EUSEBIO DE CESAREA
Chronicon

LIBRO I

I
Caldea, según Beroso
de Babilonia

Nos dice Beroso, en su Historia de Babilonia, que vivió en la época de Alejandro, hijo de Filipo, y que transcribió los escritos de muchos autores, que habían sido cuidadosamente preservados en Babilonia, y que contenían los registros de más de 150.000 años. Estos escritos contienen la historia del cielo y del mar, de la creación y de los reyes y sus hazañas.

En primer lugar, dice Beroso que la tierra de Babilonia se encuentra entre los ríos Tigris y Éufrates. En la tierra crecen trigo silvestre, cebada, lentejas y sésamo; y los pantanos producen raíces, llamadas gonges, que son tan nutritivas como la cebada. Hay dátiles, manzanas y otras frutas y peces, así como pájaros en los bosques y pantanos. Las partes que se encuentran hacia Arabia son secas y estériles, pero las partes del lado opuesto de Arabia son montañosas y fértiles. Un gran número de extranjeros habitan en Caldea; viven en Babilonia de manera desordenada, como animales salvajes.

En el año 1, una horrible bestia apareció del mar Rojo en la región cercana a Babilonia. Su nombre era Oannes, según Apolodoro. Tenía todo el cuerpo de un pez, pero debajo de su cabeza crecía otra cabeza, debajo de la cabeza del pez; de la misma manera, de la cola del pez crecían los pies de un hombre. Tenía voz de hombre, y su semejanza se ha conservado hasta nuestros días. Dice que esta bestia pasaba el día con los hombres, sin tomar alimento, pero instruyéndolos sobre la escritura, la ciencia y toda clase de artesanías. Les enseñó a fundar ciudades y establecer templos, a introducir leyes y sobre geometría. Les mostró cómo sembrar semillas y recolectar frutos; y en general les dio a los hombres todas las habilidades que necesitaban para una vida civilizada. Desde entonces, no se ha descubierto nada más.

Cuando se puso el sol, este animal llamado Oannes volvió al mar y pasó la noche en el agua, porque era anfibio. Después aparecieron otros animales similares, que dice que mencionará en la lista de reyes. Pero dice que Oannes escribió sobre la creación y sobre el gobierno de los estados, y transmitió este mensaje a la humanidad.

Hubo una época en que todo era oscuridad y agua. En aquellos tiempos nacieron bestias monstruosas, con apariencias extrañas. Había hombres con 2 alas, y algunos con 4 alas y 2 caras. Tenían un cuerpo, pero dos cabezas, de hombre y de mujer, y dos juegos de genitales, masculino y femenino. Otros hombres tenían piernas y cuernos de cabra, o pezuñas de caballo, o trasero de caballo y delantero de hombre, como los centauros. Nacieron otras bestias, como toros con cabezas humanas; perros con cuatro cuerpos y colas de pez sobresaliendo de su trasero; caballos con cabezas de perro; humanos y otros animales con cabeza y cuerpo de caballo, pero cola de pez; y otras bestias con forma de toda clase de animales salvajes. Además de estas bestias, había peces y reptiles y serpientes y muchas otras criaturas extrañas, cada una de las cuales tenía una apariencia diferente. Se instalaron representaciones de ellas en el templo de Belo. Una mujer llamada Omorca gobernaba sobre todas estas criaturas; ella se llama thalath en el idioma caldeo, que se traduce al griego como thalasa (lit. el mar).

Cuando todo estaba unido de esta manera, llegó Belo y partió a la mujer en dos. De la mitad de ella hizo los cielos y de la otra mitad la tierra; y destruyó a todas las criaturas que había sobre ella. Dice que esta historia es una alegoría sobre la naturaleza; pues cuando todo estaba húmedo y en él nacían criaturas, este dios se cortó la cabeza. Los demás dioses tomaron la sangre que fluía de él y, mezclándola con la tierra, crearon a los hombres. Por lo tanto, los hombres son inteligentes y tienen una parte de la razón divina.

Belo, que en griego se traduce como Zeus, cortó las tinieblas por la mitad. Separó la tierra y el cielo y ordenó el universo. Pero como las criaturas no podían soportar el poder de la luz, fueron destruidas. Cuando Belo vio que la tierra estaba vacía y fértil, ordenó a uno de los dioses que se cortara la cabeza y, mezclando la sangre que fluía de él con tierra, creara hombres y bestias salvajes que pudieran soportar el aire. Belo creó las estrellas, el sol, la luna y los cinco planetas.

