ = 20, ο = 60, ς = 200).
Vi otra bestia que subía de la tierra, que tenía dos cuernos como de cordero. Esta segunda bestia hizo descender fuego del cielo, a la vista de los hombres
2. La 2ª bestia representa la falsa profecía del Anticristo, que proferirá señales, portentos y mentiras en presencia de los hombres. Su apariencia era la de hombre, y su lenguaje el de dragón. En efecto, el diablo habla con malicia, y hará estas cosas en presencia de los hombres, de tal manera que hasta los muertos parezcan resucitar (aunque no lo hagan). Sí, todas estas cosas las hará esta 2ª bestia "a la vista de los hombres", porque los magos hacen estas cosas, y mucho más si tienen la ayuda de los ángeles apóstatas, incluso en el tiempo presente. También hará que se coloque una "imagen de oro" del Anticristo en el templo de Jerusalén, y que el ángel apóstata entre, y desde allí pronuncie voces y oráculos. Además, él mismo se las arreglará para que sus siervos reciban "una marca en sus frentes", y sus hijos reciban "su número en las manos derechas", para que nadie los compre ni los venda. Daniel había predicho previamente el desprecio y provocación a Dios de esta 2ª bestia, cuando dice que "colocará dentro de Samaria su templo, y sobre el ilustre y santo monte que está en Jerusalén, una imagen como la que había hecho Nabucodonosor" (Dn 11,45). Pues bien, lo que allí colocó el diablo, aquí lo coloca también su 2ª bestia, y de forma renovada. En concreto, aquello de lo que el Señor, amonestando a sus iglesias acerca de los últimos tiempos y sus peligros, dice: "Cuando veáis el desprecio del que habla Daniel de pie en el lugar santo, el que lee, que entienda" (Mt 24,15; Dn 9,27). Se llama desprecio porque provoca a Dios, y en su templo hace adorar ídolos en lugar de Dios, e introduce en sus iglesias el dogma herético. Esto supondrá un alejamiento de muchos hombres firmes, seducidos por estas señales y portentos falsos.
XIV
Comentario de Apocalipsis 14
Vi un ángel que volaba por en medio del cielo, y que otro ángel que le seguía
1. El ángel que "volaba por en medio del cielo", que Juan dice haber visto, ya lo he tratado anteriormente. Se trata del mismo Elías, que anticipa el reino del Anticristo en su profecía. El otro ángel que "lo seguía" es Eliseo, el profeta asociado a Elías y que en este caso es el que habla con Juan.
Mete tu hoz aguda y recoge las uvas de la vid
2. Las "uvas de la vid" son las naciones que perecerán con la venida del Señor. De hecho, en muchas otras formas muestra la Escritura lo mismo, como si se tratara de una cosecha para la venida del Señor, cuando tenga lugar la consumación del mundo, y el reino de Cristo, y la futura aparición del reino de los bienaventurados.
El ángel metió la hoz, y segó la vid de la tierra, y la echó en el lagar de la ira de Dios, y el lagar de su furor fue hollado fuera de la ciudad
3. Cuando dice Juan que "la vid fue arrojada al lagar de la ira", y "hollada fuera de la ciudad", se está aludiendo a la retribución del pecador, que Dios le dará cuando el ángel "meta la hoz".
Del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos
4. Del lagar "salió sangre" en venganza a la sangre derramada, a forma de decir: Con sangre habéis pecado, y esa sangre os acompañará.
Por mil seiscientos estadios
5. La medida de "mil seiscientos estadios" alude a las 4 partes del mundo, a forma de cuadrado formado por 4 lados, con sus 4 distintas apariencias (pues 40 x 4 = 1600). El ángel Eliseo habla a Juan, por tanto, de la extensión de la persecución.
XV
Comentario de Apocalipsis 15
Vi otra señal grande y maravillosa: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras, con las que se consumó la indignación de Dios
1. La ira de Dios siempre hiere, al pueblo obstinado, con 7 plagas. Es decir, de manera perfecta, como está dicho en el Levítico. Estas plagas tendrán lugar en el último tiempo, cuando la Iglesia haya salido de en medio del mundo.