Esto es lo que dice Beroso en su libro I. En el libro II enumera a los reyes uno tras otro, y dice que el tiempo de los 10 reyes, que he mencionado antes, duró más de 400.000 años. Quien crea que estos escritores dicen la verdad sobre un número tan grande de años, debería creer todas las demás historias inverosímiles que cuentan. Un período de tiempo tan largo no es digno de creer, aunque se explique de otra manera. Aunque alguien piense que ese número de años es posible, no debería aceptar la afirmación sobre las fechas sin algunas preguntas adicionales. Si el número de gobernantes fuera suficiente para explicar todos esos miles de años, que se producen por su cronología, o si los escritores relataron los eventos y acciones que se esperarían que ocurrieran durante un período de tiempo tan largo, entonces tal vez se podría estar de acuerdo en que existe cierta probabilidad de que su relato sea cierto. Pero como afirman que tantos miríadas de años fueron ocupados por el gobierno de sólo 10 hombres, ¿quién puede dudar de que estas historias no son más que delirios y mitos?

Tal vez los llamados sars no se medían originalmente en años, sino en algún período muy pequeño de tiempo. Por ejemplo, los antiguos egipcios hablaban de años lunares (es decir, un mes de años, que contienen 30 días). Otras personas consideran que las estaciones son períodos de 3 meses, y cuentan cada período cambiante de 3 meses como 1 solo año, y cuentan los años de esa manera. De manera similar, es probable que el llamado sar de los caldeos indicara algún período de tiempo de ese tipo.

Así que cuentan sólo 10 generaciones desde Aloro, que fue el 1º en ser llamado rey de los caldeos, hasta Jisutro, en cuyo reinado ocurrió el gran diluvio. En las escrituras hebreas también, Moisés declara que hubo 10 generaciones antes del diluvio. En efecto, los hebreos mencionan ese número de generaciones, una por una, desde el 1º hombre en su relato hasta el diluvio. Pero la historia hebrea asigna alrededor de 2.000 años a estas 10 generaciones. La historia asiria enumera el mismo número de generaciones que el libro de Moisés, pero produce un total de años muy diferente. En concreto, dice que las 10 generaciones duraron 120 sars, lo que equivale a 430.000 años.

El lector que desee conocer la verdad puede comprender fácilmente, por lo que ya hemos dicho, que Jisutro es el mismo que los hebreos llaman Noé, en cuya época se produjo el gran diluvio.

II
Caldea, según Polihistor de Caria

Polihistor se limita a enumerar los nombres de los reyes, y dice muy poco sobre sus logros. O tal vez piensa que no vale la pena mencionarlos, cuando ya ha indicado el número de reyes. Comienza escribiendo de la siguiente manera: "Apolodoro dice que el primer rey fue Aloro, que era un caldeo de Babilonia, y reinó durante 10 sars". Divide 1 sar en 3.600 años, y añade otras dos medidas de tiempo: un ner y un sos. Dice que 1 ner son 600 años, y 1 sos son 60 años. Cuenta los años de esta manera, siguiendo una antigua forma de cálculo.

Después de decir esto, procede a enumerar Polihistor loa 10 reyes de los asirios, uno tras otro en orden cronológico (desde Aloro, el primer rey, hasta Jisutro, en cuyo reinado ocurrió el primer gran diluvio, el diluvio que menciona Moisés). Dice Polihistor, así mismo, que la duración total de los reinados de los 10 reyes fue de 120 sars, lo que equivale a 432.000 años. En concreto, escribe sobre cada rey individualmente de la siguiente manera:

"Cuando Aloro murió, su hijo Alaparo se convirtió en rey durante 3 sars. Después de Aláparo, Amelón, un caldeo de la ciudad de Pautibiblon, se convirtió en rey durante 13 sars. Después de Amelón, Ammenón, un caldeo de Parmibiblon, se convirtió en rey durante 12 sars, y en su reinado el monstruo Annedoto, cuya forma era una mezcla entre un hombre y un pez, apareció del Mar Rojo. Megalaro, de la ciudad de Pautibiblon, reinó durante 18 sars. El pastor Daono, de la ciudad de Pautibiblon, reinó durante 10 sars, y en su reinado aparecieron cuatro monstruos del Mar Rojo, quienes (como Anedoto) eran una mezcla entre un hombre y un pez. Euedoracho, de la ciudad de Pautibiblon, reinó durante 18 sars, y en su reinado otro monstruo apareció del Mar Rojo, que también era una mezcla entre un hombre y un pez, y su nombre era Odacon. Todos estos monstruos explicaron en detalle lo que Oannes había expuesto brevemente. Amempsino, caldeo de Larancha, reinó durante 10 sars. Otiartes, caldeo de Larancha, reinó durante 8 sars. Cuando Otiartes murió, su hijo Jisutro se convirtió en rey, durante 18 sars. En su reinado, ocurrió el gran diluvio".

Los reinados de todos estos reyes, sumados, suman 120 sars. Se calculan de esta manera: Aloro, por 10 sars; Alaparo, por 3 sars; Amelon, por 13 sars; Ammenon, por 12 sars; Megalaro, por 18 sars; Daono, por 10 sars; Euedoracho, por 18 sars; Amempsino, por 10 sars; Otiartes, por 8 sars y Jisutro, por 18 sars. En total, 10 reyes y 120 sars. Y dicen que 120 sars equivalen a 432.000 años, porque un sar equivale a 3.600 años.

Así lo dice Alejandro Polihistor en su libro Historia Caldea. Pero si alguien cree que lo que se contiene en ese libro es una historia verdadera y que esos reyes realmente gobernaron durante tantos miríadas de años, entonces también debería creer en todas las demás cosas similares que se encuentran en ese libro, que son igualmente increíbles. Más adelante contaré todo lo que escribió Beroso en el  libro I de su Historia, pero primero agregaré otra cita del mismo libro de Polihistor, como sigue.

III
El diluvio universal, según Polihistor de Caria

Cuando Otiartes murió, su hijo Jisutro se convirtió en rey, durante 18 sars. En su reinado, se produjo el gran diluvio. Así nos cuenta la historia Polihistor:

"Cronos (a quien llaman el padre de Zeus, mientras que otros lo llaman Chrono (lit. tiempo) se acercó a él en sueños y le dijo que el día 15 del mes de Daesio la raza humana sería destruida por un diluvio. Cronos le ordenó enterrar los principios, los medios y los fines de todos los escritos en Heliópolis, la ciudad de los sipparenos; construir un barco y embarcarse en él con sus amigos íntimos; cargar el barco con comida y bebida, y poner a bordo todo tipo de aves y criaturas de cuatro patas; y luego, cuando todos los preparativos estuvieran completos, zarpar. Cuando preguntó a dónde debía navegar, Cronos respondió: "A los dioses, para orar para que les sucedan cosas buenas a los hombres". Jisutro hizo lo que le habían dicho. Construyó un barco de 15 estadios de largo y 2 de ancho. Después de completar todo como se le ordenó, envió a su esposa, sus hijos y sus amigos íntimos a bordo".

Cuando llegó la inundación y poco después se detuvo, sigue diciendo Polihistor:

"Jisutro envió a algunos pájaros, pero no pudieron encontrar comida ni lugar donde descansar, por lo que regresaron a la barca. Unos días después, Jisutro envió de nuevo a los pájaros, y esta vez regresaron a la barca con barro en los pies. La tercera vez que envió a los pájaros, ya no volvieron a la barca. Jisutro se dio cuenta de que había aparecido algo de tierra. Quitó parte de los costados de la barca y vio que se había posado en una montaña. Desembarcó con su esposa, su hija y el timonel, y besó el suelo. Después de haber levantado un altar y de haber ofrecido sacrificios a los dioses, desapareció de la vista, junto con los otros que habían abandonado la barca con él. Cuando Jisutro y sus compañeros no regresaron, el resto de los que estaban en la barca desembarcaron y lo buscaron, gritando su nombre. No podían ver a Jisutro por ninguna parte, pero una voz salió del cielo diciéndoles que debían honrar a los dioses, y que Jisutro se había ido a vivir con los dioses, debido al honor que les mostraba; su esposa, su hija y el timonel habían recibido la misma recompensa. La voz les dijo que regresaran a Babilonia; estaban destinados a desenterrar los escritos que habían estado escondidos en la ciudad de los sipparenos, y distribuirlos entre los hombres. Se les dijo que ahora estaban en la tierra de Armenia. Cuando oyeron todo esto, ofrecieron sacrificios a los dioses y se dirigieron a pie a Babilonia".

Una pequeña parte de la barca, que quedó en Armenia, todavía se puede encontrar en las montañas de Cordiaei en Armenia. Algunas personas raspan el asfalto que cubre la barca y lo utilizan para protegerse de las enfermedades, como un amuleto. Cuando regresaron a Babilonia, desenterraron los escritos en la ciudad de sipparenos. Fundaron muchas ciudades y refundaron Babilonia, construyendo muchos templos. Más adelante, Polihistor da cuenta de la construcción de la torre, que concuerda con los libros de Moisés.

IV
El diluvio universal, según Abideno de Jonia

Después de él, hubo otros reyes, sobre los cuales nos dice Abideno lo siguiente:

"Entre estos reyes estaba Sisutro, a quien Cronos predijo que habría un gran torrente de lluvia el día quince del mes de Daesio. Cronos le ordenó que ocultara todos los libros que se guardaban en Heliópolis, la ciudad de los sipparenos. Sisutro hizo lo que le ordenaron y luego navegó hacia Armenia. Inmediatamente comenzó a suceder lo que el dios había predicho. Al tercer día, cuando la lluvia amainó, Sisutro envió algunos pájaros para ver si podían ver alguna tierra que emergiera del mar. Pero no encontraron nada más que un mar ancho y abierto, y, al no tener dónde descansar, volaron de regreso a Sisutro. Lo mismo sucedió con otros pájaros. Pero tuvo éxito con el tercer grupo de pájaros, que regresaron con barro salpicado en las plantas de sus pies, y luego los dioses lo alejaron de la vista de los hombres. Los habitantes de Armenia hacían amuletos de madera con su barco, como protección contra los venenos".