De pie sobre el mar de vidrio, con arpas
2. Mantenerse "de pie" es mantenerse firmes en la fe, y "sobre el mar de vidrio" alude al bautismo, y "con arpas" alude a la la confesión con la boca, con la que se gloriarán en el reino de Dios los que se hayan mantenido firmes en la fe del bautismo.
......
XVI
Comentario de Apocalipsis 16
......
XVII
Comentario de Apocalipsis 17
Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciendo: "Ven, te mostraré el juicio de la gran ramera que está sentada sobre muchas aguas". Y vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los mártires. Estaba sentada sobre la bestia escarlata, llena de nombres de blasfemia
1. Los decretos del Senado del Anticristo se cumplen siempre y contra todos, sobre todo contra la predicación de la verdadera fe. Ahora, ya desechada la misericordia, es esta misericordia la que da su propio decreto entre las naciones. La expresión "sentarse sobre la bestia escarlata", autora de homicidios, es la imagen del diablo. Aquí también se alude a su cautiverio, sobre el cual ya he disertado lo suficiente. Recuerdo que, en el Apocalipsis, esto es a lo que se llama Babilonia, a causa de la confusión. Por su parte, Isaías y Ezequiel la llamaron Sodoma. En fin, si comparamos lo que se dice aquí contra Sodoma, y lo que dice Isaías contra Babilonia, encontraremos que todo es lo mismo.
Las siete cabezas son las siete colinas sobre las que se sienta la mujer
3. Es decir, la ciudad de Roma.
Hay siete reyes. Cinco han caído, uno está ahora y el otro no ha venido todavía, pero cuando venga lo hará por poco tiempo
4. Hay que entender aquí el tiempo en que se publicó el Apocalipsis, pues entonces reinaba Domiciano. Antes de él, habían reinado Tito, Vespasiano, Otón, Vitelio y Galba. Pues bien, éstos son los 5 reyes que han caído. Queda uno, bajo cuyo reinado se escribió el Apocalipsis. Es decir, Domiciano. El otro que no ha venido todavía será Nerva, y cuando venga lo hará "por poco tiempo", pues no completará el período de 2 años.
La bestia que has visto es de los siete
5. La expresión "es de" quiere decir "procede de". Los "siete reyes" citados fueron precedidos por Nerón, luego proceden de Nerón, el iniciador de esta cadena de persecución eclesial.
Él es el octavo
6. Aquí se nos dice que, cuando esta bestia venga, habrá de ser considerada en el octavo lugar, ya que en ella está la consumación de la persecución. El octavo en reinar, tras Nerva, fue Trajano, el más implacable de los perseguidores contra la Iglesia.
Caerá en la perdición
7. Se nos dice que 10 reyes "recibirán el poder real", cuando él "se mueva desde el este". Es decir, cuando sea enviado desde la ciudad de Roma, con sus ejércitos. Daniel expone aquí su profecía de los 10 cuernos y las 10 diademas. Que éstos sean "erradicados de los anteriores" quiere decir que 3 reyes de estos serán asesinados por el Anticristo, y que los otros 7 reyes le darán honor, sabiduría y poder.
Éstos odiarán a la ramera
8. Es decir, odiarán a Roma, y quemarán sus carnes con fuego. Sobre que "una de las cabezas fue asesinada", y que "el golpe de su muerte fue dirigido", esto habla de Nerón, cuando la caballería enviada por el Senado Romano lo persiguió, y él mismo se cortó el cuello. A este respecto, dice Daniel que "será sumamente impuro, y no conocerá al Dios de sus padres, ni podrá seducir al pueblo de la circuncisión" (Dn 11,37).
XVIII
Comentario de Apocalipsis 18
.......