Creo que a todo el mundo le resultará evidente que lo que dice Abideno sobre el diluvio es similar a lo que cuentan los hebreos y que utiliza la misma forma de hablar. No es de extrañar que estos historiadores, ya sean griegos o caldeos, den a Noé un nombre diferente y lo llamen Sisutro. Tampoco es de extrañar que, como es su costumbre, se refieran a dioses en lugar de a Dios y hablen de aves en general sin mencionar a una paloma. Esto es lo que dice Abideno sobre el diluvio en su Historia de los Caldeos.

V
La torre de Babel, según Abideno de Jonia

También escribe Abideno sobre la construcción de la torre de Babel, de un modo similar al relato de Moisés, y de la siguiente manera:

"Dicen que los primeros hombres de aquella época estaban orgullosos de su fuerza y altura y, en su arrogancia, pensaban que eran mejores que los dioses. Construyeron una enorme torre en el lugar donde ahora está Babilonia, y ya estaba cerca del cielo. Pero los vientos acudieron en ayuda de los dioses y derribaron la estructura que los rodeaba. Los restos de la torre recibieron el nombre de Babilonia. Hasta entonces habían compartido un idioma común, pero luego recibieron una gran variedad de lenguas diferentes de los dioses. Después surgió una guerra entre Cronos y Titán".

VI
Tras la torre de Babel, según Polihistor de Caria

En uno de sus oráculo, la sibila dice: "Cuando todos los hombres hablaban la misma lengua, construyeron una torre muy alta para poder subir al cielo. Pero Dios hizo que soplara un viento y derribó la torre. Luego les dio a cada uno su propia lengua, y así la ciudad se llamó Babilonia. Después del diluvio llegaron Titán y Prometeo, en cuyo tiempo Titán hizo la guerra a Cronos".

Esto es lo que dice Polihistor sobre la construcción de la torre de Babel, tras lo cual continúa con los siguientes detalles: "Después del diluvio, Euequio gobernó la tierra de los caldeos, durante 4 ners. Luego su hijo Chomasbelo se convirtió en rey, por 4 ners y 5 soses".

Desde Jisutro y el diluvio hasta la toma de Babilonia por los medos, Polihistor enumera 86 reyes en total, y nombra a cada uno de ellos, copiando sus nombres del libro de Beroso. Estos reyes reinaron en total durante 33.091 años. Pero cuando la ciudad se había establecido tan firmemente, los medos inesperadamente dirigieron sus fuerzas contra Babilonia y la capturaron. Luego establecieron a sus propios reyes como gobernantes allí.

Nombra también Polihistor los 8 reyes de los medos, que reinaron durante 224 años. A continuación, vinieron otros 11 reyes medos, durante 28 años. A continuación, vinieron los 49 reyes de los caldeos, durante 458 años. A continuación, vinieron los 9 reyes de los árabes, durante 245 años. Después de ese tiempo, dice Polihistor, Semiramis fue gobernante de los asirios. Luego enumera individualmente los nombres de los 45 reyes asirios, y les asigna 526 años. Después de ellos, Phulo fue nombrado rey de los caldeos, y fue a él a quien las escrituras hebreas (2Re 15,19) llamaron Pul, y dicen de él que invadió la tierra de los hebreos. Después de él, Polihistor dice que Senaquerib se convirtió en rey.

Las escrituras hebreas dicen que Senaquerib era rey en la época del rey Ezequías y del profeta Isaías. Para ser exactos, la Sagrada Escritura dice: "Aconteció en el año catorce del rey Ezequías que Senaquerib, rey de los asirios, marchó contra las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó" (2Re 18,13). Y después de contar toda la historia, continúa: "Y su hijo Esarhadón reinó en su lugar" (2Re 19,37). Más adelante, de nuevo, añade: "Aconteció en aquel tiempo que Ezequías enfermó" (2Re 20,1), y "en aquel tiempo Merodac Baladán envió embajadores con cartas y regalos a Ezequías" (2Re 20,12). Eso es lo que dicen las escrituras hebreas.

VII
Los reyes caldeos, según Abideno de Jonia

El 1º rey de la región, según dice Abideno, fue Aloro, que fue quien difundió un rumor acerca de sí mismo, diciendo que había sido elegido por Dios para ser el pastor del pueblo, y reinó sobre ellos durante 10 sars (un sar son 3.600 años; un ner son 600 años; y un sos son 60 años).

A continuación, vinieron los reyes caldeos: Alaparo; Amillaro, de la ciudad de Pautibiblo, y en cuyo reinado un segundo Anedoto, una especie de semidiós, similar en apariencia a Oannes, surgió del mar; Amenón; Magalano; el pastor Daos, en cuyo reinado criaturas biformes salieron del mar a la tierra, y sus nombres eran Euedoco, Eneugamo, Eneubulo y Anemento; Euedorescho, en cuyo reinado Anodapo salió del mar. Después de él, hubo otros gobernantes, y finalmente Sisutro.

Después de estar de acuerdo con Polihistor en tales cuestiones, Abideno escribe sobre el diluvio de la misma manera.

VIII
Senaquerib, según Abideno de Jonia

En esa época, Senaquerib se convirtió en el 25º rey de Asiria. Conquistó Babilonia y la puso bajo su control. Derrotó a una flota de barcos griegos en una batalla naval frente a la costa de Cilicia. Estableció un templo de los atenienses y erigió columnas de bronce en las que inscribió por escrito sus poderosos logros. Construyó Tarso con un diseño similar al de Babilonia, de modo que el río Cidno fluye por el centro de Tarso, tal como el Éufrates fluye por el centro de Babilonia.

Después de él, Nérgilo se convirtió en rey, pero fue asesinado por su hijo Adramelo. Luego, Adramelo fue asesinado por Axerdis, su medio hermano (del mismo padre, pero de diferente madre). Axerdis reunió un ejército y lo envió contra la ciudad de Bizancio. Fue el primer rey que pidió ayuda a los mercenarios, y uno de ellos fue Pitágoras, quien se convirtió en un estudioso de la sabiduría caldea. Axerdis conquistó Egipto y partes de la baja Siria. Luego Sardanápalo fue rey.

Entonces Saraco se convirtió en rey de los asirios, y cuando fue informado de que un ejército como un enjambre de langostas había invadido por mar, envió inmediatamente a su general Nabopolasar a Babilonia. Pero este general comenzó a planear una rebelión y desposó a su hijo Nabucodonosor con Amitis, la hija de Astiages, el rey de los medos. Y luego se puso inmediatamente en camino para atacar la ciudad de Nínive. Cuando el rey Saraco se enteró del ataque, quemó el palacio con él dentro. Nabucodonosor asumió el poder como rey y construyó una fuerte muralla alrededor de Babilonia.

IX
Nabucodonosor, según Abideno de Jonia

Cuando Nabucodonosor llegó al poder, fortificó Babilonia con un circuito triple de murallas en unos 15 días. Hizo un canal para el río Narmalacis, un brazo del Éufrates, y el Acracano. Cavó un embalse sobre la ciudad de Sippareni, que tenía 40 parasangas de circunferencia y 20 brazas de profundidad; y construyó puertas, que podían abrirse para irrigar toda la llanura. A estas puertas las llaman ochetognomones. Protegió la costa contra las inundaciones del Mar Rojo, y construyó la ciudad de Teredon para protegerse contra las incursiones de los árabes. Adornó el palacio con nuevos tipos de plantas y lo llamó Jardines Colgantes. A continuación, describe detalladamente Abideno este Jardín Colgante, y dice que los griegos lo consideran una de las llamadas 7 maravillas del mundo. En otro lugar, el mismo autor escribe lo siguiente:

"Se dice que en el principio todo era agua, lo que se llamaba mar. Pero Belo lo restringió y asignó una región a cada persona. Rodeó a Babilonia con una muralla y, en el momento señalado, desapareció de la vista. Más tarde, Nabucodonosor dio a Babilonia nuevas murallas, con puertas de bronce, que duraron hasta la época de los macedonios".

Las palabras de Daniel concuerdan con todo lo que dice Abideno. En su libro relata cómo Nabucodonosor, envanecido y orgulloso, declaró: "¿No es ésta la gran Babilonia que edifiqué para residencia real con mi gran poder y para gloria de mi majestad?" (Dn 4,30). El profeta Daniel nos muestra claramente que Nabucodonosor consideraba su poder como una prueba de su buena fortuna. Y Abideno declara que era "más poderoso que Heracles", cuando escribe lo siguiente: "Megástenes dice que Nabucodonosor, que era más poderoso que Heracles, envió sus ejércitos hasta Libia e Iberia. Conquistó estos países y estableció a algunos de sus habitantes en la orilla derecha del mar Euxino. Pero los caldeos dicen que después, cuando subió al palacio, fue poseído por algún dios y pronunció estas palabras: Oh babilonios, yo Nabucodonosor os predigo que un gran desastre caerá sobre vosotros". Después de añadir algunos detalles más sobre esto, Abideno continúa diciendo:

"Cuando él hubo pronunciado esta predicción, inmediatamente desapareció de la vista, y su hijo Amilmarudoco se convirtió en rey en su lugar. Pero Amilmarudoco fue asesinado por su pariente Niglisares, dejando un hijo llamado Labasoarasco. Cuando él también murió de muerte violenta, proclamaron a Nabanidocho como rey, aunque no tenía derecho a asumir el poder real. Cuando Ciro capturó Babilonia, nombró a Nabanidocho gobernador de Carmania; pero el rey Dareio le quitó parte del territorio".