XIX
Comentario de Apocalipsis 19
Vi el cielo abierto, y en él un caballo blanco, y al que lo montaba, que se llamaba Fiel y Verdadero
1. Este pasaje representa a nuestro Señor Jesucristo (el Fiel y el Verdadero) viniendo en su "caballo blanco" (es decir, el Espíritu Santo) a su reino, con el ejército celestial. Viene desde el "mar del norte" (que es el mar Arábigo) hasta el "mar de Fenicia" (que es el mar Mediterráneo), y hasta los "confines de la tierra", donde sus ángeles reunirán a todas las almas de las naciones para el juicio final.
.......
XX
Comentario de Apocalipsis 20
Vi a un ángel descender del cielo, con la llave del abismo, y una cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás. Lo ató por mil años, lo arrojó al abismo, lo encerró y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años. Después de esto, debe ser desatado por un poco de tiempo
1. Los años en los que Satanás "está atado" son los que van desde la primera venida de Cristo hasta su segunda venida. Se trata de un periodo de "mil años", forma de hablar en la que una parte se significa por el todo, tal como se ve en ese pasaje en que la palabra que Dios ordenó se dictó para "mil generaciones", aunque no fuesen 1.000 las generaciones exactas. Cuando dice que "lo arrojó al abismo", lo dice porque el diablo, excluido de los corazones de los creyentes, se arrojó y se apoderó de los malvados, en cuyos corazones, cegados día a día, está encerrado como en un profundo abismo. Cristo lo encerró "para que no engañase a las naciones hasta que se cumplieran los mil años". "Le cerró la puerta" quiere decir que le prohibió que sedujera a los que pertenecen a Cristo. Además, "le puso un sello" porque está oculto quiénes pertenecen al lado del diablo y quiénes al de Cristo. No sabemos si los que parecen estar en pie caerán, y los que están abajo podrán levantarse. Además, cuando se dice que "está atado para no seducir a las naciones", las naciones significan la Iglesia, ya que de ellas está formada la Iglesia. Después de esto, el diablo debe ser "desatado por un pequeño tiempo" (el "sexto día", o sexta edad del mundo). Este "pequeño tiempo" durará 3 años y 6 meses, en los cuales el diablo, con todo su poder, "será desatado" y se vengará bajo el Anticristo. En este tiempo seducirá a las naciones de todo el mundo, y provocará la guerra contra la Iglesia, y el número de sus enemigos será "como la arena del mar".
Vi los tronos y a los que se sentaron sobre ellos, a los cuales se les dio la facultad de juzgar. Y vi las almas de los que habían sido muertos por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron su escritura en la frente ni en la mano. Éstos reinaron con Cristo mil años, y los demás no volvieron a vivir hasta que se cumplieran los mil años
2. Esta es la primera resurrección, porque hay que saber que hay 2 resurrecciones. La primera resurrección es la que sucede ahora, la de las almas que son resucitadas por la fe, y no permite a los hombres pasar a la segunda muerte. De esta resurrección dice el apóstol: "Si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba".
Bienaventurados los que tienen parte en esta resurrección, porque sobre ellos no tendrá poder la segunda muerte, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años
3. No creo yo que este "reinado de mil años" sea eterno, porque si así se piensa también habría que pensar que, los que en ellos reinan (los santos), dejarán de reinar cuando se cumplan los 1.000 años. Lo explicaré según mi capacidad me permite explicar. El número 10 significa el Decálogo, y el 100 x 1 representa la corona de la virginidad. ¿Por qué? Porque el que haya guardado completamente el compromiso de la virginidad, y haya cumplido fielmente los preceptos del Decálogo, y haya destruido la naturaleza inexperta y los pensamientos impuros dentro del retiro del corazón (para que no lo dominen), ése es el verdadero "sacerdote de Cristo", que reina con Cristo y a cuyo derredor el diablo está atado. En cambio, el que está enredado en los vicios y dogmas de los herejes, está liberando al diablo. También se dice que, cuando se cumplan esos 1.000 años, el diablo será liberado. ¿Y por qué? Por esto mismo, creo yo: porque ya se habrá completado el número de los santos perfectos, en quienes está la gloria de la virginidad en cuerpo y mente. Por el advenimiento cercano del reino del Odioso, muchos, seducidos por ese amor a las cosas terrenas, serán derribados, y junto con él entrarán en el lago de fuego.
Subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos, y la ciudad amada. Entonces descendió fuego de Dios del cielo, y los devoró. Y el diablo que los sedujo fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde tanto la bestia como el falso profeta serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos
4. Este pasaje alude al juicio final. Después de "un poco de tiempo", la tierra fue santificada, cuando en ella reposaron los cuerpos de las vírgenes, que se protegieron de la maldad con igual inviolabilidad mental, tanto en la lengua como en pensamiento. Ellas entrarán con el Rey inmortal en un reino eterno, y morarán en regocijo por siempre, con el Cordero.
XXI
Comentario de Apocalipsis 21
La ciudad está situada en un cuadrado
1. La "ciudad cuadrada" muestra la multitud unida de los santos, en quienes la fe no podía vacilar de ninguna manera. Es lo mismo que se le ordenó a Noé, cuando Dios le pidió hacer el arca de "vigas cuadradas", para que resistiera la fuerza del diluvio. Dicha ciudad resplandece con "oro y piedras preciosas", y "tiene una calle sagrada, y un río por en medio de ella, y el árbol de la vida a cada lado", y produce "doce clases de frutos a lo largo de los doce meses". Sus puertas eran "de perlas simples", y había "tres puertas en cada uno de los cuatro lados, que no podían cerrarse". Las "piedras preciosas" representa a los santos que no vacilan en la persecución, ni se dejan mover por la tempestad de los perseguidores, ni disuelven la verdadera fe por la fuerza de la lluvia. Estos santos están "asociados con oro puro" (del mismo que está adornada la ciudad). Las calles de dicha ciudad representan sus corazones purificados de toda inmundicia, "transparentes con luz resplandeciente" para que el Señor pueda caminar con justicia por ellos. El "río de la vida" indica que la gracia de la doctrina espiritual fluyó a través de las mentes de los fieles, y que múltiples formas florecientes de olores germinaron en ellas. El "árbol de la vida en ambas orillas" representa el advenimiento de Cristo según la carne, que sació a los pueblos agotados por el hambre, que dio vida por el leño de la cruz, que anunció la palabra de Dios. Cuando se dice que "el sol no es necesario en la ciudad", se está mostrando que el Creador, como luz inmaculada, brilla en medio de dicha ciudad, con un brillo que ninguna mente ha podido nunca concebir, ni lengua expresar.
.......
XXII
Comentario de Apocalipsis 22
Hay tres puertas colocadas en cada uno de los cuatro lados, llenas de perlas individuales
1. Creo que aquí se alude a las 4 virtudes (la prudencia, la fortaleza, la justicia y la templanza), que están asociadas entre sí y, al estar involucradas juntas, forman el número 12. Las "doce puertas" creo que son el número de los apóstoles, quienes, brillando en las 4 virtudes como piedras preciosas, y manifestando la luz de su doctrina entre los santos, hacen que se entre en la ciudad celestial y que, por el trato con ellos, se alegre el coro de los ángeles. Que "las puertas no se pueden cerrar" muestra que la doctrina de los apóstoles no se puede separar de la rectitud, por ninguna tempestad de contradicción. Aunque las inundaciones de las naciones, o las vanas supersticiones de los herejes, se rebelen contra la verdadera fe, serán vencidas y se disolverán como la espuma, porque Cristo es la roca por la cual y sobre la cual se funda la Iglesia. En definitiva, no se ve en la ciudad de Dios ningún rastro de hombres enloquecidos, y no se habla ya en ella de reinos terrenales de 1.000 años, como piensa el hereje Cerinto. El reino de Cristo es eterno entre los santos, y no sólo durará 1.000 años sino toda la eternidad, aunque la gloria de los santos se manifieste después de la resurrección.
......
.
|
. |
.