Todo esto está de acuerdo con lo que dicen las escrituras hebreas. El libro de Daniel cuenta cómo y de qué manera se sintió afligido Nabucodonosor en su mente. Los historiadores griegos y los caldeos aprovechan su sufrimiento al llamar a la locura un dios que entró en él, o algún demonio que vino a él. Pero esto no es sorprendente, porque es costumbre de ellos atribuir todos estos sucesos a un dios y llamar dioses a los demonios. Todo esto lo relata Abideno.

X
Nabucodonosor, según Flavio Josefo

Ahora voy a contar lo que se ha escrito sobre nosotros en las historias caldeas, que concuerdan estrechamente con nuestras escrituras en varios puntos. Beroso será testigo de lo que digo: él era caldeo de nacimiento, muy conocido por los eruditos, a causa de su publicación para los lectores griegos de libros sobre astronomía y filosofía caldeas. Este Beroso, por lo tanto, siguiendo los registros más antiguos de esa nación, describe de la misma manera que Moisés el diluvio y la destrucción de la humanidad que causó. También nos da un relato del arca en la que Noé, el antepasado de nuestra raza, fue preservado, cuando fue llevado a la parte más alta de las montañas de Armenia. Luego nos da una lista de los descendientes de Noé, con sus fechas; y finalmente llega hasta Nabopolasar, que fue rey de Babilonia y de los caldeos. En su relato de los hechos de este rey, describe cómo envió a su hijo Nabucodonosor contra Egipto y contra nuestra tierra, con un gran ejército, cuando le informaron que se habían rebelado contra él. Después de someterlos a todos y destruir nuestro templo en Jerusalén con fuego, sacó a nuestro pueblo completamente de su propio país y lo transportó a Babilonia. Entonces nuestra ciudad estuvo desierta durante un período de setenta años, hasta los días de Ciro, rey de Persia. Añade que este rey de Babilonia conquistó Egipto, Siria, Fenicia y Arabia, y superó en sus hazañas a todos los reyes que habían reinado antes que él en Babilonia y Caldea.

XI
Senaquerib y sus hijos, según Polihistor de Caria

Después del reinado del hermano de Senaquerib, cuando Aquises llevaba menos de 30 días en el trono, fue asesinado por Merodac Baladán. Merodac Baladán se apoderó del trono, pero después de gobernar durante 6 meses fue asesinado por un tal Elibo, que reinó en su lugar. En el tercer año de su reinado, Senaquerib, rey de los asirios, dirigió un ejército contra los babilonios y los derrotó en batalla. Capturó a Elibo y ordenó que lo llevaran con sus amigos a la tierra de los asirios. Después de someter a los babilonios bajo su control, nombró a su hijo Asordano como rey. Luego regresó a la tierra de los asirios. Cuando Senaquerib oyó que los griegos habían llegado a Cilicia con la intención de luchar, se dirigió a Cilicia y los enfrentó en batalla. Aunque muchos hombres de su propio ejército murieron, derrotó al enemigo y, como monumento de su victoria, erigió una estatua de sí mismo en ese lugar. Ordenó que se inscribiera en ella con letras caldeas, que registraran su valentía y grandeza para las generaciones futuras. Y fundó la ciudad de Tarso, siguiendo el mismo modelo de Babilonia, y le dio el nombre de Tarsis. A continuación, después de relatar los demás logros de Senaquerib, añade Polihistor que, "después de permanecer en el poder durante 18 años, murió como resultado de un complot que su hijo Ardumuzan organizó contra él". Esto es lo que dice Polihistor sobre Senaquerib.

A continuación, demuestra Polihistor que Senaquerib fue rey durante 18 años. A continuación reinó su hijo, durante 8 años. A continuación reinó Sammuges, durante 21 años. A continuación reinó su hermano, durante 21 años. A continuación reinó Nabopolasar, durante 20 años. A continuación reinó Nabucodonosor, durante 43 años. En total, desde Senaquerib hasta Nabucodonosor, hay 88 años.

Estas fechas concuerdan con lo que dice la Sagrada Escritura. En tiempos de Ezequías, por ejemplo, una investigación cuidadosa de las escrituras hebreas llegará a una conclusión similar. Después de Ezequías, los reyes que reinaron sobre los judíos restantes fueron: Manasés, hijo de Ezequías, durante 55 años, Amón, por 2 años, Josías, durante 31 años, Joaquín, al comienzo de cuyo reinado Nabucodonosor sitió Jerusalén y llevó cautivos a los judíos de regreso a Babilonia. En total, desde Ezequías hasta Nabucodonosor, hay 88 años, que es el mismo número de años que calculó Polihistor en su Historia de los Caldeos.

Después de esto, Polihistor relata otras hazañas y hechos de Senaquerib. Habla de su hijo de la misma manera que las escrituras hebreas y da un relato detallado de todo lo que sucedió. Dice que el filósofo Pitágoras vivió en la misma época que estos reyes. Después de Samuges, Sardanápalo fue rey de los caldeos durante 21 años. Sardanápalo envió un ejército en ayuda de Astiages, sátrapa de los medos, y aceptó a Amyitis, la hija de Astiages, como esposa de su hijo Nabucodonosor. Luego Nabucodonosor se convirtió en rey durante 43 años. Después de reunir un ejército, atacó a los judíos, fenicios y sirios, a quienes tomó como prisioneros. No necesito dar una larga explicación para demostrar que Polihistórico está de acuerdo con las escrituras hebreas también en este asunto. Después de Nabucodonosor, reinó durante 12 años su hijo Amilmarudoc, a quien en las historias hebreas se le llama Evilmerodac. Según Polihistor, después de él reinó Neglisar durante 4 años y luego Nabonido durante 17 años. Durante su reinado, Ciro, hijo de Cambises, dirigió un ejército contra el país de los babilonios. Nabonido se enfrentó a él, pero fue derrotado y se vio obligado a huir. Entonces, Ciro se convirtió en rey de Babilonia, durante 9 años. Después de que Ciro muriera en otra batalla en la llanura de Dahae, Cambises se convirtió en rey, durante 8 años. Luego Darío, durante 36 años. Después de Darío vinieron Jerjes y los demás reyes persas.

Así como Beroso da un breve relato de cada uno de los reyes caldeos, Polihistor los describe de la misma manera: "De lo que dice, está claro que Nabucodonosor dirigió un ejército contra los judíos y los conquistó. Desde Nabucodonosor hasta Ciro, el rey de los persas, hay un período de 70 años. Las historias hebreas concuerdan con esto y afirman que los judíos estuvieron en cautiverio durante 70 años, contando desde el primer año del reinado de Nabucodonosor hasta Ciro, el rey de los persas". Abideno, cuyo relato es similar al de Polihistor en la mayoría de los aspectos, escribe todo esto en su Historia de los Caldeos.

XII
Nabucodonosor, según Beroso de Babilonia

Siguiendo las propias palabras de Beroso, en su Historia de los Caldeos, respecto a la llegada de Nabucodonosor al poder:

"Nabopolasar, padre de Nabucodonosor, oyó que el gobernador que había puesto sobre Egipto y sobre las regiones de Celesia y Fenicia, se había rebelado contra él. Como no podía soportar las dificultades de una campaña, encomendó parte de su ejército a su hijo Nabucodonosor, que era entonces un hombre joven, y lo envió contra el rebelde. Nabucodonosor entabló batalla con el rebelde, lo venció y obligó al país a someterse nuevamente a él. Mientras tanto, sucedió que su padre Nabopolasar enfermó y murió en la ciudad de Babilonia, después de haber reinado 21 años. Cuando Nabucodonosor oyó que su padre Nabopolasar había muerto, puso en orden los asuntos de Egipto y los demás países. Encomendó los cautivos que había tomado de los judíos, fenicios, sirios y habitantes de Egipto a algunos de los cautivos de Nabucodonosor, y los entregó a los cautivos de los judíos, fenicios, sirios y habitantes de Egipto. En cuanto a los amigos, para que los condujeran a Babilonia, con sus tropas de gran fuerza y el resto de su equipaje. Él mismo partió a toda prisa, con sólo unos pocos compañeros, a través del desierto hacia Babilonia. Cuando llegó allí, se encontró con que los asuntos públicos estaban en manos de los caldeos y que el principal de ellos le había conservado el reino. En consecuencia, asumió el control completo de los dominios de su padre".

Siguiendo las propias palabras de Beroso, en su Historia de los Caldeos, respecto al ejercicio del poder de Nabucodonosor:

"Nabucodonosor ordenó que los cautivos fueran colocados en colonias en los lugares más apropiados de Babilonia; pero en cuanto a él, adornó el templo de Belo y los otros templos de una manera magnífica, con el botín que había tomado en esta guerra. También reconstruyó la ciudad vieja y le añadió otra en el exterior. Restauró Babilonia de tal manera que nadie que la asediara después pudiera desviar el curso del río para forzar una entrada en ella. Logró esto construyendo tres murallas alrededor de la ciudad interior y tres alrededor de la ciudad exterior. Algunas de estas murallas las construyó con ladrillo cocido y betún, y otras sólo con ladrillo. Así que cuando hubo fortificado la ciudad en esta gran escala y adornado las puertas magníficamente, añadió un nuevo palacio al que había habitado su padre. Estaba cerca de ella, pero era superior en altura y también en gran esplendor. Se requeriría una narración demasiado larga para describirlo todo en detalle. Sin embargo, como aunque el palacio era prodigiosamente grande y magnífico, se terminó en sólo quince días. En este palacio erigió paseos muy altos, sostenidos por columnas de piedra, y plantando lo que se llamó un Jardín Colgante y adornándolo con toda clase de árboles, le dio el aspecto de un país montañoso. Esto lo hizo para complacer a su reina, porque ella se había criado en Media y le gustaban los paisajes montañosos".

Esto es lo que Beroso dice de Nabucodonosor, y relata muchas otras cosas sobre él en el libro III de su Historia de los Caldeos, en el que censura a los escritores griegos porque suponen, sin ningún fundamento, que Babilonia fue construida por Semíramis, reina de Asiria, y afirman erróneamente que esos maravillosos edificios fueron creados por ella. Sobre este tema, sin duda debe aceptarse el relato de la Historia caldea. Además, encontramos confirmación de lo que Beroso dice en los archivos de los fenicios, sobre este rey Nabucodonosor, que conquistó toda Siria y Fenicia. Filóstrato está de acuerdo en estas cuestiones en su Historia, donde menciona el asedio de Tiro; como lo está Megastenes, en el libro IV de su Historia de la India, en el que intenta demostrar que este rey de los babilonios era superior a Heracles en fuerza y en la grandeza de sus hazañas, pues dice que conquistó la mayor parte de Libia e Iberia.

Respecto a lo que dice Beroso sobre la muerte y sucesión de Nabucodonoror, esto es lo que dice en su libro III:

"Nabucodonosor, después de haber comenzado a construir el muro que mencioné, enfermó y murió, cuando había reinado 43 años. Su hijo Evilmerodac se convirtió en rey, pero gobernó los asuntos públicos de una manera ilegal y deshonesta, y después de haber reinado sólo 2 años, Neriglisar, el esposo de su hermana, conspiró contra él y lo mató. Después de su muerte, Neriglisar, el hombre que había conspirado contra él, lo sucedió en el reino y reinó durante cuatro años. Su hijo Laborosoarchod obtuvo el reino, aunque era sólo un niño, y lo mantuvo durante 9 meses; pero debido a la disposición depravada que mostró, también se urdió una conspiración contra él, y fue golpeado hasta la muerte por sus amigos.

Después de su muerte, los conspiradores se reunieron y, de común acuerdo, confiaron el reino a Nabonido, un babilonio que se había unido a la conspiración. Durante su reinado, las murallas de la ciudad de Babilonia fueron construidas magníficamente con ladrillo cocido y betún; pero cuando había cumplido el decimoséptimo año de su reinado, Ciro avanzó desde Persia con un gran ejército y, habiendo conquistado ya todo el resto de Asia, marchó contra Babilonia. Cuando Nabonido oyó que Ciro venía a atacarlo, lo enfrentó con sus fuerzas, pero fue derrotado en la batalla. Huyó con algunas de sus tropas y fue encerrado en la ciudad de Borsippa. Ciro tomó Babilonia y dio órdenes de que se demolieran las murallas exteriores de la ciudad, porque la ciudad había demostrado ser muy formidable y era difícil de capturar. Luego marchó a Borsippa para sitiar a Nabonido, quien se rindió de inmediato sin esperar un asedio. Nabonido fue tratado al principio con bondad por Ciro, quien lo expulsó de Babilonia y le dio Carmania como lugar donde vivir. Nabonido pasó el resto de su tiempo en ese país y allí murió".

Este relato es verdadero y concuerda con nuestras Escrituras, pues en ellas está escrito que Nabucodonosor, en el año 18 de su reinado, destruyó nuestro templo, y por eso estuvo en ruinas durante 50 años; pero en el año 2 del reinado de Ciro se colocaron sus cimientos, y fue terminado nuevamente en el 2º año de Darío. Ahora añadiré los registros de los fenicios, porque debo dar al lector pruebas abundantes en esta ocasión.

Estos registros enumeran la duración de los reinados de sus reyes de la siguiente manera: Itobal, bajo el cual Nabucodonosor sitió Tiro, durante 13 años; Baal, 10 años, tras los cuales fueron nombrados jueces (Ecnibalo, hijo de Baslecho, durante 2 meses; Chelbes, hijo de Abdeo, durante 10 meses; Abbar, el sumo sacerdote, durante 3 meses); Mitino y Gerastrato, hijos de Abdelimo, 6 años; Balatoro fue rey durante 1 año. Después de su muerte convocaron a Merbalo desde Babilonia, quien reinó 4 años. Después de su muerte, mandaron llamar a su hermano Hirom, que reinó 20 años y vivió el ascenso de Ciro como rey de Persia. Así pues, el período total es de 54 años y 3 meses; pues Nabucodonosor comenzó a sitiar Tiro en el 7º año de su reinado, y Ciro el persa subió al poder en el 14º año de Hirom. Por lo tanto, los registros de los caldeos y los tirios concuerdan con nuestros escritos sobre este templo. Más adelante, Abideno incluye otro relato de los reyes de los caldeos, que es similar al de Polihistor.

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Traducido por
Manuel Arnaldos, ed. EJC, Molina de Segura 2024

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